BANGLADESH. Tras un muerto y cinco días de huelga, el gobierno estudia la posibilidad de aumentar el salario mínimo

Nunca está de más recordar cómo a algunos inescrupulosos individuos les sale el dinero hasta por las orejas como resultado, por supuesto, de una despiadada explotación a muchas y muchos trabajadores. Uno de ellos, dado el caso que nos ocupa, es Amancio Ortega. Si citamos ahora a éste despreciable individuo es porque buena parte del éxito de su más conocido negocio se debe a la cantidad de personas que de alguna manera trabajan para él en otros lugares del mundo por unos sueldos de auténtica miseria (incluidos niños y niñas). Es el caso de las y los asalariados del trabajo textil en Bangladesh.

Hace un par de días el gobierno de dicho país anunció que estudiará la posibilidad de aumentar el salario mínimo de las obreras del sector textil que, cómo se sabe, luego de China es el mayor fabricante mundial.

El anuncio del posible aumento fue hecho por el Ministro de Comercio de Bangladesh, Tipu Munshi. Y lo hizo forzado por las movilizaciones y los cinco días de huelga que las trabajadoras y trabajadores de dicho sector llevaron a cabo. Nos estamos refiriendo a unos 3,5 millones de personas. Dicho ministro espera que su propuesta satisfaga a las huelguistas, de manera que éstas pongan fin a los duros enfrentamientos (hubo una persona muerta) que comenzaron el pasado viernes, hoy hace una semana.

Este martes se anunció la formación de un comité tripartito, que reúne a los gerentes de planta, representantes sindicales y emisarios del gobierno. El comité formado para estudiar el aumento de los salarios podrá resolver este problema durante este mes, dijo el ministro a la prensa local.

El temor del gobierno es que la lucha de las obreras se sume a las protestas que se vienen produciendo tras las fraudulentas elecciones de diciembre pasado.

A principios de este año entra en vigor el aumento salarial anunciado el pasado mes de septiembre, que eleva el salario mínimo a 8.000 takas, unos 82,75 euros. Un aumento del 51 por ciento, que también es el primero desde el que siguió a la tragedia de Rana Plaza en 2013.

Sin embargo, la Central Sindical de la Confección señala que esta cantidad se aplica sólo a una pequeña fracción de las 3,5 millones de trabajadoras en los que se basa la industria textil.

Con 15.300 millones de euros de ropa exportados a Europa en 2017 y 8.000 millones de euros en el primer semestre de 2018, Bangladesh es el segundo mayor proveedor de ropa de la Unión Europea. El país está alcanzando gradualmente a China (10.500 millones en la primera mitad de 2018). Bangladesh fue el primer beneficiario del abandono por parte de China de una gran parte de la producción de prendas de vestir de nivel básico, inducido por los aumentos salariales de os trabajadores de aquel país.

No cabe duda de que, con los beneficios que la actividad textil aporta al país, el Gobierno de Bangladesh debería procurar que las trabajadoras del gremio estuvieran en mejores condiciones económicas para poder disfrutar de una vida digna.

 

 

Lee y Comparte. Ayuda a que la contrainformación llegue a más personas.Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Reddit
Reddit
Email this to someone
email

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*