Resulta que el Gobierno Vasco costeará 69 millones de euros por la compra de 510 viviendas protegidas de Benta Berri (Donostia, Gipuzkoa). Los 31 millones restantes del total de 100 millones que costará la operación de compra acordada entre la empresa Testa Homes (propiedad, ésta, del fondo buitre Blackstone) y el consejero de Vivienda, Denis Itxaso, serán sufragados con un presupuesto extraordinario aprobado por el Consejo de Ministros hace dos días. Esta cantidad tendrá que ser abonada por el Gobierno Vasco antes de fin de año, para cuando está prevista la compra-venta.
Muy eufóricos se han mostrado desde el Gobierno Vasco, concretamente su consejero de Vivienda, Denis Itxaso (PSE), con el anuncio de la compra de viviendas de Benta Berri a los buitres de Blackstone. Aunque es cierto que para las familias que en ellas viven es un alivio, a nadie se le escapa que la maniobra apesta a ejercicio electoralista.
La compañera y portavoz del Sindicato Socialista de Vivienda de Euskal Herria, Karla Pisano, se ha pronunciado al respecto así de claro:
Bentaberri: alivio para las familias, negocio redondo para Blackstone.
El Consejero de Vivienda [Denis Itxaso] anunció que comprará las viviendas de Bentaberri a Blackstone (Testa).
Que quede claro, en primer lugar, que esto no hubiera sido posible sin la lucha de los vecinos y que, por supuesto, supondrá un alivio inmediato para las familias. Sin embargo, la forma en la que se ha dado esta compra merece una crítica: en primer lugar, la compra se da en medio del contexto electoral y se enmarca dentro de una estrategia de marketing del PSOE.
En segundo lugar, se trata de un ejemplo inmejorable de cómo el Estado trata de paliar las consecuencias de la especulación financiando a los especuladores. El Gobierno Vasco se gastará 100 millones de euros en esta compra, el 15% del presupuesto total de vivienda de EAE.
Se trata de un negocio redondo: los especuladores privados recibieron primero el suelo y las promociones públicas, sacaron dinero de pasar la propiedad privada de unas manos a otras y recibieron, durante 28 años, las rentas de las familias trabajadoras. Y ahora, encima, reciben 100 millones de dinero público por deshacerse de ellas. Porque, recordemos, el negocio de los fondos buitre no está en la gestión de alquileres, está en la compra y la venta. Gastar el 15% del presupuesto de vivienda y que acabe en manos de un fondo buitre no era la única forma de dar solución a las familias de Bentaberri, por mucho que quieran hacernos pensar lo contrario. La expropiación sin contrapartidas del patrimonio especulativo es una solución mucho más justa y efectiva. Expropiar, sí, sin dar un céntimo al mayor casero y peor buitre del mundo.
