Lo ha confirmado el Ministerio de Defensa del Gobierno español, liderado por Margarita Robles. Según información facilitada por dicho ministerio, se trabaja en una actualización salarial para las Fuerzas Armadas con efectos a partir de 2026. Esto está sucediendo en medio de la presión de los lobbys de militares y el contexto de los planes de rearme de la Unión Europea y la OTAN.
Al parecer, el incremento se presenta como «progresivo y diferenciado», atendiendo a la función, la antigüedad y los complementos de cada militar, desde tropa y marinería hasta suboficiales y oficiales. Los lobbys de los militares ya han valorado el anuncio como «un primer paso», pero no se conforman con el ofrecimiento del Gobierno y piden más.
Por otra parte, el Ejecutivo español ha publicado una orden ministerial que redefine el sistema de pruebas físicas para ingreso y permanencia en todos los cuerpos militares. La publicación existente en el Boletín Oficial del Estado informa que el nuevo modelo reduce de hasta 12 a cinco pruebas básicas comunes a todos los aspirantes: flexo-extensiones de brazos, plancha isométrica, carrera de 2.000 metros, circuito de agilidad y velocidad, y una prueba específica de soltura acuática para oficiales y suboficiales. La normativa establece que estas pruebas se aplicarán de manera periódica durante toda la carrera, garantizando «un estándar homogéneo sin rebajar los niveles mínimos de exigencia».
Desde el Ministerio justifican el cambio argumentando que así se «simplifica y unifica criterios», para que el nivel físico exigido sea coherente a lo largo de toda la carrera militar y que el acceso al Ejército de Tierra y otros cuerpos pueda «ampliarse sin disminuir la preparación necesaria para las misiones reales».
