ARGENTINA. Hallan un cadáver que podría ser el de Facundo Astudillo, detenido por la policía y desaparecido hace casi cuatro meses

Los restos óseos estaban semienterrados en un salitral en la localidad bonaerense de Villarino

Luciano Peretto, otro abogado de Cristina Castro, informó que esperan que hoy haya avances «preliminares» respecto del sexo y la edad del cuerpo encontrado cerca de Villarino. “(Cristina dijo que) si es Facundo, es un impulso para esclarecer y que caiga hasta el último responsable», dijo.

Según Peretto, todavía “no se puede precisar” si el cuerpo hallado es el de Facundo. “Cristina no lo pudo precisar. Son huesos, un esqueleto completo, indudablemente humano, y está semi enterrado en arena», explicó el letrado y contó que estaban esperando la llegada del Equipo Argentino de Antorpología Forense (EAAF) para el levantamiento de los restos.

«Esperamos tener algunas precisiones preliminares hoy, si es masculino o femenino, y si por las piezas dentales se puede tener una idea de la edad, y así poder empezar a clarificar algunas cuestiones», indicó Peretto, quien aclaró que «la prueba de ADN va a demorar».

El abogado explicó que él y Cristina Castro fueron hasta el lugar del hallazgo, pero que no tuvieron «acceso directo a los restos», sino que estuvieron a «muy pocos metros» y pudieron ver fotografías. «Es un lugar donde la marea empieza a subir y se pone como un cangrejal, y es inestable», describió.

«No sabemos todavía si es Facundo», señaló esta mañana Cristina Castro. La mujer anoche en el lugar del hallazgo. «Recién hoy, con luz de día, me voy a poder acercar para ver bien y si hay algo de todo lo que hay ahí pertenece a mi hijo y poder decir si son los restos de Facu. Ayer no se veía absolutamente nada», indicó la mujer.

Por su parte, el ministro de Seguridad de la provincia, Sergio Berni, manifestó que “por la contextura y el lugar donde se produjo el hallazgo se trataría de Facundo», aunque aclaró que «aún restan hacer los estudios correspondientes». Asimismo, confirmó que a metros del lugar se encontró la mochila del jóven.

«Es el lugar que buscamos desde el primer día. Ahí la marea sube y baja en cuestión de segundos. Por la estructura física del cuerpo y la mochila semienterrada da la impresión que se trata de él. Sin embargo, es poco probable poder hacer un reconocimiento por lo que hay que esperar a que se realicen los peritajes y estudios correspondientes», sostuvo Berni

Peretto afirmó que el cuerpo “pudo haber sido plantado, pero no en las últimas horas” por la forma en la que está semienterrado en la arena. “Es prematuro pero nos hace presumir que no ha sido movido en las últimas horas, que pasó un tiempo considerable para que se asiente en la arena«, afirmó.

Para el abogado, si se confirma que el cuerpo es de Facundo “no existe la posibilidad de que se haya ahogado allí» ni de que haya llegado hasta el lugar por sus propios medios. «Si es Facundo, es muy probable que el cuerpo haya llegado por medio de la marea o trasladado producto del ocultamiento de una escena del crimen», aseguró.

El cuerpo fue encontrado durante el sábado cuando un pescador habría alertado a la Policía Federal Argentina. El hallazgo se produjo en Bahía de Ballenas, una zona que se encuentra entre la localidad de General Daniel Cerri y Villariño Viejo, donde los efectivos ya había rastrillado días atrás.

La Policía Federal realiza los peritajes. La madre de Facundo estuvo en el lugar. 

Pescadores descubrieron un cuerpo en la zona conocida como Cabeza de Buey, que había sido rastrillada sin éxito por la Policía en busca de señales de Facundo Castro, el joven desaparecido hace más de tres meses. Pedirán intervención de los peritos de la Corte Suprema y del Equipo de Antropología Forense. Dudas sobre el hallazgo de una mochila.

El teléfono del abogado Luciano Peretto, abogado de la familia de Facundo Astudillo Castro, el joven desaparecido hace casi cuatro meses, sonó al anochecer de este sábado. La llamada era de la Fiscalía Federal 1 de Bahía Blanca, para trasmitirle que habían recibido una comunicación aparentemente de dos pescadores que aseguraban haber visto un cuerpo flotando, y también una mochila, en un canal ubicado en la región conocida como Cabeza de Buey, entre Villarino y Bahía Blanca.

Así lo denunciaron en la comisaría 2da, según difundieron entre la prensa local fuentes del ministerio de Seguridad bonaerense. El lugar del hallazgo, que fue precintado a lo largo de un kilómetro cuadrado para evitar que sobrevuelen los drones, es una zona de canales cercanos al mar, con terreno arenoso y salino, cambios de mareas y de muy difícil acceso salvo en vehículos 4×4 donde sólo circulan pescadores.

