ARGENTINA. La presa política Mirta Guerrero intentó suicidarse

Mirta “Shakira” Guerrero trató de quitarse la vida tras el juicio en el que fue condenada sin pruebas  a tres años de prisión por el robo de una cámara de TV y a cuyo término fue maltratada por sus guardias y tuvo que ser internada. El hecho fue denunciado ante la CIDH.

“Soy la quinta de diez hijos”, escribió alguna vez Shakira para la revista Pachakuti editada por la Tupac. “Nací en Salta, pero mi mamá me asentó recién seis meses después, cuando se mudó a Jujuy. Nunca tuvimos casa. Cuando mi padre consiguió empleo en Ledesma le dieron una casilla en la que viví hasta los seis años. Mi madre peleaba mucho con él y en esa época lo dejó por los golpes y se largó sola para San Salvador. Alquilamos una casa en Mariano Moreno que en realidad era una pieza de seis por cinco, con baño compartido. A esa edad ya cuidaba a mis hermanos, lavaba ropa y hacía todo lo que tenía que hacer una mamá. Y a la tarde iba a la escuela. Cuando volvía seguía cuidando a mis hermanos. Comíamos si podíamos a la noche y si no se podía tomábamos mate, el eterno mate con leche que nos daba mi mamá porque con eso nos llenábamos”.

Cuando entró a la CTA se trenzaba el pelo. Era mucho más delgada. Cuando la veían pasar, todos le decían Shakira. Mirta Guerrero se daba vuelta para ver a quién llamaban de esa manera porque no podía creerlo. “Tengo 3 hijos que amo y que son mi vida. Mi sueño es que esto siga para que cuando ellos sean grandes no tengan que pasar la miseria que yo pasé”, decía cuando florecía la obra de la Tupac Amaru. Shakira es una de las presas políticas detenidas en el Alto Comedero de Jujuy, una de las fundadoras de la organización. En la Tupac se desempeñó como encargada de obra de San Salvador para la construcción del barrio del Alto Comedero y se encargó de la seguridad, una tarea que implicaba la responsabilidad sobre un conjunto de serenos de obras y de las instalaciones. Shakira fue condenada el miércoles pasado a tres años y tres meses de prisión por el robo de una cámara doméstica al equipo de Jorge Lanata en agosto de 2012. La condenaron pese a que todos los testigos, incluso los denunciantes, señalaron como autor a un hombre de un metro setenta y pelo largo. Esa misma noche intentó quitarse la vida. “Ningún psicólogo ni psiquiatra puede saber o entenderme lo que sufrí al verme condenada cuando me considero absolutamente inocente”, escribió Shakira en una carta que dio a conocer ayer.

La condena se conoció después del mediodía. Llevaba puestas unas botas de tacos bajos. Y bajó las escaleras del Tribunal Oral Criminal 3 de modo muy lento. “Cuando bajaba, una de las oficiales la apuró”, explican desde la organización. “Shakira bajaba muy lento mientras la oficial empezó a cuestionarla por los zapatos que se había puesto. La verdad es que ella bajaba lento porque hace dos meses la operaron de una hernia y sigue muy dolorida, viene reclamando que la internen para hacerse estudios y no la autorizan.” Esa tarde, en el penal era día de visitas. Una de las personas que fue a verla llevaba unas flores de plástico para regalarle que había intentado sin éxito entregarle en otra oportunidad. Esta vez habían hecho todos los trámites para ingresar a las flores, pero tampoco se las dejaron entrar. “Si bien esto puede parecer un dato menor -dicen–, en la vida cotidiana de la cárcel esto se suma al hostigamiento que reciben las presas políticas todos los días.”

A las seis de la tarde, cuando concluyó la hora de visitas Shakira pidió hablar con el jefe de la Unidad Penitenciaria, Pedro Vilte. Quería formalizar un reclamo por lo que había sucedido durante el traslado al penal. A las 21 aún insistía con el pedido para hablar con el responsable pero una oficial le dijo que se había retirado. Shakira sacó su colchón de la celda hasta pasillo para acentuar el reclamo. Pero como no tenía respuestas entró al baño. Sus compañeras se preocuparon al ver que no salía del baño. Golpearon la puerta, se asomaron y vieron que se estaba ahorcando con una toalla. Dos detenidas pudieron entrar al baño, lograron sacarle la toalla y pidieron la intervención del personal de la cárcel. Shakira fue atendida por el SAME. La llevaron al Hospital San Roque. Y fuera de peligro, volvieron a llevarla al penal.

La situación de desatención y hostigamiento fue el eje del parte difundido ayer por la organización

 

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