Es un título yo diría que exagerado porque le atribuye automáticamente a esas personas que van contra Cuba valores que no tienen como dignidad, ética y honradez; pero dejémosle así, porque a fin de cuentas, el título más bien es una sugerencia para adentrarnos en el “yo” de cada uno de nosotros en estos tiempos difíciles no solo para los cubanos, sino para el mundo entero.
Cuando enuncio “qué horrible ser anticubano en tiempos de Donald Trump” estoy imponiendo límites históricos concretos; el tema central y argumental de este artículo explica el porqué los que se han enrolado antes o ahora en la muy bien financiada y lucrativa industria anticubana aceptando como modo de vida secar su espíritu para atragantarse de odios al prójimo sumando a sus haberes frustraciones y fracasos históricos tienen precisamente en esta época que estamos viviendo una debilidad que aplasta en todos los sentidos a las hordas del zoológico jurásico y cavernícola anticubano.
Una debilidad que aun siendo congénita en esas hordas era difícil de ver por el público manipulado y anestesiado ante tanta campaña continua y sistemática anticubana pero que ahora sobresale por encima de la capacidad de invisibilizar, manipular o mentir que tienen los medios hegemónicos de occidente.
Una debilidad que no se la pueden quitar de encima porque quien la exacerba y acrecienta no es el Partido Comunista de Cuba ni ninguno de nosotros que defendemos a Cuba libre y soberana.
Quien multiplica tal debilidad entre los cipayos, lacayos, pitiyanquis, mercenarios pagados o por cuenta propia, anexionistas y demás personajes de ese abultado zoológico hediondo es nada más y nada menos que sus amos más notorios, Donald Trump y Marcos Rubio.
Porque pertenecer a ese ejército de marionetas que tiene el imperio para sus propósitos contra Cuba siempre ha sido un gran negocio para aquellos que tienen muy poco por dentro presumiendo lo mucho que supuestamente tienen por fuera, pero antes de estos tiempos de barbarie y fascismo exacerbado por el imperio, la propia política dictada desde Washington DC les aseguraba un barniz legitimador conque quedarían satisfechos y dormir tranquilos; el discurso del amo les aseguraba que ellos luchaban por la libertad, democracia y derechos humanos de los cubanos (para el bien informado tal afirmación se derrumbaba en menos de lo que canta un gallo), pero ahora tal mentira ha quedado descubierta cuando las acciones del actual gobierno yanqui ante la opinión mundial confirma que Estados Unidos de América es el Estado Narco-Terrorista más peligroso del mundo, incluso para sus aliados y lo que está haciendo contra Cuba de bloquearle el suministro de petróleo para asfixiar al pueblo cubano es un acto público de genocidio promocionado por el propio presidente yanqui contra un pueblo soberano, libre e independiente.
La retórica mentirosa y diplomática de utilizar frases para enmascarar el crimen contra Cuba ha quedado prácticamente a un lado en la Casa Blanca, el genocida gusta de demostrar su poder criminal contra los países de la región y por ello no duda en declarar ante la prensa que a Cuba le cortará toda entrada de combustible, toda entrada de dinero, nada (“no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada”; palabras textuales de Trump).
Pero mientras el amo de los que solo saben odiar expresa felicidad ante la prensa por llevar el genocidio contra el pueblo cubano a niveles nunca antes visto, les ordena a toda su jauría mercenaria, terrorista y anexionista anticubana que continúan chillando en las redes sociales el mismo discurso mediático y manipulador prefabricado en la que se recalca entre otras cosas que el bloqueo no existe, que es un invento.
¿Cuáles son las consecuencias directas de ejecutar en la práctica tales actos que violan el derecho internacional y que pregonan públicamente sin pudor alguno los arquitectos de la política criminal y de exterminio metódicamente calculado para intentar lograr lo que nunca podrán hacer realidad, poner de rodillas al pueblo cubano y que este se rinda a los pies del imperio e implore con humillación que vuelvan las cadenas de la opresión neocolonial?
Junto a una mayor carencia de productos vitales para el normal desarrollo de la sociedad cubana y por ello una degradación mayor de las condiciones de vida para los cubanos, provocando dolor y sufrimiento en el pueblo, tal política genocida imperial de recrudecimiento sin máscaras mediáticas ha generado desde el principio la condena, la denuncia y el repudio por parte de pueblos y gobiernos del mundo, empoderando la solidaridad con Cuba, provocando que no pocos de los que desconocían la realidad cubana se interesen sobre ella y descubran el modo. Criminal y fascista conque la mayor potencia económica, militar y financiera del planeta intenta doblegar a un pueblo que defiende su legítimo derecho a vivir en paz, con independencia y soberanía propia, sin tutelajes imperiales.
¿Qué queda para ese bando execrable de vendepatrias que como modo de vida ha decidido multiplicar el odio y negar el pan al prójimo, aplaudir el genocidio y exigir la destrucción y exterminio de lo que antes fue su pueblo? Desprecio de la gente buena del mundo. Cayeron en la ignominia y de ese pantano no podrán salir jamás. Cruzaron todos los límites permitidos de la decencia, el gusto por el mercenarismo al final les secó el espíritu descendiendo a lo que son hoy en la actualidad, meros títulos de la tiranía fascista global que intenta imponer la élite yanqui ante la marcada degradación de su poder hegemónico.
Ser títulos utilizados por Tío Sam da buenos dividendos económicos pero ganan el desprecio del pueblo. Tienen tal nivel de sumisión al yanqui los que desean lo peor para el pueblo cubano que aún cuando la propia maquinaria imperial los aplasta en el tema migratorio son incapaces de emitir una minúscula queja insonora, ni a eso se atreven. Solo sirven para aplaudir a su amo yanqui estos fervientes adoradores del fascismo, apoyando cada acción ejecutada por el imperio contra los otros pueblos del orbe.
Esa es la debilidad de esos huestes del mal, al defender la barbarie, el fascismo, el crimen y el genocidio su poder de convocatoria se reduce a la expresión mínima, debilidad que se acrecienta proporcionalmente a medida que se recrudece la guerra económica, comercial y financiera del imperio contra Cuba, la isla rebelde que sigue siendo por su ejemplo de dignidad y bravura un símbolo de esperanza de un mundo mejor posible y aun no alcanzado.
Defender a Cuba en todos los ámbitos y en todos los escenarios es defensor hoy el futuro de la humanidad, una humanidad libre de opresión, de guerras y despojos, donde no impere la fuerza de los más poderosos sino el derecho a la libre autodeterminación de todos los pueblos, sin imposiciones externas.
¡Con Cuba para todos los tiempos! ¡Socialismo o barbarie! ¡Patria o muerte, venceremos!
