Denunciadas en la Audiencia Nacional varias txosnas de Bilbao por colocar fotos de presos de ETA

La denuncia ha sido realizada por la asociación de víctimas del terrorismo Dignidad y Justicia —DyJ—, y entre los denunciados figuran las comparsas de Bilbao Txomin Barrote, Kaskagorri y la internacionalista Askapeña que, al parecer, habían colocado fotografías de presos políticos de ETA.

Para cursar su denuncia, DyJ ha argumentado que la exhibición de las citadas imágenes supone un delito de enaltecimiento del terrorismo.

En todos los retratos, los ojos de los presos están tapados con una franja negra. Pero, aun así, la delirante asociación insiste en que la identidad de los presos es reconocible. Una afirmación un tanto curiosa, ya que a las imágenes de los policías que se publican en la prensa se les coloca una franja similar, también en los ojos, para que no se les reconozca… y nunca ha habido ningún problema.

Se da la circunstancia de que tanto Txomin Barrote como Kaskagorri ya fueron inhabilitadas en la Aste Nagusia —Semana Grande— de 2008. En cuanto a la tercera comparsa denunciada, Askapeña —que a ella pertenece Ane Ortiz, la Txupinera de este año—, decir que, en realidad, no exhibe ninguna fotografía de presos sino un mural del Gernika pintado a mano.

Una vez más, el alcalde de Bilbao, máximo representante en la ciudad de la burguesía vasca —PNV— ha pedido “dejar a la justicia que haga su labor”, reiterando que su objetivo es que “todo el mundo se sienta a gusto en la Aste Nagusia, que nadie se sienta agredido”. Y ha añadido que “a partir de ahí, dejar que la Justicia haga su labor, y el Ayuntamiento por supuesto acatará y ejecutará en su caso las decisiones que le correspondan adoptadas por la administración pública”.

Según se ha sabido, la primera denuncia partió del PP de Bizkaia, que en paralelo a las medidas judiciales, exigirá al Ayuntamiento de Bilbao el cumplimiento de la actual ordenanza, que “prohíbe la exhibición de carteles que exalten el terrorismo y puedan herir la sensibilidad de las víctimas”.

Recordar que, días atrás, la polémica surgió con la censura eclesiástica a otra comparsa, en este caso a la llamada Hontzak por exhibir un cristo crucificado y despiezado. La retirada tuvo efecto multiplicador, ya que, posteriormente, el cartel censurado fue colocado en la mayoría de las txosnas como solidaridad y en defensa de la libertad de expresión.

Resulta llamativo cómo en este país se puede colocar, nada más y nada menos que en la capital -Madrid-, la enorme imagen de un condenado por terrorismo en Venezuela —a Leopoldo López me refiero— y, sin embargo, la exhibición de retratos de presos políticos vascos —más que les pese a Rajoy y compañía, así los han calificado relatores de la ONU— están radicalmente prohibidos.

 

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