LA VECINA COMUNISTA. Crecen las movilizaciones solidarias con Patxi Ruiz; ninguna lleva el sello de EH Bildu

En aras de adaptarse a los “nuevos tiempos”, es decir, de aceptar ser asimilado por el sistema, la Izquierda Abertzale integrada en EH Bildu a través de Sortu se dedica de lleno a participar en las instituciones burguesas.

Para ello, para poder ser admitida y no ser expulsada de las mismas, como le sucedió en el pasado con su ilegalización, hizo dejación de las calles (ahora en gran medida tomadas por los fascistas (con el permiso del Estado, del Gobierno “progresista” y de su policía).

Pero lo más llamativo es que, con el abandono de la lucha en las calles (ésta ahora se limita a unas pocas manifestaciones contempladas en su “programación” anual), también abandonó, entre otras, una de sus más conocidas reivindicaciones: la amnistía para todas y todos los presos políticos. Años atrás, una de las consignas más coreadas en las manifestaciones era la de “Ez, ez, ez, Amnistía ez da negoziatzen” (No, no, no, la Amnistía no se negocia).

En los tiempos actuales, la AMNISTÍA ya no es una reivindicación de la Izquierda Abertzale integrada en EH Bildu. Ahora, como se sabe, reconocen las leyes penitenciarias que siempre rechazaron y optan por el individualismo para los y las presas del llamado colectivo del EPPK. Ante esta certeza, cabe preguntarse: ¿para qué sirve un colectivo si luego recurren al individualismo para intentar (sin éxito, como lo estamos comprobando a través de los años) salir de la cárcel?

No pocas y pocos presos superan con creces los 20 años entre rejas, ¿ahora les dicen que pueden acogerse a las leyes penitenciarias del enemigo que les mantiene secuestrados y secuestradas?

Como decía unas líneas más arriba, de poco o nada sirve un colectivo como el EPPK que finalmente accede a buscar las salidas individuales de sus integrantes (lo colectivo es la antítesis del individualismo). Es más, los resultados pueden llegar a ser realmente desastrosos, como lo estamos viendo estos días.

Como se sabe, el preso político Patxi Ruiz, que no pertenece ya al EPPK, está en huelga de hambre (días atrás también de sed). Desde el citado colectivo apenas ha llegado la solidaridad para con el huelguista (y eso que una de las reivindicaciones de Ruiz es que todas y todos los presos vascos sean acercados a cárceles de Euskal Herria). La razón es bien sencilla. Solidarizarse con Patxi Ruiz supone no “ganar méritos” para poder cambiar de grado y acogerse a permisos penitenciarios que, como hemos señalado, ni aún así consiguen (la Izquierda Abertzale y ETA apostaron por la unilateralidad y los gobiernos de turno no les han concedido ni agua, lo que supone una rendición en toda regla). Eso y no otra cosa es lo que está sucediendo.

Pero existe un lado positivo en torno a la huelga de hambre de Patxi Ruiz. Estos días estamos asistiendo a muchísimas movilizaciones en pueblos y ciudades de Euskal Herria, como hacía tiempo que no se registraban. Incluso la solidaridad para con Patxi Ruiz llega desde el resto del Estado español, Europa y América Latina.

Cabe subrayar que en todas ellas, además, se pide la Amnistía Total y ninguna está convocada por la Izquierda Abertzale integrada en EH Bildu a través de Sortu. Hecho, éste, que les incomoda bastante.

Esto demuestra que cada vez más gente marca sus huellas en otros senderos de lucha, que no todas y todos seguimos su cómodo camino de claudicación.

 

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