ARGENTINA. Cientos de miles de personas se movilizan contra el gobierno

Una multitudinaria marcha que superó todas las expectativas, (más de 400.000 personas), convocada por el dirigente del sindicato de Camioneros Hugo Moyano, junto con las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y otros, fue una contundente respuesta a la política del gobierno del derechista presidente Mauricio Macri, que intentó por todos los medios, incluyendo amenazas, denigrar el contenido de la movilización tratando de desunir al sindicalismo, como se denunció en el acto central.

Con el apoyo de la Corriente Federal de la Confederación General del Trabajo, y la presencia de uno de los tres secretarios de esta última organización, Juan Carlos Schmid, representantes de los despedidos, de organizaciones sociales, partidos políticos opositores, como el justicialismo y el kirchnerismo y de izquierda, organismos humanitarios y miles de auto convocados, los dirigentes denunciaron las políticas del gobierno, los ajustes, la injusticia, los despidos, entre otras.

Pero lo que se considera más importante es haber logrado esta unidad para frenar una gestión, que como se denunció también, ha puesto en peligro además la soberanía nacional.

Al iniciar el acto, Schmid declaró: “en estos dos años, el gobierno logró endeudar al país de manera infinita y que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres”, al remarcar que esos más pobres son los trabajadores, y anunció que se acordó “poner a nuestros asesores a disposición de todos los jubilados y pensionados para que inicien las demandas”.

Entre los seis puntos centrales del documento que se leyó, figuró este repudio a la baja de las jubilaciones; demanda de paritarias (negociaciones salariales) libres y sin tope; rechazo a la reforma laboral, al último “mega decreto” que firmó Macri anulando leyes y cambiando otras, en especial en temas laborales; apoyar a las organizaciones sociales en conflicto, pidiendo a los legisladores que no apoyen leyes que cercenen los derechos de los trabajadores y de los sectores más postergados. Y el repudio generalizado fue contra los despidos masivos.

La advertencia de Moyano fue muy clara : “toda victoria es relativa, toda derrota es transitoria” tomando las palabras – dijo- del premio Nobel mexicano, Octavio Paz, y llamó a prepararse para que “cuando llegue el momento de expresar la voluntad democrática, sepamos elegir” y subrayó que “los gorilas (ricos y poderosos) no pueden estar más en la conducción del país”.

Negó que la movilización tuviera como objetivo eludir las causas judiciales en su contra, de las que no ha sido notificado. “No tengo miedo de ir preso, estoy dispuesto a ir preso si la justicia cree que tengo que ir. No tengo miedo que me maten, estoy dispuesto a dar la vida por los trabajadores, lo digo de corazón”, dijo el líder de Camioneros.

Sostuvo que la marcha se convocó para “decirle al señor presidente que no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de la sociedad”.

El dirigente Sergio Palazzo, de los Bancarios, que terminaron un paro de 48 horas, consideró que “hoy nace la resistencia a las políticas de este gobierno, es el movimiento obrero unido”.

Pablo Michelli, de la CTA autónoma, llamó a volver a juntarse pronto si no hay respuestas, y acusó al gobierno de pensar que “la mejor democracia es una democracia sin sindicatos” y también de llevar adelante una política que “demoniza” a los sindicalistas, proponiendo un paro nacional.

También Hugo Yasky, secretario general de la CTA, llamó a construir “una nueva unidad del sindicalismo y los movimientos sociales contra un gobierno que le mete la mano en los bolsillos a los trabajadores y los jubilados” y en referencia a las acusaciones contra los sindicalistas, advirtió que si el “presidente quiere buscar ladrones, vaya a la calle Balcarce 50 (dirección de la Casa Rosada, gubernamental)”.

Lo más emotivo fue la participación de representaciones de las instituciones donde hubo despidos y entre ellos un grupo de mineros de Río Turbio, que luchan por la reinstalación de los cesados, y contra los intentos de privatizar esa empresa estatal, y siguen resistiendo junto a sus familias y los pobladores de las zonas donde viven.

 

lajornada

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