El primer informe de los peritos de la Policía Federal que trabajaron en el lugar indicó que se trata de un cuerpo esqueletizado, lo cual fue confirmado por los abogados que llegaron al lugar junto con la madre de Facundo, Cristina Castro. También se hicieron presentes el fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez y autoridades de la Policía Federal. La mamá del joven desaparecido y sus abogados no llegaron hasta el sitio, sólo vieron fotografías. «Es un cuerpo seco, semienterrado, no hay ropa ni nada, a simple vista no se podía identificar nada», dijo a Página/12 el abogado Aparicio. «Es un esqueleto completo absolutamente disecado, en la costa de Villarino Viejo, entre Cabeza de Buey y Cerri, la pericia será en las próximas horas», agregó su colega Peretto.

Anoche el ministro de Seguridad Sergio Berni dijo al sitio Data Clave que «por la estructura física del cuerpo y la mochila semienterrada da la impresión de que es él«, en referencia a Facundo Castro. Y agregó: «Es el lugar que buscamos desde el primer día. Ahí la marea sube y baja en cuestión de segundos. Es poco probable poder hacer un reconocimiento por lo que hay que esperar a que se realicen los peritajes y estudios correspondientes«. Página/12 consultó a fuentes de la causa y del gobierno nacional sobre la mochila y ninguna tuvo noticia alguna sobre el presunto hallazgo de ese elemento.

Consultado al respecto, el abogado Aparicio expresó su malestar al preguntarse «¿la policía bonaerense cómo es que sabe esto si está apartada?». Pero destacó que Cristina, la mamá de Facundo, escuchó cuando el fiscal Martínez hablaba con Berni. «A mí no me dijo nada el fiscal, ni su secretario, ni el policía de la Federal, y si el fiscal federal está hablando con Berni, que es el jefe de la Policía de la provincia, hay algo que no está bien», expresó en diálogo con este diario, y dejó abierta la posibilidad de que «ese cuerpo haya sido plantado».

En la misma zona se habían realizado rastrillajes de la Policía Federal hace 48 horas, pero hasta ahora habían tenido resultado negativo. El fiscal Martínez pidió la intervención de los peritos de la Corte Suprema y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)Página/12 confirmó que los expertos del EAAF están viajando hoy a la zona para comenzar a intervenir en el caso.

Facundo Astudillo Castro fue visto por última vez el 30 de abril, cuando salió de la localidad de Pedro Luro, con dirección a Bahía Blanca, en plena cuarentena. Los oficiales Jana Jennifer Curuhinca y Mario Gabriel Sosa fueron quienes detuvieron al joven de 22 años en la ruta 3 ese día a las 10 de la mañana. Tanto ellos como los policías del siguiente pueblo, Teniente Origone, dijeron que lo dejaron seguir, que le hicieron la infracción por circular sin permiso en violación de la cuarentena, pero en los pocos mensajes rescatados en la investigación –el resto fue borrado por ellos mismos–, queda en evidencia lo contrario. https://twitter.com/Dataclave/status/1294825722461261825

La historia de la causa

A la historia de este joven de 22 años –que amaba la batucada, trabajaba en changas y era parte del grupo Semillero Cultural-Jóvenes y Memoria– los medios llegaron cuando ya había empezado. Facundo había convivido con su novia Daiana González un par de años en Bahía Blanca pero en febrero se separaron y él volvió a su pueblo, Pedro Luro. Comenzó a trabajar con su amigo Juan en una cervecería artesanal, y fue un tiempo feliz que se interrumpió abruptamente por la pandemia.

Facu, a quien llaman Kufa, se bajoneó un poco por el encierro, según relató su mamá Cristina Castro , y decidió volver a Bahía Blanca con la ilusión de reestablecer la relación con su expareja. Puso en su mochila algunas pertenencias, entre ellas la sandía con la vaquita de San Antonio que le había regalado su abuela, Ramona Alaniz, ya fallecida, y la mañana del 30 de abril salió a la ruta haciendo dedo, sin permiso de circulación. Cristina estaba trabajando en la estación de servicio Shell cuando recibió el aviso de la policía. Por eso discutieron cerca de las 13 cuando Facundo la llamó, y él le dijo: «Mamá, vos no tenés idea adónde estoy, no me vas a volver a ver». Cristina repasa esas palabras. “Tendría que haber advertido que me dijo ‘mamá’ porque ellos siempre me llaman ‘bruja’. Lo reté muchísimo, le dije que iba a tener multas y que otra vez estaba volviendo con su exnovia con la que había terminado tan mal, estaba furiosa”, relató Cristina.

