CARLO FRABETTI. Gracias, TV3

Después de muchos años de ver y hacer televisión, había llegado a detestarla. Había llegado a olvidar que la televisión, en sí misma, es un medio magnífico, capaz de llevar información, diversión y cultura a todos los hogares, y que lo que la convierte en algo detestable es el uso embrutecedor que hacen de ella los criminales que manejan los hilos -y los kilos- del poder. Sabía, por experiencia propia, que solo con mucho esfuerzo y una gran cohesión entre profesionales honrados dispuestos a arriesgarse se puede, muy de vez en cuando, colar en las ondas algún contenido que no sea el equivalente mental de la comida basura. Y por eso uno de los mejores regalos que me ha hecho Catalunya en los dos años que llevo viviendo aquí, ha sido brindarme la posibilidad de ver la tele sin sentir el impulso de tirar el televisor por la ventana.

Gracias, TV3, Canal 3/24, El 33, 8tv, Super3, betevé…, porque vuestras/os presentadoras/es no son floreros ni muñecos de ventrílocuo, sino buenas/os periodistas y entrevistadoras/es inteligentes; porque vuestras tertulias y debates no son gallineros desaforados, ni mítines encubiertos, ni destiladeros de bilis (me he sorprendido a mí mismo escuchando debates en los que no estaba de acuerdo con ninguno de los participantes, pero que por su forma respetuosa e inteligible de manifestar sus opiniones merecían un mínimo -y a veces un máximo- de atención); porque vuestros humoristas no son patéticos bufones al servicio de sus amos; porque vuestros programas infantiles no tratan a las niñas y niños como deficientes mentales…

Gracias, Lidia Heredia, Helena Melero, Vicent Sanchis, Toni Soler, Núria Solé, Ramon Pellicer, Raquel Sans, Toni Cruanyes, Òscar Andreu, Jair Domínguez, Laura Rosel, Jordi Armenteras, Anna Barreda, David Guzmán, Lluís Reales, Tania Adam, Ruth Jiménez, Vador Lladó, Empar Moliner, Pilar Rahola… A pesar de que muchas veces no estoy de acuerdo con lo que decís (o precisamente por ello), es un placer veros y oíros, después de tantos años de Gabilondos, Wyomings, Campos, Quintanas, Buenos, Pastores, Ferreras, Pardos, Évoles y tantos otros farsantes a las órdenes de sus amos. Es un alivio ver que otra televisión es posible, que es uno de los más claros indicios de que otra Catalunya es posible, incluso probable.

Y una de cal, después de tanta arena: sería ingenuo (y a mi edad “ingenuo” es un eufemismo de “estúpido”) no darse cuenta de que vuestro discurso progresista de los últimos tiempos es posible, en buena medida, porque beneficia -o al menos no perjudica- a un sector de la burguesía, es decir, del capital, y muy concretamente a individuos de la ralea de Artur Mas o Jaume Roures. No hay que olvidarlo en ningún momento; pero eso no hace menos meritorio, sino todo lo contrario, el esfuerzo de quienes aprovechan las grietas y contradicciones del sistema para cuestionar, aunque solo sea parcialmente, el discurso monolítico de un poder en manos de delincuentes e incapaces.

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Un comentario

  1. lapislázuliLATINA

    ¡Qué envidia más sana! Pues, por contra, en mi región andaluza la televisión que se consume es patética y criminal. Son insoportables los graznidos de teleSultana…

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