Una jornada intensa de huelgas y movilizaciones masivas vivirá toda Francia hoy dentro de una escalada de protestas iniciadas semanas atrás por estudiantes de Secundaria en la periferia de París por reclamos de más recursos para la educación, pero que al día de hoy ha logrado unir a los estudiantes con trabajadores de numerosos sindicatos que adelantaron que en esta jornada estarán en las calles protegiendo a los jóvenes, cuando se están agudizando los enfrentamientos con las fuerzas policiales y se cuentan en unos 5000 los detenidos y más de 200 heridos.
Este lunes frente al instituto Auguste-Béhal en Lens un adolescente de 15 años perdió una mano por el estallido de una granada disparada por la Policía.
«El CRS (grupo de choque de la Policía) corrió tras nosotros para hacernos retroceder. Lo hicieron la primera vez, luego todos volvieron, y en la segunda vez lanzan la granada», dijo Tybo (los nombres han sido cambiados por motivos de protección, aclara la prensa francesa), de 17 años, a Le Monde, testigo de la escena. Según su descripción y otros testimonios, el dispositivo podría ser un GM2L, una granada que se sabe que ya causó mutilaciones. En 2023, en Ruan, por ejemplo, una manifestante perdió el pulgar después de que una granada explotara y le lanzara encima.
Medios franceses han señalado que en estos dias las protestas han alcanzado unos 1000 centros educativos, entre bloqueos y manifestaciones.
Tras reunirse con los representantes de los institutos el 2 de octubre, el ministro de Educación Nacional Édouard Geffray anunció, entre otras cosas, su intención de acelerar los reemplazos dando prioridad a las clases con exámenes, así como la creación prevista de 300 puestos adicionales de enfermeras escolares, psicólogos de la Educación Nacional y asistentes sociales dentro del proyecto de presupuesto.
La salud mental forma así parte de los temas mencionados por los representantes de los estudiantes de secundaria en su encuentro con el ministro, al mismo nivel que los recursos humanos, los horarios escolares y el estado de los edificios.
Los representantes de los estudiantes de secundaria fueron recibidos por el ministro el viernes 2 de octubre, pero a la salida consideraron que no habían obtenido suficientes respuestas concretas, especialmente sobre los recursos, los ritmos escolares, la salud mental y los edificios.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, había intentado anteriormente calmar las protestas aceptando las quejas de los escolares como “legítimas” y diciendo que el gobierno debe escuchar.
Lecornu ordenó a los ministros que abordaran las cinco demandas principales de los estudiantes.
Sophie Binet, presidenta del sindicato de izquierda CGT, dijo que el gobierno se había retrasado en ofrecerse a abordar las demandas de los escolares. La Federación de Servicios Públicos de la CGT ha enviado a las autoridades un preaviso de huelga que ṕodría extenderse hasta fines de octubres ahidiendose a los reclamos presupuestales.
Se espera que miles de sindicalistas, docentes, trabajadores del sector público y grupos de padres se unan a marchas de apoyo en ciudades y pueblos de toda Francia.
Algo de lo que está detrás de esta crisis en Francia se explica con declaraciones de Emmanuel Moulin, jefe del Banco Central de Francia, quien ha asegurado en declaraciones a Financial Times que si el gobierno no actúa para reducir el gasto público, hay un riesgo de «ser gradualmente asfixiado por los tipos de interés».
Moulin refirió al ejemplo de otro país europeo para marcar las posibilidades de salida: «Francia no es Grecia durante la crisis de la eurozona», ha dicho, afirmando que los mercados se sentirán aliviados si el país galo consigue aprobar «un presupuesto este año para reducir el gasto y disminuir el déficit como el Gobierno ha propuesto».
Sus declaraciones se producen una semana después de que el Gobierno de Lecornu propusiera un presupuesto con 43.000 millones de euros en recortes y aumentos de impuestos, destinados a reducir el déficit que está previsto que alcance el 5,4% este año. Sin embargo, los planes del Gobierno galo se encontrarán con la oposición parlamentaria debido a las medidas impopulares como la eliminación de los incrementos automáticos de las pensiones y la congelación salarial de los funcionarios. Paralelamente, París ha incrementado de 57.000 millones a 63.400 millones el gasto militar.
