La III Cumbre Rusia-África, celebrada los días 28 y 29 de octubre en Moscú, ha concluido con importantes compromisos para profundizar las relaciones políticas, económicas y tecnológicas entre Rusia y los países africanos. El encuentro culminó con la aprobación de una declaración conjunta y un plan de acción para el período 2027-2029, que contempla ampliar la cooperación en sectores como la energía, la agricultura, las infraestructuras, la educación, la sanidad y la inteligencia artificial. Todas las partes reafirmaron su compromiso con la construcción de un orden mundial multipolar, basado en la soberanía nacional, la igualdad entre Estados y el rechazo a las prácticas neocoloniales. También defendieron una mayor representación africana en los organismos internacionales, especialmente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como reformas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.
La celebración de la cumbre estuvo marcada, además, por los supuestos intentos de varios países occidentales de obstaculizar la participación africana. Según denunció el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, algunos gobiernos occidentales trataron de convencer a dirigentes africanos para que no acudieran a Moscú, alegando las difíciles condiciones existentes en Rusia. Sin embargo, el funcionario destacó la amplia representación conseguida (49 países) y el interés de los participantes por fortalecer sus relaciones con Moscú. Ushakov evitó identificar a los países implicados o concretar las presiones ejercidas, aunque aseguró que estas no habían logrado su objetivo. El encuentro evidenció la voluntad de Rusia y numerosos países africanos de estrechar sus vínculos diplomáticos y económicos al margen de las presiones occidentales.
El clima de acercamiento también quedó reflejado en las declaraciones de algunos dirigentes africanos, como el presidente de la República del Congo, Denis Sassou-Nguesso, quien expresó públicamente su admiración por Vladímir Putin durante una reunión bilateral. El mandatario congoleño destacó la intensa actividad del presidente ruso, que había encadenado jornadas de trabajo y encuentros diplomáticos prácticamente sin descanso, preguntándose cómo conseguía mantener semejante energía. Sassou-Nguesso calificó a Putin de «querido amigo» y agradeció la organización de la cumbre. Más allá de estos gestos diplomáticos, el encuentro de Moscú supone un nuevo paso en el fortalecimiento de las relaciones ruso-africanas y en la aspiración compartida de avanzar hacia un sistema internacional con mayor protagonismo de los países del Sur Global.
