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Carta-saludo de la presa política Daniela Klette

in Antifascismo
Carta-saludo de la presa política Daniela Klette

-Saludo de Daniela Klette a la 31ª Conferencia Rosa Luxemburg

 

¡Queridas y queridos camaradas!

Hace un año, Rolf Becker transmitió mis saludos en la 30ª Conferencia Internacional Rosa Luxemburg. Después, muchas personas me comentaron con entusiasmo lo expresivo que había sido, y me alegré mucho de que mi mensaje estuviera en tan buenas manos. Mientras estoy aquí sentada escribiendo estas líneas, he recibido la noticia del fallecimiento de Rolf Becker. Es una gran pérdida: era una persona especial, un camarada. Su vida estuvo siempre marcada por la resistencia contra las condiciones imperantes. Hoy nos hace falta, pero permanecerá presente. Presento mis más sinceras condolencias a sus seres cercanos, a sus amistades, a sus camaradas y a su familia.

Fui detenida en febrero de 2024, tras haber vivido tres décadas en la clandestinidad, por solidaridad. Ahora estoy en mi segundo año de encarcelamiento en Vechta. Se prevé que el veredicto del primer juicio se dicte dentro de unos meses. Mi detención parece no tener fin. El día 49 del año 2025 fui trasladada, esposada y encadenada, por un nutrido contingente policial, hacia la antigua sala de equitación, acondicionada expresamente para este proceso, con un coste de 3,6 millones de euros. Este lugar, también sitiado por un despliegue policial, fue escogido de tal modo que resulta muy difícil para quienes observan el juicio llegar hasta allí. Un escenario sin duda intimidatorio, concebido para demostrar mi supuesta «peligrosidad para el público», una ficción fabricada por las autoridades estatales y los medios de comunicación dominantes. Se insiste constantemente en que se trata de un procedimiento completamente normal, afirmación ya desmentida por ese propio montaje. Además, queda desmentida por los esfuerzos incesantes de la fiscalía, contra todo sentido común, por fabricar nuestra peligrosidad y nuestra supuesta propensión a la violencia y al asesinato en el contexto de un robo.

Por ejemplo, cuando una testigo, trágicamente retraumatizada por el robo, subraya durante el juicio el comportamiento cortés y reservado de las personas con las que se encontró en uno de los robos —lo cual tuvo entonces un efecto tranquilizador sobre ella—, eso no es lo que la acusación desea oír. Tampoco quiere oír que ese comportamiento apaciguador sea corroborado por otros testimonios. No es de extrañar, pues su objetivo es legitimar aún más la caza del hombre contra Burkhard (Garweg, jW) y Volker (Staub, jW), y obtener para mí la condena más severa y el mayor tiempo de prisión posible. Con ello, siguen la larga tradición del sistema judicial alemán: quienes no se someten, no traicionan y no pueden ser presentados como individuos quebrados son castigados por el poder estatal.

Este ataque del que soy objeto no se deriva únicamente de los hechos de los que se me acusa, sino que apunta también a la historia de la resistencia fundamental en la República Federal de Alemania, a la que mi vida está estrechamente vinculada. Esa historia se inscribe en la historia más amplia de la resistencia, en el curso de la cual, durante décadas, personas de todo el mundo se han alzado, en diversas formas y en distintos movimientos, contra el capitalismo, el imperialismo y el patriarcado. Es también la historia de los intentos de emancipación y liberación que existen desde hace siglos. Perdura en los sueños inquebrantables de un mundo justo, donde las personas vivan juntas con respeto y en armonía con todos los demás seres vivos y con la naturaleza, y en los intentos actuales de hacerlo realidad.

Daniela llevada al juicio.

La Fiscalía Federal ya prepara el próximo proceso contra mí. Se me acusará de:

  • 1) un intento de ataque militante a comienzos de los años noventa contra lo que entonces era probablemente el banco más poderoso de Europa occidental
  • 2) la destrucción, en 1993, de una prisión recién construida en Weiterstadt por la Fracción del Ejército Rojo (RAF)
  • 3) una acción armada antibélica llevada a cabo por la RAF contra la guerra en Irak en 1991.

En el transcurso de las dos guerras libradas por Estados Unidos contra Irak desde 1991, y como consecuencia de las sanciones posteriores, fueron asesinados varios miles de niños. Años más tarde, preguntada al respecto, la ex secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright respondió que, pese a ello, esas guerras estaban justificadas. Ninguna de las personas responsables de los miles de muertos, de la devastación del país, de la cadena de guerras occidentales en Oriente Medio que han desembocado en el genocidio actual en Gaza, o de los millones de muertes causadas por la violencia armada y las sanciones, ha pasado un solo día de su vida en prisión.

Contra las guerras que solo sirven a los beneficios de una minoría, contra el poder del capital y contra un sistema carcelario concebido para disciplinar, quebrar y encarcelar a los pobres, a las y los rebeldes, a las personas migrantes detenidas, a las y los disidentes y a las y los presos políticos. Todo aquello contra lo que se rebelaron existe hoy más que nunca. Basta con comprobar con qué rapidez se han cumplido las previsiones formuladas hace un año sobre la militarización y la necesaria transformación de las sociedades metropolitanas en todos los niveles. Esta militarización implica también la supresión y la marginación, en el discurso público, de toda preocupación social y de la urgencia ecológica. En su lugar, se trata de generar miedo: miedo a quienes buscan ayuda —ya sean refugiados o personas pobres—, a quienes se supone que desbordarán los sistemas sociales y que a menudo son presentados como delincuentes o, como mínimo, parásitos; miedo a perder el derecho a existir si los beneficios empresariales no logran aumentar; miedo a Rusia, supuestamente ávida de guerra, y al creciente poder de China.

