CUBA. Tras el paso del Irma, Raúl Castro aseguró que la Revolución no dejaría a nadie desamparado… y esas palabras ya son hechos

Hace unos días, tras el paso del huracán Irma, el compañero Raúl Castro afirmó que la Revolución no dejaría a nadie desamparado. Cuando palabras similares las pronuncia el presidente de un gobierno reaccionario lo más normal es que éste nunca acabe de materializarlas. Pero Raúl preside un gobierno socialista que, como no podía ser de otra manera, acostumbra a cumplir sus promesas. Ayer mismo informó a la población de las medidas acordadas para ayudar a los damnificados del mencionado huracán. Esta es la nota íntegra:

Información a la Población

 

Tomando en consideración las severas afectaciones causadas por el huracán Irma y a partir de las positivas experiencias obtenidas durante la recuperación de los daños ocasionados por los huracanes Sandy y Matthew, el Gobierno decidió que el Presupuesto del Estado financie el 50 por ciento del precio de los materiales de la construcción que se venderán a las personas damnificadas con la destrucción total o parcial de sus viviendas. A tales efectos se indica:

1- Los Consejos de Defensa certificarán la magnitud de los daños ocasionados en cada vivienda y aprobarán los recursos a asignar para solucionar las afectaciones producidas.

2- Para la adquisición de los materiales, los damnificados podrán solicitar crédito bancario con baja tasa de interés y devolución en mayor número de años.

3- En los casos de derrumbes totales de viviendas y de techos, el Presupuesto del Estado asumirá el pago de los intereses al Banco.

4- A las personas cuyos ingresos no les resulten suficientes para asumir los gastos, el Consejo de Defensa les evaluará la aprobación de subsidios para la compra de materiales de la construcción.

5- Excepcionalmente se aprueba otorgar subsidios para acciones constructivas en las viviendas a las personas que fueron objeto de este beneficio con anterioridad y a las que mantengan adeudos por créditos bancarios otorgados por este concepto.

 

17 de septiembre de 2017

 

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2 comentarios

  1. Laura Delfargue

    De Cuba traigo un cantar lleno de azúcar y ron.

    De Cuba se ha de hablar despacito y con buena letra.

    Pero no es oro todo lo que reluce.

    Es verdad que el peor huracán de todos es el Bloqueo yanqui a su economía. pero eso no lo explica todo. Sino ¿cómo se explica la riqueza que explotan los grandes consorcios hoteleros «españoles» allá, desde los Meliá hasta los Barceló, etc? Estos grandes consorcios hoteleros han preferido abandonar sus inversiones en Miami o en California para no perder su «tirón» en la Mayor de las Antillas: ¿por qué?

    Pues, muy sencillo porque el PCC como la CTC son palancas que evitan que en Cuba pueda haber huelgas de trabajadores para exigir salarios internacionalmente justos y competentes al igual que se actúa en la China políticamente «comunista» y económicamente «capitalista».

    ¿Por qué si se ha podido construir en los Cayos o en Varadero esos imponentes complejos hoteleros (imposibles de disfrutar por los pobres cubanos residentes en la isla) no se han construido saludables y racionales viviendas para la población cubana? ¿Por qué la «reforma urbana» de los años sesenta (tras el triunfo del 59) se limitó a repartir los «palacios criollos de las clases medias y altas huidas tras el triunfo de los Barbudos» y no a construir un verdadero y auténtico bienestar urbanístico con suficientes redes de agua, alcantarillado, etcétera? Y se dirá que no se hizo por el maldito bloqueo yanqui, pero…

    …Pero desde el 59 hasta el 89, unos treinta años, Cuba contó con el apoyo del CAME (el mercado común del socialismo soviético). Y esa ayuda se malgastó. Y con ella se apoyaron a regímenes corruptos de África, Asia y Latinoamérica. Y por cierto maleducó a una gran parte de la población cubana. Más del 40% de ella malvive sin haber dado NUNCA un palo al agua, salvo para sostener la economía informal del trapicheo, del robo, del mamoneo y la inmoralidad más absoluta. Bastante de esa gente se la ve hasta en los momentos presentes tras el paso devastador del huracán Irma ajenos a todo dolor y a toda posible colaboración. Prefieren seguir jugando al dominó aunque el agua les llegue a la cintura que colaborar en la ayuda comunitaria. Han «aprendido» que de todo se hace cargo el gobierno y que ya ellos no tienen que hacer nada más que mirar y dejar pasar el tiempo.

  2. La ignorancia es osada.

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