El imperialismo sólo parece invencible cuando se le mira arrodillado.
El ataque masivo perpetrado hoy conjuntamente por EEUU y el ente sionista contra la República de Irán sin que mediara acción agresiva alguna por su parte es un crimen de guerra y un acto de terrorismo de Estado. El silencio o la tibieza cómplice de los gobiernos europeos que una vez tras otra se arrodillan, ante EEUU, la OTAN, las multinacionales y todo aquél que tenga la posibilidad de chantajearlos o sobornarlos, confirma la podredumbre moral y política en la que chapotean.
Al gobierno de Irán, que hoy representa la soberanía de su pueblo, le asiste toda la legitimidad para defenderse y atacar los intereses de las potencias que tan cobardemente le agreden.
¿En nombre de qué razones la potencia imperialista que, desde el mismo momento de su creación sobre el genocidio de los pueblos originarios, ha sembrado la tierra de dolor, sangre y muerte y ha vulnerado centenares de veces todos los principios del derecho internacional, se arroga el derecho de decidir quién puede y quien no, tener armas nucleares?. ¿Puede la entidad sionista, el estado más terrorista del planeta, que posee centenares de cabezas nucleares, negar legítimamente a Irán el derecho de tenerlas?
La proliferación de armas nucleares sólo puede controlarse mediante acuerdos internacionales mutuamente verificables. Nada de ésto existe hoy.
Sólo la ley del más fuerte y del más criminal impera en tiempos de un capitalismo agónico, con su epicentro en “occidente”. El robo a mano armada de los recursos naturales y los más abyectos crímenes contra los más débiles, incluidos los niños, son los medios que emplean unas élites políticas y económicas corruptas y degeneradas.
La República de Irán y su gobierno tienen, como cualquier pueblo agredido por el imperialismo, el derecho y el deber de defender su soberanía por todos los medios a su alcance. Y lo está haciendo, demostrando que el imperialismo sólo parece invencible cuando se le mira arrodillado.
Los individuos, hombres o mujeres, que están justificando la agresión imperialista por la represión ejercida por el gobierno iraní – como están haciendo supuestas feministas – son traidores a su pueblo y cómplices despreciables de los crímenes imperialistas. Es al pueblo iraní al que le corresponde ejercer su derecho a la libre determinación.
Si la clase obrera y los pueblos del mundo asistimos pasivamente a esta ignominia contra el pueblo iraní, que se suma al genocidio palestino, al ataque a Venezuela, al bloqueo asesino a Cuba, al recorte de derechos sociales y laborales en nombre del Rearme, estaremos condenados.
Por el contrario, todo aquel que se levanta contra el imperialismo cuando el poder militar, económico, político y mediático se abaten contra él, lo está haciendo en nombre de toda la Humanidad.
(Coordinación de Núcleos Comunistas)
