ÁNGELES MAESTRO. La Bandera Roja en tiempos del Coronavirus

La entrada del Ejército Rojo en Berlín, fijada en la estremecedora imagen del soldado colgando la Bandera Roja en el Reichstag, marcó no sólo el final de la II Guerra Mundial, sino la representación gráfica de quiénes fueron las fuerzas decisivas capaces de derrotar al monstruo nazi engendrado por el propio capitalismo en crisis.

La devastadora experiencia de la invasión alemana, junto a la memoria toda viva de la Revolución de Octubre y de la victoria posterior frente a toda la reacción internacional, permitió al pueblo soviético comprender qué supone exactamente el dilema formulado por Rosa Luxemburg, «Socialismo o Barbarie» y hasta qué punto la defensa de la vida y la lucha por el socialismo es una misma cosa. Así se engendró la hazaña más heroica de todos los tiempos.

Hay otra imagen que se vincula intimamente con la anterior, menos conocida e incluso ocultada, pero que reconoce las mismas raíces. En el campo de exterminio de Mauthausen, en junio de 1941, es decir, pocos días después del ataque nazi a la URSS, cuando para quienes estaban allí presos no parecía caber ninguna aspiración de futuro, se creó la organización clandestina de los comunistas españoles en ese Campo.

De noche, desnudos, aprovechando que los juntaron en el patio para una desinfección, en el lugar programado para aniquilar toda esperanza, se toman las primeras decisiones para crear la estructura que cuatro años después permitiría la liberación del campo por los propios presos.

Es esa voluntad inquebrantable de combate y esperanza, junto a la asunción de la responsabilidad de cada cual en la tarea colectiva de preparar el alumbramiento necesario de una nueva sociedad que coloque el desarrollo de todas las capacidades de todos los seres humanos como objetivo central, es la que hizo posible la victoria de la URSS y tantas gestas ocultadas como la de Mauthausen.

Hoy cuando en los hospitales depauperados los enfermos se hacinan por falta de los recursos que han sido fagocitados por el capital privado, cuando se cuentan por millones las personas que han perdido su empleo, mientras se dilapida la vitalidad, la inteligencia y la creatividad de quienes no tienen recursos para desarrollarlas, en estos difíciles momentos, la Bandera Roja en el Reichstag es la afirmación más contudente de la esperanza en el futuro. Porque la infección la produce el Coronavirus, la epidemia es el capitalismo.

Los procesos revolucionarios que por diferentes razones se han apartado de sus objetivos iniciales, no murieron. Perviven en la memoria y en el corazón de sus pueblos y de todos los oprimidos del mundo. Y lo más importante de todo, no son derrotas, sino intentos temporalmente fallidos en el camino insoslayable de derrotar la barbarie capitalista y alumbrar la verdadera Historia de la humanidad.

 

Ángeles Maestro. Red Roja

Mayo de 2020

 

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