No hace ni 48 horas (al momento de iniciar estas líneas) que Israel Rojas Fiel invitaba a esta generación a ofrecer su cuota más alta de sacrificio y ya andaba yo, por dos o tres días, rumiando ideas sobre el término “generación” en una dirección no muy distante de la del cantautor.
La duración de una generación no es un término elástico y, según los contextos, los números varían de 15 a 20 años para clasificaciones socioculturales, de 25 a 30 años para cálculos demográficos y biológicos, y de ~ 33 años para estudios históricos o genealógicos; de ahí que me surge la sana pregunta: ¿quiénes se sumarían, con independencia de la edad, a esa generación para, también, ofrecer su cuota más alta de sacrificio?
Mario Muñoz Monroy murió baleado por la espalda en el Hospital Saturnino Lora, había salido de la granjita Siboney bajo las órdenes de Abel Santamaría y era el médico de esa bravía tropa… el 26 de julio de 1953, en medio de aquella balacera, estaba cumpliendo 41 años y a nadie se le ocurría excluir al mártir de aquella Generación del Centenario, esa que, con el liderazgo de Fidel, lo dio todo para no dejar morir al Apóstol cuando se cumplían 100 años de su nacimiento.
La historia, a veces caprichosa, nos devuelve hoy, a casi 73 años de aquella gesta, a tomar una decisión: ¿seremos capaces de sumarnos la generación histórica que hizo la Revolución y la que nació junto con su triunfo a la generación que hoy puja por dar su más alta cuota de sacrificio?
¿Seremos capaces (todos y unidos), en la hora crucial que el imperio nos agreda, de empuñar los fusiles y, como hicieran ellos antes, convertirnos en la generación que no dejó morir a Fidel en el año de su Centenario?
Ese sería el mayor legado de respeto y amor que dejaríamos a nuestros hijos y nietos, y, a la vez, el mejor homenaje de lealtad al Comandante en Jefe.
Entonces, la historia de la Patria reseñaría en sus páginas a las dos Generaciones del Centenario, aquella que lo dio todo y esta dispuesta, igual, a darlo todo.
El imperio apostará por la implosión de Cuba y ello no sucederá porque no permitiremos que suceda.
Y como el presidente pedófilo y asesino dijo que no podían presionarnos más, salvo “entrar y destrozar el lugar”, tendría que disponer de, al menos, 600 mil marines (que ya sufren el #CubanDefendersSyndrome) para batirse en las dos primeras horas… un precio muy alto.
No seré excluyente, quien pueda empuñar un fusil que tienda la mano y nos veremos en las trincheras o las calles, defendiendo palmo a palmo la libertad que con sangre y sacrificio nos legaron nuestros padres y abuelos.
Nota: Al gobierno de EEUU dejémosle claro que, si osa agredirnos, estamos dispuestos a hacer desaparecer la ilegal Base Naval Yanqui en Guantánamo… Fidel lavó la ignominia de Bijagual y lo desapareció bajo las aguas de la presa “Carlos Manuel de Céspedes”, lavemos nosotros esa otra ignominia y desaparezcamos la base yanqui bajo las aguas del Mar Caribe.
(Tomado de su muro de Facebook)
