Las protestas de Albania, se han radicaclizado al comprobar que las anteriores (y multitudinarias) movilizaciones no sirvieron de nada.
De este modo, lo que comenzó en el país hace cuatro meses como una manifestación contra la corrupción y el macroproyecto turístico de Jared Kushner e Ivanka Trump en un humedal que acoge flamencos ha escalado a una batalla campal ante el hastío contra el Gobierno.
Los protestantes más jóvenes lideran los choques contra la policía y su represión, que ya han dejado más de 120 heridos y al menos 214 detenidos. Las nuevas generaciones han aumentado su lista de reclamaciones. Ahora exigen también mejoras educativas y la dimisión del primer ministro, Edi Rama, a cuyo Gobierno socialdemócrata señalan como el responsable de la corrupción. Y para lograrlo han sustituido las pancartas y flamencos hinchables, tan representativos del comienzo de las protestas, por adoquines, fuegos artificiales y cócteles molotov.
