AUGUSTO MÁRQUEZ. Decálogo para identificar “chavistas originarios” (nuevo espécimen opositor)

Pasarse a la acera del frente, por las razones que sean y en cualquier contexto, nunca pasa sin producir críticas y señalamientos.

En el caso del chavista que salta la talanquera, expresión venezolanísima usada para calificar a quien se transformó en un furibundo opositor de repente, siempre lleva consigo un sabor amargo. No porque duela o incomode traicionar lo que una vez fuiste, sino porque todo el mundo se encargará de recordártelo.

En los últimos años esto ha pasado varias veces y con variopintos personajes, sin embargo, las formas de autonombrarse luego de agarrar el retorno al final de la autopista han cambiado. Y uno no puede decir que le ha faltado inventiva.

Ahora buscan hacerlo pasar un salto de talanquera de tantos como “algo natural”, “forzado por las circunstancias”, como un “retorno a las claves originarias del chavismo”, una especie de tercera vía entre “el oficialismo” y la oposición, cuando todos aquí sabemos que en política simplemente se es o no se es. Y fin del cuento.

Hacerse ver como más chavistas que Chávez, hacer pasar por críticas lo que en realidad es una proyección de sus frustraciones, y uno que otro complejo de superioridad, forman parte de su catecismo cotidiano.

Pero recordando a Chávez -“por más que se tongonee se le ve el bojote”-, este nuevo espécimen siempre deja huellas que al final lo terminan por delatar.

1. Autocriticar al otro. Todo “chavista originario” que se respete es súper crítico. Siempre autocritica al otro, nunca a sí mismo. Aceptar una equivocación simplemente no está en su repertorio. Si llegara a pasarle, es tan revolucionario que no pasa nada: su superioridad moral es tal que se encuentra más allá del bien y del mal. Su inmunidad contra la crítica del otro viene en frasco: tilda de “enchufado” a quien lo haga y listo. Fin de la historia.

2. Paranoia. El “chavista originario” que tuvo cargos medios o altos dentro del gobierno siempre dirá que estuvo a punto, así de cerquita, de hacer la revolución real y verdadera. Sólo le faltó tiempo. Cuando se vea cuestionado porque su gestión pasó sin pena ni gloria, incluyendo enormes casos de corrupción, el “chavista originario” dirá que una enorme conspiración pensada con alevosía desde Miraflores impidió su plan para conquistar el socialismo en cuestión de meses.

3. Complejo de superioridad. Por considerar una actividad de personas tarifadas e inferiores, el “chavista originario” no carga cajas CLAP, tampoco organiza jornadas de censo del Carnet de la Patria, y no tiene liderazgo orgánico en organizaciones comunitarias. Él es demasiado importante como para hacer actividades tan intrascendentes como ayudar a garantizar el alimento de millones de familias. El “chavista originario” está hecho para cosas grandes, eso de aportar un grano de arena al proceso que dice representar en sus valores más profundos no va con él.

4. La política es cuestión de Twitter. En este mismo orden de ideas, el “chavista originario” vive permanente en las redes sociales. Para él es la forma más efectiva de movilizar a las masas y clarificarle, de una por todas, Dios mío, que el gobierno de Maduro implica la traición del legado de Chávez. No sale a la calle ni organiza un Consejo Comunal, pues lo suyo son los likes. Es ahí donde está la verdadera política. Sobre esto, una contradicción difícil de resolver se le presenta al “chavista originario”: es complejo cuestionar el subsidio gubernamental al precio del Internet, el cual le permite estar todo el día criticando al gobierno.

5. Eso de la guerra es puro cuento. Ni el intento de magnicidio contra Maduro, ni el sabotaje económico, y mucho menos las amenazas abiertas de intervención militar por parte de Estados Unidos, logran cambiar la opinión del “chavista originario”. Para él TODO LO MALO QUE PASA EN VENEZUELA ES CULPA DEL CHAVISMO NO ORIGINARIO, es decir, el falso y madurista. Todas las acciones contra la paz del país son pura palabrería. Para el “chavista originario”, las pruebas irrefutables del bloqueo contra la importación de medicinas es una cosa, y otra muy diferente es que la población no pueda conseguirlas.

6. Síndrome de victimización. De todos nosotros, que vivimos los pesares de la hiperinflación y la merma del salario, es el “chavismo originario” el que más sufre. Es la principal víctima. Pero eso no lo detiene, al mismo tiempo que se proyectan como los más afectados por la situación económica, inexplicablemente destacan sus minúsculas manifestaciones de calle, sus miles de horas de activismo digital y sus giras de medios.

7. El legado soy yo. Para el “chavismo originario”, el legado de Chávez es lo más importante. Sin embargo, no son tan importantes las miles de horas que invirtió el Comandante en prepararnos para la guerra que se venía, como los discursos donde los “chavistas originarios” se veían retratados y aplaudidos en algún Aló Presidente. Para el “chavista originario” el legado lo es todo: su sistema inmunológico para esquivar cuestionamientos sobre casos de corrupción y errores políticos cometidos durante sus gestiones.

8. Tan cerca de María Corina. El “chavismo originario” está intentando encontrar una voz propia bajo la cual hacer política. Pero ese espacio lo va encontrando muy cerca de María Corina Machado. El cliché de la “dictadura” lo ha resemantizado como “gobierno autoritario”, lo que en el fondo lo identifica con los adversarios originarios del chavismo que dicen representar. Buscan “superar la polarización”, generar un “chavismo amplio”, que organice a todos aquellos que no se sienten representados por la MUD ni por el PSUV. A saber: guarimberos, células paramilitares, fanáticos de Óscar Pérez y demás sectores aislados por la polarización.

9. El bloqueo, otra mentira madurista. Para el “chavismo originario”, el bloqueo económico y financiero, que ha impedido la entrada de alimentos y de divisas al país, no es más que otra estratagema de Maduro. Todo es parte de una muy elaborada estrategia de justificación, que encubre la incapacidad del gobierno para superar las trabas del sistema financiero internacional y lograr traer bienes básicos para la población a riesgo de que sea incautado el dinero. Una vez más Maduro demuestra no ser lo suficientemente valiente como para traer medicinas y alimentos utilizando las cuentas que el Departamento del Tesoro ya tiene estudiadas y próximas a clausurar.

10. La propuesta es la crítica y dependencia no asumida. No espere del “chavismo originario” propuestas serias y sólidas para salir del atolladero. La crítica cómoda es la propuesta en sí. ¿Qué más quería? Si se postulan a las elecciones y salen con las tablas en la cabeza, es porque se cometió fraude, no porque no tengan apoyo. Si convocan a una marcha y no va nadie, es porque los censuran. Ellos siempre tienen la razón. El “chavismo originario” es autónomo y revolucionario, no se vaya a confundir. Que la mayoría de sus fanáticos trabajan (o trabajaron) para el Estado no quiere decir que dependan de él o que exista una contradicción entre su discurso y su práctica. Ellos están ahí para conquistar espacios y construir el socialismo que se espera con desespero en todos los ministerios de este país. No los critique, recuerde, ellos son mejores que usted.

 

Lee y Comparte. Ayuda a que la contrainformación llegue a más personas.Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Reddit
Reddit
Email this to someone
email

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*