Cuando los pueblos aprenden de la historia, el viejo topo actúa y la sabiduría acumulada evita que el guion del imperialismo se repita.
El imperialismo ha intentado repetir en Irán la misma jugada que, con pequeñas variaciones, llevó a cabo en Iraq, Yugoslavia, Libia, Siria o Venezuela. Primero, sanciones para estrangular la economía del país, después, chantaje para “abrirlo” a las empresas de EE.UU., y finalmente, cuando la víctima está ya extenuada, dar el golpe final. En Irán no ha funcionado. En este caso, las presuntas víctimas asistían atentas al proceso, ya sabían el final de la obra y han trabajado durante décadas para cambiar el desenlace.
Breve recorrido histórico.
Irán ha sufrido 47 años de sanciones impuestas por el imperialismo anglosajón; exactamente desde que la revolución islámica impulsada por el ayatollah Jomeini derrocara en 1979 la dictadura criminal del Sha Reza Pahlavi, que el mismo imperialismo sostuvo durante 25 años1. Anteriormente, en 1951, el gobierno de Mohammad Mossadegh, fuertemente influenciado por el partido Tudeh (comunista), nacionalizó el petróleo hasta entonces bajo control de la Anglo-Iranian Oil Company. Este hecho fue respondido por EE.UU. y Gran Bretaña con un embargo petrolero total y un violento golpe de estado planeado y financiado por la CIA y el MI62 en 1953. El partido Tudeh sufrió una violenta represión por parte de la dictadura monárquica de Reza Pahlavi colocado en el poder por el imperialismo tras el golpe.
En 1979 el petróleo volvió a manos públicas3, se fue eliminando la participación occidental en la industria y se acometió una potente y duradera diversificación económica para evitar la dependencia del petróleo. Este arduo proceso de desarrollo económico y cultural se llevó a cabo entre guerras4, sanciones y asesinatos selectivos de científicos iraníes, y de los de otros estados árabes, ejecutados por el Mossad en una expresión bestial de imperialismo cultural. En 1988, en el marco de la guerra Irán-Iraq, el partido Tudeh recibió el apoyo de Sadam Husein e intervino militarmente contra Teherán. En represalia, la República Islámica llevó a cabo una dura persecución de militantes de la izquierda que dejó a este partido muy debilitado.
El proyecto imperialista-sionista y el Eje de la Resistencia.
Tras la caída de la URSS y con los bombardeos devastadores de Iraq por parte de la “coalición internacional” dirigida por EE.UU. en 1991, se inicia la estrategia de dominación a gran escala de la Región que Washington llama “Gran Oriente Medio” y los sionistas “Gran Israel”. En esencia se trata de lo mismo: incorporar a los vasallos dóciles a sus mandatos – Egipto, Jordania y, sobre todo, los estados del Golfo – y aniquilar a los que se resistan al mandato anglo-sionista. Para quienes tienden a interpretar los hechos de forma aislada y a achacar los ataques de EE.UU. a la maldad intrínseca de tal o cual presidente, nada mejor que recordar las palabras del general Wesley Clark sobre el plan de aniquilar 7 países en 5 años5. Tardaron algo más, e Irán estaba entre ellos.
Un elemento esencial al servicio de esa estrategia de dominación ha sido instigar los enfrentamientos históricos, religiosos, nacionales, etc. para debilitar y fragmentar al oponente. Es el “divide y vencerás” atribuido a Julio César y usado por todos los imperios contra los pueblos, y desde luego por EE.UU.
Más allá de identidades de todo tipo, fáciles de manipular y de utilizar como ariete de unos contra otros, el viejo topo de la historia hacía su trabajo y establecía vínculos que antes parecían imposibles: Hezbollah construía túneles cuya inspiración atribuía al Vietcong, retratos de Nasrallah eran portados por militantes comunistas del FPLP y fotos del Che Guevara aparecían en manifestaciones chiíes.
Un militar iraní, Qasem Soleimani6, extrayendo consecuencias de la historia y al calor de las victorias de Hezbollah sobre Israel en 2000 y 2006, fue el arquitecto principal del Eje de la Resistencia. Se trata de una inédita alianza entre pueblos, de la conformación de un bloque histórico no confesional y estrictamente político sobre los pilares de la lucha antiimperialista y anti sionista cuyo centro neurálgico es la liberación de Palestina. Qasem Soleimani, alto dirigente del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica fue asesinado en Bagdad por mandato directo de Donald Trump en 2020. Se mataba a un hombre, pero no las ideas.
