ARGENTINA. El FMI da una palmadita a Macri por las reformas impulsadas pero, insaciable, aún quiere chuparle más sangre al pueblo

No existe vampiro más insaciable que el Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso sí, la sangre con la que se alimenta siempre proviene de la clase obrera; los inhumanos sacrificios —llaman recomendaciones a lo que son imposiciones— nunca los reclaman para los explotadores.

El FMI elogió las reformas impulsadas por el Gobierno de Mauricio Macri y recomendó al Gobierno argentino acelerar el ajuste fiscal, con una rebaja en salarios, jubilaciones y planes sociales, al tiempo que realizó una advertencia por el endeudamiento y la inflación.

“Es esencial reducir los gastos del gobierno, especialmente en áreas donde ha aumentado muy rápidamente en los últimos años, especialmente salarios, jubilaciones y transferencias sociales“, señaló el directorio Ejecutivo del FMI.

Al comentar el nivel de endeudamiento para financiar el déficit, advirtió que el país “está más expuesto a eventuales vaivenes internacionales”.

“Muchos directores respaldaron un reequilibrio fiscal más acelerado, que permitiría tasas de interés más bajas, reduciría las presiones al alza sobre el peso y limitaría las vulnerabilidades ante un endurecimiento repentino de las condiciones de financiamiento externo”, destacó el FMI en un comunicado.

El Fondo subió su estimación para el déficit de cuenta corriente a 4,3% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2017, desde un 3,6% y a 4,4% en 2018 frente al 3,7% calculado anteriormente.

Estimó que la inflación este año llegará al 23,6% y en el próximo será de 16,3% por encima de la meta que modificó el gobierno del 15% para el 2018.

El organismo elogió al Gobierno por reducir gradualmente su déficit fiscal primario, pero advirtió que “una merma en el gasto podría impactar en la actividad económica”.

“Esto es probable que juegue en contra del crecimiento económico en los próximos dos años, dejándolo en alrededor de 2,5%”, señaló el informe.

Para el Fondo, “un menor déficit fiscal reduciría las vulnerabilidades externas, generaría credibilidad y ayudaría a anclar las expectativas de inflación”.

Agregó que una reducción más drástica del gasto “recortaría las tasas de interés, aliviaría las presiones alcistas sobre el peso y limitaría las vulnerabilidades frente a un endurecimiento repentino de las condiciones del financiamiento externo”.

El FMI también apoyó la reforma tributaria al afirmar que alentaría la inversión y la creación de empleo formal y calculó que este año el desempleo será del 8,1% y que caerá al 7,7% en el 2018.

Todos los pueblos del mundo que han seguido las “recomendaciones” del FMI han acabado precipitándose al más profundo abismo. En cambió, los que ha tenido las agallas de plantar cara al vampiro mundial han salido ganando de manera indiscutible. Bolivia es un ejemplo de ello.

 

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