AFGANISTÁN registra gran contaminación, luego de que los yanquis lanzaran “la madre de todas las bombas”

En abril de 2017 el ejército usamericano arrojó la llamada “madre de todas las bombas” sobre Afganistán. Las consecuencias de esta arma monstruosa no salieron a la luz durante mucho tiempo. Pero ahora se hace cada vez más evidente la destrucción que ha causado la bomba y como una multitud de personas está sufriendo por ello bajo la sombra de la ignorancia.

Fue un pequeño informe que apenas tuvo resonancia. Hace pocas semanas informó la emisora local afgana Kabul News desde el distrito Achin de la provincia del este de Nangarhar. En 2017 Achin acaparó por poco tiempo los titulares de la prensa. La razón: la célula del ISIS afgana así como la “madre de todas las bombas” (Massive Ordnance Air Blast o Ordnance Air Blast o MOAB), la mayor bomba no nuclear del ejército usamericano, que se arrojó precisamente en aquella región. Pero ahora los habitantes de Achin cuentan de enfermedades misteriosas que desde la detonación de la bomba aparecen regularmente y entretanto se han propagado ampliamente. De cara a Kabul News hablan algunas personas de Achin de una “epidemia” que afecta sobre todo a niños. Se menciona entre otras, llamativas enfermedades de la piel.

Hace pocos días informaba también la emisora convencional, Tolo News, que es más bien afín a USA, sobre las consecuencias de la bomba en Achin con respecto a las personas y el medio ambiente. “Después de que se utilizó la bomba aquí, aparecieron muchas enfermedades. Muchas personas tienen problemas con la piel», dice por ejemplo Jam Roz, un habitante de Achin. El analista militar afgano Atiqullah Amarkhil subraya los efectos a largo plazo que tiene la bomba sobre las personas: “La bomba afecta a los ojos. Los afectados sienten irritaciones en la vista. Cabe añadir las consecuencias para los órganos internos.  Esto se hace evidente cuando se respira el aire en el entorno de la detonación. Además se perciben los efectos en mujeres embarazadas y recién nacidos”.

Otra consecuencia es la masiva destrucción de la flora y fauna. Según los habitantes del distrito Mohmand Dara, que también se encuentra en la provincia de Nangarhar, se destruyeron un gran número de tierras de labranza a causa de la bomba, y allí ya no se podrá plantar nada más. Se informa también de árboles y plantas secados así como de rocas, que se deshacen enseguida en polvo. “Semejantes narraciones son altamente preocupantes y se tienen que tomar en serio”. La “madre de todas las bombas” y otras armas han contaminado a Afganistán en el transcurso de los años y destruido los medios de subsistencia de muchas personas. Muchas de las regiones afectadas están apartadas y son de difícil acceso, por lo que tardará aún mucho hasta que seamos conscientes de todas las consecuencias, nos dice el antropólogo afgano Sayed Jalal Shajjana.

¿Qué pasa en Nangarhar? Qué pasa en todo Afganistán, que fue bombardeado este año por el ejército usamericano como no lo hizo desde hace mucho tiempo. Sólo el pasado octubre acontecieron según el Pentágono al menos 797 ataques aéreos usamericanos De media son 26 ataques al día. Esto es el día a día en Afganistán, a saber desde hace 18 años ya. Que el constante bombardeo, parecido al de Vietnam, vaya a tener repercusiones durante décadas, es más que previsible y está ignorado por parte de los responsables.

Más de dos años han pasado desde la detonación de la MOAB. Los efectos de la bomba, sin embargo, apenas salieron a la luz. Poco después del lanzamiento de la bomba se bloqueó la región alrededor de Achin por parte de los militares usamericanos y el ejército afgano. Por eso los periodistas no pudieron investigar in situ.  No se ha esclarecido hasta hoy cuántos civiles murieron por la bomba. Según la versión oficial fueron sólo combatientes del ISIS activos en la región, el blanco. Pocas semanas después del lanzamiento me encontraba en el distrito Khogyani, que está cerca de Achin. Ya entonces opinaban numerosos habitantes que la “la madre de todas las bombas” habría matado principalmente a civiles. Además las personas del lugar son conscientes de dos cosas. Por una parte sabían que los militares usamericanos abusan de Afganistán como si fuese un campo de pruebas de armas y que con el lanzamiento de la MOAB se haya llegado a un clímax provisional. Además contaban las personas ya en aquel tiempo de daños en la salud, que se extendían desde el lanzamiento de la bomba.

A raíz del incremento de informes locales, el gobierno, aliado con los USA, que había saludado en aquel tiempo el lanzamiento de la bomba, ahora quiere dedicarse a la temática. El ministerio de sanidad afgano quiere enviar a médicos y más personal médico a la región afectada para tratar a las víctimas y tomar pruebas. Sima Samar, ministra de derechos humanos y consejera del presidente Ashraf Ghani, confirmaba los problemas de salud, que habían aparecido desde el arrojamiento de la bomba.

Un médico de la provincia de Nangarhar, que no quiere ser mencionado con su nombre, afirmó a NachDenkSeiten, que las enfermedades que están en relación con el lanzamiento de bombas de los USA, están extendidas en todo Afganistán desde la entrada de la OTAN a finales de 2001. “Se trata en este caso principalmente de enfermedades de la piel y picor agudo. Esto puede sonar inofensivo, pero no lo es. En muchos casos nuestro tratamiento no es suficiente. Nos faltan medicinas y mucho más. Además desconocemos a menudo las consecuencias a largo plazo de semejantes enfermedades”, según el médico. El sábado pasado varios diputados del parlamento afgano, a raíz de los informes de Achin, pusieron al ejército usamericano en la picota y exigieron de los USA una indemnización para las víctimas que se enfermaron.

(Emran Feroz / nachdenkseiten.de)

 

 

 

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