De cómo la ministra Irene Montero confunde la velocidad con el tocino

Que la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, pertenece a la clase dominante (la capitalista) en este engendro que llamamos España, lo sabe todo el mundo, no hace falta que lo diga la flamante ministra de Igualdad, Irene Montero. Pero, de todos modos, esta última señora (la del “sí se puede”) parece confundir la velocidad con el tocino.

Resulta que la tal Álvarez de Toledo ha vomitado estas palabras: «Si yo fuera ministra de Igualdad y a mi marido vicepresidente del Gobierno se le ocurriera salir en mi defensa cual macho alfa para protegerme de las críticas de un colega de Gobierno, yo lo mandaría a dormir al sofá, o a la tinaja que tienen al lado de la piscina con forma de riñón».

Es por esto que la señora Montero ha expresado hoy, en el acto “La alianza feminista” celebrado en Sevilla, que esa «es la mejor prueba de que existen las clases sociales» y de que «es mejor venir, como yo, de una familia humilde que me ha dado una buena educación, que tener un buen apellido y que no te enseñen ni educación ni respeto».

Tiene razón la ministra de Igualdad en tachar las palabras de Álvarez de Toledo de mal educadas. Pero, si lo que de verdad quiere es poner un ejemplo de lo que son las clases sociales, confunde la velocidad con el tocino. Además, no es necesario que se rompa mucho la cabeza para encontrar mejores ejemplos.

Le basta con subrayar las condiciones de vida que tanto ella como su pareja poseen (casoplón y su carísimo mantenimiento entre otras muchas cosas) y que les hace pertenecer a la burguesía, mientras en el mismo país y en la misma comunidad autónoma miles de personas sobreviven en la calle sin techo que les cobije.

Ese sí que es un claro ejemplo de que existen las clases sociales.

 

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