Los iraquíes aguardan que EEUU cumpla con retirar las últimas fuerzas militares estadunidenses de sus bases en Irak este miércoles, una salida celebrada como una victoria por Irán y sus aliados, quienes ahora ejercen una profunda influencia en el país donde murieron 4 mil 500 estadunidenses durante más de dos décadas de guerra.
La retirada fue acordada en 2024 bajo la presidencia de Joe Biden y ejecutada por el gobierno de Donald Trump. «Irán se beneficiará previsiblemente en términos estratégicos de la salida de la coalición, porque elimina una presencia militar que durante años actuó como contrapeso a la influencia de Teherán en Irak», dijo Yasim al-Bahadli, analista iraquí de seguridad especializado en el estudio de los grupos armados chiítas alineados con Irán.
Abú Moytaba al-Yasiri, comandante de la Resistencia Islámica en Irak, describió la retirada estadunidense como «una victoria histórica de los grupos de la resistencia islámica iraquí y de los honorables iraquíes, y una derrota aplastante del proyecto estadunidense».
«El 30 de septiembre celebraremos el cierre de una página negra en la historia de Irak y el fracaso de la ocupación a la hora de imponer su voluntad a nuestro país», dijo a Reuters. «Irak ha demostrado que su soberanía no puede ser garantizada por fuerzas extranjeras, sino por la resistencia y la voluntad de su pueblo».
Las fuerzas estadunidenses invadieron Irak en 2003 para derrocar a Saddam Hussein y posteriormente ocuparon el país, instalaron un gobierno encabezado por chiítas y libraron durante años una campaña de contrainsurgencia antes de retirarse a finales de 2011.
Regresaron menos de tres años después para derrotar junto a las fuerzas iraquíes al grupo armado sunita Estado Islámico en una guerra de gran intensidad entre 2014 y 2017.
En la «Operación Libertad Iraquí» murieron aproximadamente el doble de estadunidenses que en la guerra paralela de Afganistán, que terminó con una abrupta retirada estadunidense en 2021.
En los últimos años, Irak ha sido el único país que ha mantenido estrechas alianzas políticas y militares tanto con Estados Unidos como con Irán, que en ocasiones utilizaron el territorio iraquí como escenario de enfrentamientos indirectos.
Estados Unidos mató a un alto comandante iraní, Qasem Soleimani, en un ataque contra el aeropuerto de Bagdad en 2020. Los aliados de Irán atacaron repetidamente bases estadunidenses, lo que en ocasiones provocó represalias.
En la guerra de este año contra Irán, siete de los 18 militares estadunidenses que figuran como fallecidos murieron en Irak. El último fue un sargento del Ejército que perdió la vida en julio durante la detonación controlada de un dron en una base cerca de Erbil.