La última foto en que se ve a Facundo Astudillo Castro, junto al vehículo policial.

Cuando Facundo estaba con Daiana era usual que no se comunicara por varios días, pero nunca se desconectaba de los amigos, era muy activo en las redes sociales. Ellos eran el nexo entre la exnovia y Cristina. La joven les contó que Kufa nunca había llegado a Bahía Blanca y los pibes avisaron a la familia. Durante los días posteriores ocurrió la intensa búsqueda casa por casa de todos sus conocidos, en Luro y en Bahía, las primeras invocaciones por su desaparición en las redes. Sin resultados decidieron hacer la denuncia en la justicia provincial, que investigó el «paradero» de Facundo con la Policía Bonaerense como auxiliar, siendo que la familia apunta a esa fuerza como la principal sospechosa de la desaparición. Uno de los testigos declaró que fue tres veces a hacer la denuncia, no lo atendían y luego se la tomaron en un papel de rotisería. «Se ganó el loto y anda de putas en Burato», le dijo el oficial Grilloni.

Entre Burato y Origone

Cristina lo sintió en lo más profundo de su cuerpo, cuando les cruzaron los patrulleros en la entrada de Buratovich, a su hijo le había pasado algo malo y esa gente tenía que ver. «Señora usted no tiene nada que hacer acá», le dijo el comisario Navarrete. Fue en el fallido rastrillaje con los perros adiestrados en reconocimiento de cuerpos humanos de Marcos Herrero, el 16 de junio. A las pocas horas vendrían los policías a declarar lo que habían callado hasta ese momento: que una oficial femenina lo levantó y lo dejó en Origone, que allí lo vio otro policía, lo volvió a parar pero sin impedir que siguiera viaje, que le sacaron una foto a su carnet de conducir y anotó la patente de la camioneta a la que se subió. Los únicos testimonios en la causa provincial eran policiales, eran contradictorios entre sí y Facu no aparecía. Cristina acudió a Luciano Peretto Ithurralde, quien convocó a su colega Leandro Aparicio, abogado del caso del desaparecido Daniel Solano. Presentaron ante la justicia federal la denuncia por desaparición forzada, que fue acompañada por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

Denuncias como pruebas

«Hemos efectuado distintas presentaciones denunciando irregularidades y delitos en el marco de la presente causa», dijo la familia en el escrito en el que pidió detenciones de policías y que se investigue a funcionarios del municipio de Villarino. Uno de los delitos fueron las amenazas al abogado Peretto por el subcomisario Pablo Reguillón. «Del análisis de centenares de testimonios, de la prueba técnica (informes de celulares, secuestrados, AVL, libro de guardias), y por sobre todo las diligencias practicadas por el perito de parte Marcos Herrero en 31 de julio de 2020 en la comisaria de Teniente Origone y las realizadas en las dependencias de la policía Federal en relación a 3 rodados secuestrados, el análisis de los 900 fojas del expediente provincial y del presente expediente, junto con las informaciones emanadas del medio La Brújula, tomamos real dimensión de lo que aconteció para efectuar la presente denuncia».

Tanto desde el gobierno nacional como provincial declararon sobre el caso que si hay responsabilidad estatal «nadie será encubierto». Para la familia de Facundo el encubrimiento comenzó el primer día y va por su quinta etapa, y sería un mecanismo permanente para exonerar a la Policía Bonaerense y diluir las responsabilidades políticas y judiciales, abonando la tesis de un crimen cometido en Bahía Blanca por privados vinculados al entorno de la exnovia. De hecho, sus hermanos fueron visitados por los policías Grilloni y Dumrauf sin orden judicial «hostigándolos para que reconozcan la existencia de algún crimen para con Facundo». El menú incluye testigos «inducidos» que plantan pistas falsas en algunos casos y en otros van modificando su relato –«las declaraciones armadas por la policía hablan de personas depresivas, que se llevan mal con la madre con la novia, con la vida y salen a dar vueltas sin rumbo por los caminos»— rumores malintencionados sobre Facundo, su familia y los abogados Aparicio y Peretto y las constantes dilaciones de la fiscalía federal de esa ciudad, todo apuntado a cuestionar los elementos que fue aportando la familia. A saber

Sandía con vaquita

«Llegaron a decir que la mamá había plantado el souvenir, pero no dicen que de ese procedimiento además de los perros de Herrero participaron los canes del Ministerio de Seguridad de la Nación», explican los abogados Peretto y Aparicio. En base a este hallazgo se cayó la versión de uno de los policías, el oficial Alberto González, que dijo haberlo registrado en la ruta y dejado seguir con destino a Bahía Blanca, quien primero dijo que lo vio subir a una camioneta y luego declaró que el chico se fue caminando; y quien tenía anotada la dirección exacta de la exnovia de Facundo y los datos de la otra testigo cuestionada por la familia. «Facundo estuvo detenido en esa repartición y González ha participaddo de acciones tendientes a consolidar su condición de desaparecido», dijeron al pedir su detención e indagatoria. Y presentaron una lista de personas que pueden atestiguar sobre el amuleto, regalo de la abuela Ramona Alaniz.

