CUBA. Ni siquiera el bloqueo para la solidaridad cubana

La historia de la doctora Arabia Mollette es un ejemplo más de como la solidaridad cubana traspasa incluso las fronteras de sus agresores. Nació en uno de los muchos barrios marginales de los EE.UU. teniendo que enfrentarse a situaciones que lamentablemente no son anecdóticas. A los 17 años fue madre de un niño que falleció a los cuatro meses. Seis años después, su hermana menor fue asesinada a tiros mientras viajaba en el automóvil de una amiga.

A pesar de ser su deseo desde pequeña, la idea de convertirse en médico parecía poco realista, como lo es para todos los jóvenes sin recursos norteamericanos. Al menos así fue hasta que conoció al familiar de un amigo de la familia, que estudiaba medicina en Cuba becado. Solicitó y recibió una beca completa para estudiar medicina en la Escuela Latinoamericana de Medicina en La Habana. Esta institución acoge estudiantes de más de 120 países de América Latina, el Caribe, los Estados Unidos, África, Asia y Oceanía. Una vez formados regresan a sus lugares de origen constituyendo un ejército de batas blancas dispersos por los países y comunidades más recónditas y pobres del planeta. En sus 17 años de experiencia han sido más de 27 800 graduados de más de 100 países. Arabia se convirtió así en uno de los 200 estudiantes norteamericanos becados y titulados en Medicina en Cuba.

Ahora ejerce, como médico de emergencias en Brooklyn, Nueva York, donde fue entrevistada por la CNN, junto con otros compañeros, como testigos de primera mano de las condiciones en las que están luchando contra el virus en su ciudad.

“Una zona de guerra médica”, dijo a CNN Mollette, “Cada día que vengo, lo que veo a diario es dolor, desesperación, sufrimiento y disparidades en la atención médica”. El hospital está ubicado en Brownsville, uno de los barrios más pobres de la ciudad de Nueva York, en distrito de Brooklyn uno de los más afectados por el virus, según datos de la ciudad.

La doctora y sus compañeros pretenden con sus declaraciones que “la gente entienda lo grave que es la situación para los trabajadores de la salud y cómo el hospital necesita más recursos federales y ayuda pública para continuar combatiendo el coronavirus”.

Mollette comentó asimismo que el hospital ya comenzó a abrir pisos que no han sido usados durante años para tener espacio para más camas de pacientes. El hospital también convirtió su departamento de emergencias pediátricas en un área de aislamiento para el covid-19, agregó. “Puedo decir que cada esquina, cada parte del pasillo, cada habitación, cada espacio se ha llenado al máximo con nuestros pacientes”, aseguró.

Necesitamos batas, guantes, máscaras, necesitamos más respiradores”, dijo Mollette. “Necesitamos más espacio médico. También necesitamos apoyo psicológico. No es fácil venir aquí cuando sabes lo que te estás preparando para enfrentar”.

El Hospital Brookdale, como otros en el estado, está tan corto de respiradores que ha comenzado a buscar formas de reutilizar modelos más antiguos que han estado fuera de uso y a adaptar las máquinas de anestesia para usarlas como ventiladores. También la morgue está desbordada por lo que el hospital ahora tiene un camión refrigerado provisto por el estado para ayudar con el desbordamiento de cuerpos.

Ilustra perfectamente esta historia los contrastes entre la cada vez menos poderosa economía de mercado yanqui y los frutos de la planificación tanto a nivel educativo como sanitario.

Fuente: CNN

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