El Eje de la Resistencia cimentado sobre la voluntad insobornable de resistir, y sobre bases políticas no confesionales, ha sido capaz de tejer la unidad combatiente de los pueblos de la Región: de la Resistencia Palestina – sobre todo a partir del 7 de octubre de 2023 -, de la alianza entre Hamás y Hezbollah, de la incorporación a la lucha de Yemen y de las milicias iraquíes y, ahora más que nunca, de la columna vertebral de Irán. Y lo ha hecho cuando, tras los asesinatos selectivos contra líderes palestinos, Hezbollah y contra el propio Irán, parecía cundir el desánimo. El sionismo y el imperialismo euro-estadounidense parecían invencibles y sus grandes medios de comunicación daban por muerto al Eje de la Resistencia.
Incluso el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa así como los cambios ocurridos en Venezuela que han permitido a EE.UU. controlar el petróleo con un mínimo esfuerzo, parecían mostrar la omnipotencia de EE.UU. Pero no ha sido así.
Irán ha mostrado al mundo cómo desarrollando técnicas militares de alta eficacia y bajo costo, guardando el armamento en depósitos subterráneos y usando el petróleo como arma – como recomendaba Mossadegh –, es capaz de enfrentar exitosamente el ataque conjunto de la mayor potencia militar del mundo y de la primera potencia militar de la región.
A él se ha sumado el Eje de la Resistencia que está jugando un papel decisivo con la incorporación de Yemen y su amenaza de cerrar el estrecho de Bab-el Mandeb, de un Hezbollah fortalecido que asesta duros golpes a Israel al tiempo que supera su aislamiento inicial frente al gobierno títere del sionismo y concita el apoyo de otras fuerzas políticas libanesas, y de unas milicias iraquíes que, junto con Irán, están expulsando a EE.UU. del país 23 años después.
Evidentemente, sin alharacas mediáticas Rusia y China han jugado un importante papel, sobre todo desde el punto de vista de la inteligencia militar, en apoyo de un socio estratégico para ambas potencias.
Todo cambia y la guerra lo acelera.
Esta guerra está suponiendo un puñetazo en el tablero del mundo. El ataque de EE.UU. e Israel a Irán, decidido unilateralmente, sin que mediara provocación alguna, en el curso de unas negociaciones, incluso sin molestarse en construir alguna mentira que lo justificase, ha impedido ampliar sus alianzas y ha profundizado contradicciones interimperialistas de larga data.
Ante los pueblos del mundo se ha hecho inocultable toda la barbarie con la que el imperialismo y el sionismo llevan asolando pueblos desde el primer momento de su existencia y con la que pretenden ampliar su dominación.
La autoproclamada supremacía absoluta del imperialismo norteamericano, que como los cobardes siempre ataca a enemigos aislados y previamente debilitados, quedó aparentemente reafirmada por su fácil victoria en Venezuela. Y es esa imagen de omnipotencia que ha presidido las relaciones internacionales desde la II Guerra Mundial la que está sucumbiendo frente a Irán y el Eje de la Resistencia, demostrando al mundo de lo que es capaz la consigna de los oprimidos de todos los tiempos: “Sólo podemos vencer”.
El espejo del poder imperial queda roto en mil pedazos; sus múltiples expresiones que apenas han empezado a apuntar afectan ya a todo el equilibrio de fuerzas del planeta.
La difícil relación entre los países de Europa y EE.UU. que hasta ahora se mantenía a duras penas a fuerza del sometimiento de la UE, sobre todo en el último tiempo con la compra masiva de armamento a Washington, parece haberse resquebrajado. La negativa de sus gobiernos a secundar el ataque a Irán y a enviar tropas para desbloquear el estrecho de Ormuz, lo que a su vez implica el rechazo a la implicación de la OTAN, ha supuesto su mayor enfrentamiento desde la II Guerra Mundial. Sin prestar crédito al deslenguado Trump y sus amenazas de salir de la OTAN, es evidente que sin EE.UU. la guerra de la UE y Gran Bretaña contra Ucrania está sentenciada. Mucho más lo está el delirio europeo de una futura confrontación con Rusia que cuenta ya con la victoria total sobre Kiev.