El objetivo es preparar el terreno para que la gente lo acepte todo, o, si no lo hace, para que sea reprimida de forma creciente. En Alemania, el movimiento de solidaridad con Palestina, el movimiento anticapitalista y antibélico, así como una parte del movimiento antifascista, se ven actualmente especialmente afectados por esta situación. Incluso quienes manifiestan su solidaridad con las y los presos políticos se convierten en objetivo de la represión estatal.

Los problemas derivados de la crisis del sistema capitalista occidental deben trasladarse a los estratos más desfavorecidos de la sociedad mediante reducciones salariales, medidas de austeridad y recortes en los servicios sociales, sanitarios y de asistencia, aunque ello conduzca inevitablemente a la propagación de la pobreza, la enfermedad y la desesperación.

En el exterior, la llamada comunidad de valores occidental se apoya en la opción militar para mantener o imponer su poder. Desde la perspectiva de esta política del más fuerte en lo militar, millones de personas están destinadas a convertirse en carne de cañón, y esta vez de nuevo en los países del núcleo de Europa occidental, como ya sabemos por las dos guerras mundiales desencadenadas por Alemania. Por irracional que parezca, la voluntad de precipitar al mundo en el abismo para el beneficio de una minoría se inscribe en la lógica de la dominación capitalista; «el capitalismo lleva la guerra en sí como una nube lleva la lluvia» (Jean Jaurès, jW).

Estrellas.

Muchas personas están encarceladas en complejos penitenciarios de todo el mundo por haber resistido de diversas maneras a la locura del capitalismo. Mumia Abu-Jamal, preso político en Estados Unidos desde hace 44 años; Ahmad Saadat, preso de la resistencia palestina del FPLP en Israel; los Filton 24 —presos del movimiento Palestine Action en Inglaterra (en huelga de hambre en el momento del RLK)—; los «Ulm 5»; Maja, Hanna y todas y todos los demás antifascistas; Andreas Krebs y sus camaradas encarcelados Marianna, Dimitra y Dimitris Chatzivasileiadis en Grecia; las y los presos del GRAPO y PCE(r) en España y de las BR en Italia, encarcelados desde hace décadas; las y los camaradas encarcelados en Turquía, en huelga de hambre desde hace meses contra la tortura del aislamiento y los centros especiales de detención; las y los camaradas kurdos encarcelados en prisiones alemanas; y los miles de presos en todos los continentes que no puedo enumerar aquí. Todas y todos viven en medio de esta locura capitalista. Todas y todos necesitan una perspectiva de liberación social internacional y una perspectiva de libertad.

La solidaridad nos da la fuerza para sobrevivir a esta locura, y una esfera pública alternativa nos brinda protección. En todo el mundo, la gente se enfrenta más que nunca a la cuestión de cómo superar estas condiciones turbulentas y destructivas. Y esa cuestión también me concierne. Creo que varias cosas serán decisivas: hacer todo lo posible por impedir la tercera guerra mundial y todas sus consecuencias. Es esencial seguir resistiendo al genocidio en Gaza, que se lleva a cabo bajo la cobertura de un supuesto alto el fuego, y a la anexión progresiva de Cisjordania por parte de Israel, y poner fin a la destrucción gradual de nuestros fundamentos ecológicos. Solo movimientos colectivos, internacionalistas y de gran alcance podrán poner fin a la agresión y a la destrucción.

También considero importante que quienes llevan mucho tiempo comprometidos en estas luchas asuman la responsabilidad de responder a las preguntas de las generaciones jóvenes sobre las razones de nuestro fracaso hasta ahora, y determinen, con la mayor claridad y minuciosidad posibles, los errores cometidos que no deben repetirse, así como los obstáculos objetivos que debemos superar mediante nuevos medios. Se trata, por supuesto, de un proceso que lleva tiempo. Debe centrarse también de manera consciente en las vías de la emancipación humana, en el descubrimiento de aquello que podemos aportar al mundo y que trasciende la vida en la sociedad capitalista y bajo sus reglas, y que puede superar la creencia en el poder cuasinatural (o, más recientemente, divinamente ordenado) de este sistema.

Les agradezco que me hayan dado la oportunidad de compartir aquí mis reflexiones, pese a mis condiciones de vida aisladas, destinadas a excluirme de los debates políticos.

Espero con interés las aportaciones internacionales y sus debates, y les deseo discusiones interesantes y productivas, así como un excelente encuentro en la Conferencia Rosa Luxemburg de este año.

Saludos cálidos, solidarios y militantes,

Daniela Klette

 

presos.org.es

 

Carta saludo de Daniela Klette: Muchas personas están encarceladas en complejos penitenciarios de todo el mundo por haber resistido de diversas maneras a la locura del capitalismo.

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