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CHAPEANDO. MAGA, ¿la opción para Cuba?

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CHAPEANDO. MAGA, ¿la opción para Cuba?

MAGA, el movimiento de Trump, evidencia chispazos de expansión, como franquicia política acogida por un reducto para adaptarla a una versión caribeña, tal como demuestran orgullosos al exhibir la gorra que le identifica.

Tal prenda no es una ingenua construcción de imagen, sino un potente símbolo político-cultural. Su valor simbólico proyecta sentido de identidad y pertenencia; de lealtad a Trump, y de simplificación del mensaje político que encierra ser un MAGA.

Su readaptación a un escenario fuera de EEUU no lo despoja de menos sentido ideológico. Es como que una franquicia de MacDonalds en cualquier pais que se encuentre no acoja los estándares esenciales de la marca.

Funciona igual que la esvástica nazi. Quizás muchos de los que hoy la acojan no conozcan o juren lealtad hacia Hitler, ni añoren el Reichstag, pero lo que si no hay dudas es que abrazan el sentido político que representa.

Con el símbolo MAGA de Trump, su gorra, que por cierto obsequian en la Casa Blanca a cada visitante o la venden como souvenirs, pasa igual, aunque te empeñes en negarlo.

Y si el uso de un símbolo no significa asumir su significado, como ahora dicen, ¿qué más da entonces en lugar de una gorra MAGA, usar una del equipo Cuba, más Patriótica y «neutral»?

Pero, ¿qué significa ser MAGA? ¿Cuál es su esencia doctrinal? La realidad habla claro:

— Odio y exclusión (como el fascismo). Xenofobia, estigmatización a migrantes, minorías raciales, religiosas o sexuales, normalizando el desprecio y la deshumanización de “los otros”.

— Nacionalismo excluyente (como el fascismo). La idea de “América primero” ha evidenciado ser un concepto de rechazo al multiculturalismo y a la cooperación internacional, contra la cohesión interna.

— Negación de desigualdades históricas, lo que profundiza heridas (raciales, sexuales, de género) en lugar de promover reconciliación o políticas inclusivas.

— Polarización extrema, y todo lo que ello implica en la fragmentación de una sociedad.

— Normalización del uso de la fuerza (como el fascismo), castigos ejemplares o medidas “extraordinarias” como soluciones simples a problemas complejos, claramente evidenciado en la falaz doctrina de la Paz por la Fuerza.

– Naturalización del genocidio a los pueblos, como instrumento de dominación territorial (Gaza y lo que se pretende con Cuba), igual que el fascismo y su holocausto.

Esto y mucho más, es la doctrina MAGA: un neofascismo emergente, que edulcoran con aires juveniles como opción para Cuba.

Celebrarla es cuanto menos anexionista. Hacerlo en un contexto en que ese Movimiento es la base ideológica de la potencia que asfixia a tu país a niveles extremos, y que además le amenaza con la opción militar, es un acto de traición a la Patria, y a los tuyos.

Sí, agresión militar y con fines de dominación. Nadie crea que EEUU va a intervenir en Cuba, militarmente o de cualquier otra forma, para dejar que esta isla siga sola sus designios. Iluso quiénes lo crean. Hay una Ley Helms Burton aguardando, y que es muy clara en sus preceptos de control político a este país.

«Agresión militar» que en abstracto se dice rápido y fácil, y que estos «maguistas» caribeños plantean como opción más viable, significa bombas cayendo y matando civiles inocentes, destruyendo hospitales, escuelas, casas, dejando un trauma y una herida imborrable a esta nación.

Ese crimen, además del que significa la asfixia extrema a este pueblo, se pretende naturalizar por un grupito, para cuyo séquito, incluida la Embajada estadounidense en La Habana, no está bien que el Estado se defienda de estos nuevos voluntarios del imperio, como si no fuera un derecho de cualquier Estado soberano.

Indignos cubanos estos. Basta Martí, desde su antiimperialismo medular, para ponerlos en su lugar:

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

Es el rencor eterno a quien la ataca.

 

(Chapeando bajito)

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