Los EE.UU. no van a abandonar una OTAN que a pesar de todo ellos dirigen y que es su instrumento principal de control de Europa. Las contradicciones entre EE.UU. y Europa siempre han existido, pero son peleas de bajo nivel entre dominante y dominados. La UE nunca tendrá soberanía política o económica mientras no tenga independencia militar, y no la tiene desde la creación de la OTAN en 1949. Por eso, la negativa de los gobiernos europeos a secundar las aventuras bélicas yankis en el Golfo Pérsico, más que una muestra de autonomía frente a EE.UU. es la demostración palpable del agotamiento de los depósitos de armamento europeos en sus fracasadas andanzas ucranianas y de su hundimiento económico.
Es desde esta óptica desde la que hay que analizar la decisión de Pedro Sánchez de negar a EE.UU., considerando su ataque contrario al derecho internacional, el uso de las bases para sus operaciones militares contra Irán. Más allá de lo dudoso en la práctica de estas declaraciones – medios locales7 siguen constatando el vuelo de aviones cisterna procedentes de la Base de Morón semanas después del anuncio de Sánchez – lo que es evidente es la importante utilidad política y electoral de este posicionamiento.
Sus declaraciones se acompañaron de manifestaciones en varias ciudades con toda la parafernalia del “No a la guerra” que tan buenos resultados electorales dio al PSOE en 2004, incluida la utilización de la imagen del Guernica de Picasso. La maniobra no sólo ha puesto contra las cuerdas al PP y a Vox dejándoles sin su consigna favorita “la soberanía de España”, también les ha robado el “No a la guerra” a sus satélites Sumar, Podemos y otros oportunistas de menor entidad que se escudaban en su antibelicismo para decir, sólo con la boca pequeña, “no a la OTAN”.
El inteligente movimiento de Sánchez tiene, a pesar de que se ha convertido de la noche a la mañana en líder europeo, las patas muy cortas más allá de los réditos electorales. Lo que ha contribuido a dejar en evidencia es que las Bases extranjeras sólo sirven para convertirnos en blanco legítimo de ataques de pueblos que no son nuestros enemigos; y que la pertenencia a la OTAN, una vez que el fin de la guerra de Ucrania se acerca, obliga enormes gastos militares que llenan las arcas de las empresas armamentísticas al tiempo que desmantelan nuestros servicios públicos. En definitiva, el “OTAN no, Bases fuera” está más vigente que nunca.
Los BRICS nunca pretendieron ser una alianza anti-imperialista, papel que muchos erróneamente le atribuyeron; aun así, el posicionamiento en esta guerra de algunos de sus miembros más significativos al lado del sio-imperialismo y contra uno de sus miembros fundadores, Irán, ha desvelado la fragilidad de sus vínculos. El infame papel jugado por India abrazando a Netanyahu en su visita a Israel 48 horas antes del ataque a Irán y del asesinato de Jamenei y el alineamiento de Arabia Saudí con EE.UU. e Israel, no por esperables fueron menos flagrantes; o la insignificancia de Brasil o Sudáfrica. Todo ello obligará sin duda a una reconfiguración. La guerra contra Irán está mostrando nítidamente lo que la historia repite testaruda: no hay soberanía, ni independencia política, que no esté defendida militarmente.
Lo más trascendente y que hoy es inocultable en el escenario mundial es un hecho que la ideología burguesa ha intentado esconder a lo largo de la historia: que toda su “invencible” fuerza militar puede sucumbir ante pueblos o clases oprimidas que ponen su inteligencia y determinación al servicio de la Resistencia; o en palabras de Mao Tsetung. que “el imperialismo norteamericano es un tigre de papel”.
Irán está demostrando su superioridad militar mediante armas mucho más baratas y más eficaces frente a gigantes voladores convertidos en chatarra. Toda la abrumadora presencia de bases militares de EE.UU. en Oriente Próximo, que las petromonarquías sufragan a cambio de “protección militar”, se ha convertido en blanco perfectamente accesible para los misiles iraníes y los de la Resistencia que están acabando con sus instalaciones. Especialmente significativa ha sido la destrucción y posterior desmantelamiento de la gigantesca base militar de EE.UU. “Victoria” en Bagdad, con la salida precipitada, con el rabo entre las piernas, de las fuerzas ocupantes de la OTAN incluidos 226 soldados españoles.
Lo que garantiza el poder militar de Irán es su sostenibilidad. Mientras la República Islámica se ha preparado para mantener largo tiempo una guerra en la que apuestan todo a la victoria, EE.UU. e Israel van agotando sus costosos arsenales.
