Lo que se ha venido llamando el Partido Judicial sigue en campaña espoleado por el célebre aznarismo «el que pueda hacer que haga». El poder judicial, plagado de personajes acomodados en la extrema derecha, herederos de familias «bien», actúan no ahora, sino desde siempre contra cualquiera que ellos dispongan poner en la mira. El poder, el auténtico, el que hace cien años es el mismo, ya tiene amortizado al PSOE y sus aledaños y tienen el repuesto PP/Vox linsto y engrasado. El PSOE, que no olvidemos es el partido que mas años ha gobernado desde la muerte de Franco con el resultado de «socialista» y «obrero» por todos conocidos, es columna indispensable para el caminar del monstruo capitalista. Sus valores ideológicos no difieren de los del PP (las votaciones conjuntas tanto en el parlamento nacional como en la eurocámara así lo confirman), así que viene el cambio de títere tras lo gobernado. Y lo hacen recurriendo a su aparato meduático y a los tribunales que juzgan cosas que ni se les ocurriría (en esta etapa) hacerlo con tramas y carpetas peperas. La pléyade de jueces, fiscales e instituciones jurídicas no pueden cambiarse «desde dentro» como abogan los reformistas de «izquierda», usando el parlamento burgués porque el poder no lo autoirza y punto. Mientras, las presuntas ilegalidades de la «familia socialisra» son aireadas porque saben que la corrupción fue y es una seña de identidad del entramado PSOE, aunque a veces suene a excesivamente burdo. El problema es que tienen curriculum vitae.
