Era el 11 de septiembre de 1973. Dos aviones caza Hawker dejaron caer un par de bombas cada uno sobre la Casa de la Moneda. Pero a las exigencias de su renuncia, Allende ya había dado una contundente respuesta: “Estoy dispuesto a resistir por todos los medios, incluso al precio de mi propia vida…” Y cumplió su palabra; resistió y murió peleando a eso de las dos de tarde de aquél fatídico día. Los cuarenta compañeros del Presidente todavía resistieron dos horas más. Sólo a las cuatro de la tarde, tras siete horas de armado enfrentamiento, se apagó la última resistencia.
La esperanza del pueblo chileno por alcanzar una vida digna había sido truncada, y además hubo que pagar un precio muy elevado por hacer uso de su indiscutible derecho: un mes después del golpe, la represión golpista acumulaba 30.000 personas asesinadas, según algunas fuentes; 5.000 según la embajada estadounidense.
Sobre Salvador Allende:
11 de septiembre de 1973: el día que el imperialismo yanqui derrocó a Salvador Allende
Propuesta cinematográfica inSurGente: “Allende en su laberinto”
