Si las entidades bancarias constituyen el patrón donde medir una política económica a favor de los poderosos, se puede decir que, con el gobierno progre que encabeza Sánchez, les va de maravilla.
En efecto, sus beneficios alcanzan los 26.700 millones de euros y confirman así su quinto año con cifras récords. Será pues, que el reformismo progresista está hecho para que los grandes capitales no solo mantengan su poder económico, sino para que lo aumenten. Esos mismos partidos genuflexos con la gran banca ya andan recorriendo los medios de «comunicación» de masas pidiendo votos de izquierda en las próximas elecciones (debe ser para que la banca consiga su sexto récord). Es claro que necesitan de diputados y senadores para que el capital siga su marcha triunfal y sus accionistas aplaudan con entusiasmo.
En este sentido, la subida en Bolsa y la diferencia abismal entre el valor del dinero que compran al BCE y lo que le cobran a sus clientes por ese mismo dinero, junto a impuestos ridículos a las ganancias por parte de los gobiernos o la subida espectacular en sus comisiones, conforman un panorama donde los Sánchez no solo son sus protectores, sino sus aliados.
