El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reunió este sábado a miles de simpatizantes en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, durante su última jornada de campaña antes de disputar la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro.
La movilización abrió una agenda que incluyó una caminata por la avenida Paulista, en São Paulo, y coincidió con más de 730 actividades convocadas por sus seguidores en todo el país para la víspera de la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre.
«El pueblo tiene que elegir entre alguien que besa la bandera nacional o alguien que besa la bandera estadounidense. Es un asunto de soberanía, y no permitiremos que Brasil sea el patio trasero de nadie», afirmó.
Durante su intervención, Lula expresó confianza en alcanzar un cuarto mandato no consecutivo y sostuvo que «el pueblo quiere un cambio a mejor, hacia adelante, el pueblo no quiere retroceder».
También acusó a su adversario de mantener vínculos con milicias y advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, representa su candidatura para la democracia y las libertades.
En paralelo, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, encabezó una caravana de motocicletas en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, para buscar los últimos apoyos tras su ventaja en la primera vuelta.
Ambos llegan al balotaje con encuestas que apuntan a una disputa ajustada, mientras los electores de seis entidades federativas también deberán definir este domingo sus respectivos gobiernos estatales.
