El barítono Gabriel Sánchez-Ortega sacó una bandera palestina que llevaba escondida; dicho gesto provocó aplausos y gritos de admiración y reconocimiento entre los asistentes. La Compañía candiense calificó su acción de “inesperada y no autorizada” argumentando que los actos de protesta política individual vulneran sus políticas internas y contravienen su compromiso de ofrecer un espacio neutral y acogedor. Es decir, el genocidio me trae sin cuidado.
La institución pidió disculpas por el «malestar» provocado y confirmó que el papel de Cesare Angelotti será interpretado por otro actor durante el resto de las funciones.,
