El Banco Popular, ligado a la Iglesia y al Opus, en estado-ruina es absorbido por el Santander

Un trabajo realizado por el digital el independiente, nos sitúa en los entretelones de la influencia de los grupos religiosos de extrema derecha en el Banco Popular, y que hoy ha sido rescatado vía Santander. Lo curioso es que durante todo el día de ayer no se habló de la repercusión que esta «compra» del Santander tendrá en los trabajadores. Despidos y recortes de derechos no interesan a la gran prensa del que durante años se ha puesto como ejemplo de administración y buenas prácticas financieras.

El Popular lleva al Opus Dei en las venas desde hace casi 70 años. La presencia de miembros de la institución ultracatólica en el accionariado del banco se ha mantenido hasta nuestros días, condicionando, en la sombra, la estrategia de una entidad que históricamente ha financiado los proyectos de la Obra y ha servido como instrumento para entretejer relaciones e influencias al máximo nivel en las instituciones políticas, económicas y sociales de España.

La crisis interna vivida desde finales de 2016 en el seno del conocido como ‘el banco de la Iglesia’ lleva el sello del Opus Dei y, más recientemente, de los Legionarios de Cristo.

La influencia del Opus, como primer grupo de poder del banco, ha colisionado con Antonio Del Valle, el accionista mexicano que, con el apoyo de la consejera independiente Reyes Calderón, orquestó la salida de Ángel Ron. Del Valle, miembro de los Legionarios de Cristo, intentó en varias ocasiones derrocar a Francisco Aparicio Valls para colocarse al frente de la Sindicatura, pieza clave para controlar la entidad.

La trayectoria espiritual de Del Valle es intensa. Pasó por el Opus Dei y posteriormente se unió a los Legionarios de Cristo. En las catequesis del controvertido padre Maciel, fundador de esta congregación, Del Valle conoció a Carlos Slim, con quien mantiene una fluida relación, además de negocios conjuntos como la cementera Elementia.

Del Valle es la cabeza visible en el accionariado de Popular de un heterogéneo grupo de familias millonarias mexicanas entre las que figuran varias seguidoras de los Legionarios de Cristo. El debate religioso sobre la preponderancia del Opus o los Legionarios es recurrente entre éstas.  El grupo azteca entró en Popular a finales de 2013 con el 6% del capital y  hoy controla, oficialmente, el 4% del banco, aunque fuentes próximas aseguran que, a través de diversos instrumentos y sociedades, su participación real se duplica.

En su estrategia para ascender al poder y colocar a los Legionarios en la cúpula de Popular, Del Valle ofreció a Ángel Ron,  en medio de la guerra soterrada que mantenían ambos, firmar la paz. La condición era que Ron accediera a cesar al secretario del consejo y representante de la Sindicatura, Francisco Aparicio, para colocarse él mismo al frente del órgano de representación de la entidad. Ron rechazó su petición. Legalmente, hubiera sido inviable porque el grupo azteca habría estado sobrerepresentado en el Consejo. Mas allá del escollo formal, Aparicio, como representante del Opus, tenía su puesto más que asegurado. Ahora, sin embargo, con el giro de timón que ha dado la entidad, su futuro es incierto.

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