EEUU llega a la elección de este 3 de noviembre con el optimismo de los demócratas sobre sus probabilidades de ganar el control de ambas cámaras del Congreso; sin embargo, analistas advierten que demandas legales de última hora, traiciones en el último momento y una retórica cada vez más histérica sobre la amenaza al país de “inmigrantes, yihadistas y comunistas” aún podrían tener impacto sobre diversas contiendas reñidas, como también sobre el resultado final que determinará el control del Poder Legislativo.
Los demócratas también se han enfocado más sobre los temas de corrupción y abuso de poder para el enriquecimiento del presidente Donald Trump, su familia y amigos. “Mientras el presidente corrupto y su familia corrupta ganan miles de millones de alrededor del mundo, tú pagas más por todo”, acusó el candidato demócrata al Senado por Georgia, Jon Ossoff. Ese tipo de mensaje está resonando: 89 por ciento de los estadunidenses –un nivel récord– opinan que la corrupción gubernamental es generalizada, con republicanos, demócratas e independientes coincidiendo, según una encuesta reciente de Gallup.
Sin embargo, el tema principal en todo el país, es el creciente costo de la vida y el precio de los combustibles en las gasolineras, que se han convertido en un punto político para casi la totalidad de candidatos. Eso está llevando a que aspirantes de ambos partidos en estados tan diferentes como Kansas, Iowa y Florida –donde hay contiendas inesperadamente muy reñidas– prometan que se dedicarán a poner fin a la guerra contra Irán que, según muchos, está inflando esos costos.
Informes sobre una participación elevada de votantes a favor de los demócratas en el sufragio adelantado continúan preocupando a los republicanos. Aun en Florida, estado que hasta hace poco era considerado un bastión republicano, el gobernador, Ron DeSantis, y otros correligionarios, advierten que sus candidatos podrían ser derrotados.
Por otro lado, una traición de última hora podría beneficiar a un aspirante republicano al Senado por Michigan, cuando una sionista virulenta demócrata, que perdió en las elecciones primarias con el candidato actual de ese partido, Abdul El-Sayed, anunció que estaría votando y endosando al republicano Mike Roberts. Haley Stevens, quien originalmente había dicho que apoyaría al candidato de su partido, fue calificada de “traidora” por la cúpula demócrata, pero su decisión impactará esa contienda al nutrir la oposición a la postura firme pro-palestina de El-Sayed.
Anticipando un muy posible resultado pobre una vez que se cuenten los votos, los republicanos también han acusado incesantemente que habrá fraude y que inmigrantes indocumentados participan en grandes números. El sábado, el secretario de Seguridad Interna, Markwayne Mullen, informó que se investigan 300 mil casos en los que se sospecha que no ciudadanos votaron, con mil 600 investigaciones activas.
A pesar de que este tipo de acusaciones han sido descartadas de manera repetida y de eso sólo hay evidencia microscópica, el gobierno de Trump ha empleado esos argumentos en un intento de purgar el padrón de quienes suelen votar por los demócratas.
Los estadounidenses eligen la renovación de las 35 bancas de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado (35). Además, habrá 39 elecciones para gobernador (en 36 estados y los territorios de Guam, Islas Marianas del Norte e Islas Vírgenes) y elecciones legislativas estatales en 46 estados.
La Cámara de Representantes tiene mayoría republicana con 217 legisladores, mientras que hay 214 demócratas, un independiente y tres vacantes. El Senado tiene actualmente un mayoría republicana con 53 senadores, con 45 demócratas y dos independientes.
