DINAMARCA. El partido socialdemócrata asume el ideario de la extrema derecha para poder ganar las elecciones

Será por aquello de que en parte alguna del globo la gente que acude a votar  es capaz de distinguir con claridad a los unos de los otros, pero el caso es que la socialdemocracia danesa es un ejemplo palmario de «ser de izquierdas» en el nombre y de derechas en la realidad.

La líder socialdemócrata danesa, Mette Frederiksen (en la foto), no duda en cargar contra la emigración, de atribuirle los malos del país en los actos que desembocan en las. Su partido ha apoyado todas las leyes del gobierno liberal-conservador dirigidas a restringir los derechos de inmigrantes y refugiados, y ya ha avisado que no tiene intención de suavizar esta línea dura. Eso sí, habla del cambio climático cuando se le pregunta por los DD.HH

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Un comentario

  1. La socialmemocracia y el fascioliberalismo son las dos caras de la moneda falsa del criminal pornocapitalismo tanatocrático.

    Alimentan a la bestia imperialista en el exterior en formas de guerras extractivas y no desean que en el interior reine la paz y la armonía.

    Por eso no soportan ni las migraciones ni las movilizaciones comunistas. Y a ambas las combaten a muerte.

    Hoy aún hay recursos más que suficientes (si son sabiamente bien distribuidos) para que la vida sea posible. Pero el criminal pornocapitalismo tanatocrático pretende enfrentarnos antes que claudicar y dar paso a una economía bien organizada y planificada (=Eco*munismo planetario). Su lema es muy sencillo: prefieren la injusticia y el caos actual a dar paso a un nuevo orden mundial más justo basado en la igualdad y en la responsable austeridad comunista.

    Lo peor es que, por desgracia, hoy muchos inmigrantes lo que buscan en el Norte del mundo es el paraíso egoísta del individualismo consumista: tener su propia casa, un coche grande y su negocio particular, sin parase a pensar si hay otras formas menos insanas de vivir. Y eso ni hoy es ya posible; ni ayer lo fue; ni nunca será posible. ¿Qué hacer?: la pregunta leninista es más acuciante que nunca. Y, por supuesto, la tragedia de la barbarie incivilizada también.

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