La hipótesis de la familia es que Facundo fue desaparecido por personal de la policía de la provincia de Buenos Aires el 30 de abril entre las 15.30 y 16 cerca de Mayor Buratovich cuando fue interceptado por un móvil policial con dos integrantes, hasta el momento no identificados porque a más de 100 días aún no está en el expediente la información sobre los teléfonos y demás datos para su geolocalización. «A partir de ese momento se comenzó a ejecutar el encubrimiento por una asociación ilícita de policial, personal judicial y civiles con el fin de encubrir el crimen, direccionar la investigación por medio de la policía de Villarino, borrar la mayoría de las pruebas que pudieran incriminarlos incluyendo la adulteración de informes de tránsito y difusión de noticias falsas a través del medio La Brújula que distorsiona datos de la causa a la que accede antes que la familia, y viola la identidad de testigos», expresaron. En tal sentido, denunciaron también a integrantes de la fiscalía por filtrar información.

El fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez rechazó el pedido de detenciones que hizo la familia y adujo que «no hay indicios suficientes para incriminar a los policías», pero sí los había una semana antes cuando él mismo solicitó esas detenciones, que la jueza rechazó por falta de fundamentos «objetivos», tal como verificó este diario en los respectivos escritos. «Se me negó en todo momento la fotografía de mi hijo frente al móvil policial, pero cuando pasa a federal esa foto aparece en La Brújula y luego en otros medios nacionales, siempre con el dato falso de que esa era la última vez que se lo vio a Facundo», cuestionó Castro.

Informe trucho

El fiscal sí accedió a enviar a la justicia la denuncia contra los funcionarios municipales de Villarino, acusados de haber entregado un informe de tránsito falso, que para la familia tuvo un doble impacto: invalidar los dichos de sus testigos que señalan a la Bonaerense, e introducir en la causa a la famosa testigo E.R. que viajó el 27 de abril y no el 30, y que nunca estuvo segura de haber llevado a Facundo hasta que la presionaron. El otro aporte clave lo dio el 18 de junio José Galarza, cuando declaró que vio a Facundo en Cerri, cerca de Bahía Blanca, que hasta habló con él. Se trata de un ex policía con carpeta psiquiátrica que no pudo terminar su testimonio ante el fiscal Andrés Heim (Procuvin) le advirtió que se estaba incriminando. El pedido de secuestro de su celular duerme en un cajón de la fiscalía. Pero lo más grave es que Martínez no advirtió una casualidad llamativa: los policías federales incorporaron a esa testigo a partir del dato aportado por… los mismos policías bonaerenses que lo detuvieron en Villarino, Sosa y Flores. «Es evidente que el falso informe vino a abonar este plan sistemático de difundir y alterar pistas», dijo Cristina Castro en su denuncia.

A borrar, mi amor

El mismo día que desapareció Facundo, a las 20.26 desde su teléfono fue enviado un mensaje de texto a su amigo Juan, con quien trabajaba en la cervecería. El joven declaró en la causa que le pareció raro porque Kufa nunca usaba ese medio. «Diría que no fue escrito por él, me hubiese puesto «gordo el tubo se me quedó sin señal, está muerto».

Las transcripciones de los diálogos entre los policías son parciales porque el 80 por ciento de los audios y capturas de pantalla fueron borrados, además de que una de las policías desactivó el WhatsApp el 8 de mayo, mucho antes de que el caso cobrara resonancia. Se trata de Siomara Flores, medio hermana de Curuhinca, y es la policía que dijo que lo llevó de Buratovich a Origone en un horario que coincide con llamada que le hizo Facundo a su mamá, pero justo en esa parte donde dice haberlo dejado, «en cercanías de la curva peligrosa», no hay señal de celular. Para la familia estas fueron maniobras encubridoras, no así para el juzgado. «De los diálogos se advierte la intención de colaborar con la pesquisa, el deseo de que aparezca o se encuentre a la víctima, la preocupación por verse involucrados y el enojo por las versiones que los sindican en la prensa», analizó la jueza. «Sosa al afirmar que nadie sabe que fuimos nosotros se refería a que la prensa no conocía los nombres de quienes labraron la infracción por violación a la cuarentena», concluyó, en sintonía con la interpretación que dio la División Búsqueda de Prófugos y Personas Desaparecidas de la Policía Federal.

 

(Adriana Meyer / Resumen Latinoamericano)

 

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