Desmintiendo bulos sobre la ocupación de viviendas

No sabemos si los bancos (como propietarios del mayor número de viviendas vacías) o las empresas de seguridad (cuyo negocio aumenta exponencialmente tras cualquier reportaje sobre ocupación de viviendas) están detrás de este nuevo montaje con un sello inconfundible llamado miedo, e caso es que la derecha pide mano dura en nombre de la sacrosanta propiedad privada.

Joaquim Bosch, magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia, se ha convertido en uno de los adalides contra los bulos y el miedo injustificado a la okupación. Si hace unos días lo hacía en su cuenta personal de Twitter, convirtiéndose en viral, ahora lo hace en el programa ‘Todo es mentira’, presentado por Risto Mejide.

Bosch ha destapado la gran mentira, ya que por mucho que se repita en medios, en políticos de la oposición y en publicidades de venta de alarmas, los datos no se han disparado en el último año. El magistrado ha explicado cuál es el núcleo de la confusión, que se basa en la diferencia entre allanamiento y usurpación.

Explica Bosch que las okupaciones en las viviendas habituales son muy raras: “Cuando alguien entra en la casa donde uno vive se produce un delito de allanamiento de morada, que puede tener una pena de prisión de hasta dos años y se produce un desalojo casi inmediato y detención de los ocupantes”.

Frente al delito de allanamiento de morada está el de usurpación, que consiste en “una okupación de vivienda vacía o que no es morada”. De ellas, el 90% son propiedad de los bancos. Cuenta el magistrado que, al tratarse de un delito leve, el procedimiento es más lento, pero cree que es importante que la gente conozca la diferencia para no generar más ansiedad y dice que no hay que preocuparse de que, si nos vamos de casa un fin de semana, a la vuelta esté okupada. “Esos son casos rarísimos”, explica.

Los datos de allanamiento de morada, es decir, los que tienen que ver con la vivienda habitual, son 20 veces menores que los de usurpación. Es más, Bosch dice que la mayoría no están relacionados con okupas sino con problemas e familiares o rupturas de pareja. “Los casos en los que uno está viviendo y alguien se mete en casa son muy raros y tienen una respuesta jurídica muy rápida”, insiste.

Sobre que se entiende por morada señala que se incluye la primera y la segunda residencia, es decir, “el lugar donde uno vive permanentemente o de forma esporádica”. Y añade: “El problema son las viviendas vacías, sobre todo propiedad de los bancos o de particulares que las tiene vacías para vender o alquilar”.

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