Sin embargo, el arma secreta de Irán y lo que le confiere mayor poder es, como recomendaba Mossadegh hace 75 años, convertir el acceso al petróleo en arma contra los enemigos. Precisamente el objetivo perseguido por EE.UU. en todas sus guerras en la zona era el control del petróleo y del gas; es decir, tener la llave de la accesibilidad de todos los Estados a un recurso imprescindible. Y este hecho trascendental, máxime en momentos de crisis como los actuales, está también presente en la negativa de los miembros de la OTAN a ayudar militarmente a abrir el Estrecho de Ormuz para después darle las llaves del mismo a EE.UU.
Otro aspecto inquietante para el imperialismo sionista es el despertar de los pueblos de la región sometidos a gobiernos títeres. Las importantes manifestaciones contra la presencia de la IV Flota de EE.UU. en Bahrein o la creciente indignación del pueblo sirio contra Israel, incluido el asalto a la embajada de Emiratos Árabes en Damasco considerado aliado del sionismo, son los primeros indicios de un polvorín a punto de estallar.
Lo que le muestran los pueblos de Oriente Próximo, alineados con Irán y el Eje de la Resistencia, al imperialismo sionista es que los recursos son suyos, que el comercio pasa por el Estrecho de Ormuz y que el Golfo Pérsico es persa y que están dispuestos a defenderlo. La soberanía no se negocia, se arranca por las armas.
Mientras se escribe este texto, la guerra continúa y aún no se divisan los mimbres del escenario que seguirá a esta trascendental batalla. Las consecuencias más duras del encarecimiento de los precios del petróleo, del gas, de los fertilizantes y de otras materias primas, todavía no se han producido. La clase obrera de los pueblos de EE.UU. y de Europa, que tiene ante sí la misión histórica de enfrentarse a su propio bloque imperial, aún no percibe la necesidad vital, existencial, de acabar con el imperialismo y con el capitalismo, empezando por sus estructuras político-militares, como la OTAN y la UE. El guion de la obra se está escribiendo.
Como CNC viene afirmando, es imprescindible realizar un enfoque integral de las relaciones sociales que determinan nuestra vida: desde las más inmediatas – el trabajo y los medios de subsistencia – a las aparentemente más lejanas, pero que ya están llamando a nuestra puerta: las guerras imperialistas.
La clase trabajadora de los pueblos que vivimos en países imperialistas, aunque sean subalternos, debemos saber que la agresividad de la burguesía va a ser cada vez más feroz y que nuestra trinchera es la misma de los pueblos que combaten el imperialismo, el sionismo y el fascismo.
Para que esa comprensión se transforme en fuerza material actuante, necesitamos algo que los pueblos del Eje de la Resistencia están actualizando ante nuestros ojos. En la lucha por la vida que nos espera, es necesario asumir que “detrás del Volga no hay nada” y que los oprimidos son capaces de vencer a un enemigo aparentemente más poderoso, cuando defienden su tierra, su mar, su aire, y se preparan concienzudamente para ello.
- Desde el descubrimiento de petróleo en Irán, en 1908, la Anglo-Persian Oil Company –en la cual el Gobierno británico tenía una participación mayoritaria– había controlado la perforación, extracción y venta del petróleo del país
- Este fue el primer golpe de estado orquestado por la CIA que, después del éxito, reproduciría en otros muchos países, empezando por Guatemala, en 1954. https://www.rferl.org/a/iran-coup-mossadegh-cia-60th-anniversary/25076552.html
- El carácter teocrático de la nueva República no fue obstáculo para que la URRS fuera el primer estado que la reconociera en 1979. Se reanudó así una historia de relaciones que iniciaron los bolcheviques al devolver a Irán la zona de influencia que la Rusia zarista obtuvo del reparto con Gran Bretaña en 1907, cancelando deudas y otro tipo de concesiones.
- La guerra Irán-Iraq (1980-1988) instigada por EE.UU. con el objetivo de que ambas potencias regionales se destruyeran mutuamente, se saldó con un millón de muertos entre ambos países y grandes pérdidas económicas.
- https://www.youtube.com/watch?v=2VkwiY2nuUE&t=36s
- Recomendamos la lectura de su biografía que explica mejor que cualquier tratado su trabajo destinado a construir el Eje de la Resistencia. https://es.wikipedia.org/wiki/Qasem_Soleimani
- https://www.lavozdealmeria.com/almeria/sucesos/497565/avion-estados-unidos-material-guerra-iran-sobrevuela-almeria.html
