Por estas horas los irlandeses, incluidos jugadores de su selección de fútbol, debaten sobre el partido que deberán disputar este domingo por la Liga de Naciones de la UEFA nada menos que contra Israel.
El encuentro se debe jugar en Debrecen (Hungría), ya que Israel, que es local en esta oportunidad, no puede ser sede de partidos internacionales por ahora por motivos de seguridad.
Los llamamientos al boicot y las protestas por el ataque a Gaza han marcado los preparativos para la doble confrontación, ya que el domingo 4 de octubre esas selecciones volverán a medirse.
Ese segundo partido se disputará a puerta cerrada y muy lejos de territorio irlandés: será en el estadio de Backa Topola, en Serbia, para evitar las protestas que generaría disputar ese encuentro en ciudades irlandesas.
Estos dos partidos llegan apenas unos días después de que la televisión pública RTÉ anunciara que no cubrirá por segundo año consecutivo, en representación de su país, al popular Festival musical de Eurovisión debido a la participación en el mismo de Israel.
La RTÉ no puede hacer lo mismo con estos partidos de fútbol, que está obligada a emitir contractualmente, pero definió una peculiar forma de protesta: no habrá comentarios durante la emisión de los mismos.
«La historia de la colonización, de la partición y de los desplazamientos en Irlanda da a la gente un modelo cercano para comprender un conflicto lejano y complejo», explicó el politólogo Liam Kneafsey a la AFP al analizar el fuerte apoyo irlandes a la causa palestina.
Dublín reconoció oficialmente el Estado palestino en 2024, igual que España y Noruega, y ha condenado en repetidas ocasiones la guerra de Israel en Gaza.
Más de 160 deportistas irlandeses animaron a la selección nacional de fútbol a boicotear los partidos contra Israel, a la vez que se organizaron manifestaciones contra la Federación Irlandesa de Fútbol.
El jueves, el futbolista internacional irlandés Jason Knight estimó que «ese partido no debería disputarse».
Antes de sus palabras, el seleccionador Heimir Hallgrimsson había admitido el malestar de los jugadores ante esta doble confrontación: «No jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio. No jugamos con Israel, jugamos contra Israel».
El primer ministro irlandés, Micheal Martin, dio a principios de esta semana su respaldo a Hallgrimsson.
En opinión del director ejecutivo de Amnistía Internacional para Irlanda, Stephen Bowen, la UEFA debería haber suspendido a Israel debido a que los clubes israelíes con base en los territorios palestinos ocupados violan las reglas de la confederación europea de fútbol.
«La tristeza y la indignación suscitadas en Irlanda por estos partidos son palpables», dijo a la AFP.
La Federación Irlandesa de Fútbol pidió el año pasado a la UEFA que suspendiera a Israel, pero no tuvo éxito y ahora se defiende señalando que debe jugar los partidos ante ese equipo para evitar sufrir sanciones deportivas y financieras.
En Liberty Hall, sede en Dublín del principal sindicato de trabajadores del país, una enorme pancarta insta a la selección nacional a “Detener el partido”.
Ese es también el nombre de la campaña ciudadana que respalda la pancarta, en la que se lee además: “Sigue tu conciencia, no seas cómplice del genocidio”.
