EDITORIAL. Aquí y allá la derecha sigue ganando terreno…

Si exceptuamos el resonante triunfo obtenido por la revolución bolivariana en las elecciones a gobernadores en Venezuela, los últimos días se han vivido como un arrollador paso de la derecha. Desde Alemania, a Austria, de Japón a Argentina, de Portugal (donde la derecha socialdemócrata ganó las municipales) a la República Checa, de Francia a Eslovenia, por no citar al mismísimo Trump,… su control de las urnas parece implacable. Sus argumentos simples, esto es, glorificar la bandera patria, extender el miedo a los otros (refugiados, pobres, terroristas…), junto al control riguroso que se realiza desde los medios de “comunicación” para extender ideas de competencia, consumismo, individualismo y el sueño de un futuro donde el éxito dorado será, por fin, alcanzado.

Lo cierto es que ellos están en su papel y lo ejecutan casi a la perfección, incluso han añadido al elenco organizaciones fascistas para cubrir también ese flanco de disconformes dispuestos a ser la cara be del mismo régimen, si llegara el caso. Se sienten tan seguros y ufanos que recortan derechos, dan tarifazos de productos básicos, campan en un mar de corrupciones, eliminan espacios de ciertas libertades, agreden a la salud, a la educación… y nada de eso les afecta. Acuden a las elecciones con la certeza y seguridad que saldrán vencedores una y otra vez. Es como si fuera una partida donde tienen las cartas marcadas y ganan siempre. En el caso de España, nadie duda hoy que la suma de PP, Ciudadanos y PSOE obtendría una amplísima mayoría de respaldo en las urnas. Es cierto que la abstención suma y sigue (en el caso de Japón, por ejemplo, el pasado domingo, la mitad de la población no fue a votar, y eso es ya una constante en muchos sitios), pero el drama está en la izquierda. Con observar que los valores de la sociedad son los valores de la clase dominante, no hacemos otra cosa que repetir un análisis que nos lleva siempre a un buen, acertado y repetitivo diagnóstico. El problema es el antídoto. Ahí es donde no parece haber unanimidad. La estrategia de ir elección tras elección obteniendo algún diputado (o concejal) más, para que desde dentro ir erosionando el sistema hasta su destrucción, con discursos brillantes y con la nueva moda de “una pata en las instituciones y otra en la calle”, no está provocando -a las pruebas nos remitimos- los resultados esperados. Es hora y tiempo de cuestionar muchas cosas porque la derecha avanza y no solo en las urnas.

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6 comentarios

  1. El problema esta en que los pueblos confien en una autentica izquierdas, pues vemos los comportamientos de los falsos socialistas y socialdemocracia muy decepcionantes, el claro ejemplo del traidor PSOE, es uno de los que no dudan muchos que son traidores a los obreros y no son socialistas, ademas de la influyente falsimedia internacional que, desinforma y nos hace ver lo blanco negro y viceversa: Ejemplo : Mariano Rajoy nos dice con descaro que es Puigdemont que no quiere el dialogo y lo llama golpista, cuando el golpista y mudo es el. Y asi se valen de mentiras.

  2. Es que hay mucho fascista camuflado como demócrata de toda la vida, y a la más mínima ocasión lo demuestra en las urnas, mientras eso llamado “socialdemocracia” es lo que ha quedado de un socialismo que se han cargado hace mucho tiempo, están con la oligarquía como la derecha, pero al menos estos son de toda la vida mientras los primeros se han cambiado la chaqueta hace tiempo.

  3. Si hablamos de la izquierda española se esta desangrando por todos los lados , por vivir en los mundos de yupi . La revoluciòn obrera no se puede hacer con pamplinas que padecen de diarrea intelectualoide , pijitos universitarios que para llevar la contra a sus papas se han afiliado a un partido de izquierdas , sindicalistas corruptos y vendidos que se han cuidado mas de sus propios intereses que por los derechos de los obreros . El comunismo siempre ha sido autoritario , porque si no lo era , sabia sobradamente que el capitalismo y las monarquias lo devorarian . Si la izquierda quiere llegar algun dia a gobernar tiene que tener un toque de autoritarismo y tener sentido de estado , pero muy diferente al de la derecha . Estamos viendo como el conflicto de Catalunya esta haciendo trizas a la izquierda española , por no haber sabido mantenerse en una posiciòn inteligente . En la gerra civil el independentismo catalan era un enemigo para el PCE y CNT-FAI , porque los veian como un peligro para la revoluciòn obrera , lo que pasò es que tuvieron que luchar juntos contra los fascistas . ( el PSUC no era independentista , si federalista ) . Si las revoluciones obreras no hubieran sido autoritarias , pienso que no habrian existido . Pero vino el sr Carrillo con el eurocomunismo debajo del brazo y la derecha capitalista se los zampò .
    Si Fidel Castro no hubiera sido autoritario , la revoluciòn cubana no hubiera existido o la Union Sovietica . Puede ser que esto no sea democraticamente correcto , pero es la realidad .

  4. coincido que vamos hacia la derecha y con los analisis,esto es malo para nuestra clase currela y media,pero¿quien tiene la culpa?¿cual es el remedio?seguro que existe,mas recuperando a d.K,MARX,LENIN ,FIDEL CHAVEZ ETC no a los progres.pijos de PODEMOS.estos estan por la pasta del parlamento y con la burguesia indepe de cataluña.asi muy mal,derecha para rato.

  5. La izquierda no ha existido nunca. Han existido miles de sectas (a cual más pintoresca) que se han disfrazado de lo que no son; pero, a la hora de la verdad hay que reconocer que la izquierda no ha existido nunca salvo en las cabezas de chorlito de todos aquellos que se creen cuentos infantiles para ser acunados mientras les mecen para que se queden dormidos.

    Si se estudia con calma (esto es: sin IRA, pero también sin ETA) la revolución francesa se podrá percatar de la “novela” que con aquellos acontecimientos se nos ha querido contar.

    Ni siquiera la revolución soviÉTICA pudo desarrollar sus planteamientos a lo largo de casi 70 años. En los primeros lustros tuvo que luchar a cara de perro por su supervivencia. Y entre los años 36 al 45 tuvo que fajarse y ganar la guerra antifascista más cruel y sanguinaria que jamás hubo en la faz de la Tierra. Destrozada y en ruinas tuvo que levantar un complejo industrial con el que poder hacer frente a las amenazas bélicas de sus más aguerridos y atómicos enemigos. ¿Qué le quedó para hacer de verdad una política comunista ¡de izquierdas!? Puso todo su empeño en derechos y libertades para los trabajadores: pleno empleo, derechos de maternidad, infancia sana y alfabetizada, etc. No fue poco, pero no fue suficiente. Pues, sus poblaciones se querían comparar con el espejismo de las suciedades pornocapitalistas de derroche, explotación, contamiNación y consumo.

    ¿Dónde situar hoy una política de izquierdas? ¿En la demagogia de los tribunos que cambian de chaqueta como de canal auditivo en la megamáquina de la falsimedia?

    Hoy no hay ninguna plataforma política de izquierdas donde brillen con luz propia la defensa de los derechos reales de l@s trabajadores en verdaderas condiciones de igualdad y en un clima de libertades que sea de fraternal y solidaria entrega.

  6. El PSUC surge de la fusión de las secciones del pce y el psoe con la Uniò Socialista de Catalunya (partido q, por cierto, cogobernaba con ERC) y el Partit Català Proletari, q era comunista y abiertamente independentista. Así q eso de q el PCE-PSUC lucho contra el independentismo catalán es bastante discutible (ERC no se declara independentista hasta principios de los 90)

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