Tras las declaraciones del presidente argentino Javier Milei reivindicando la soberanía sobre las Islas Malvinas emitidas en cadena nacional, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, aseguró que el archipiélago “es británico” y garantizó que la postura de su gobierno en la defensa de ese territorio se mantiene con carácter “absoluto e inquebrantable”.
Streeting argumentó que “las Falkland son británicas porque los habitantes de las Falkland eligen ser británicos”, apelando a la retórica de que quienes eligen autónomamente ser británicos son los “kelpers”, como se denominan a los habitantes de las Malvinas. Ese argumento ha sido históricamente rechazado por la Argentina al tratarse de una población implantada tras la ocupación de las islas.
En su cuenta de la red social X, el funcionario británico vinculó el discurso de Milei con la “política interna” de la Argentina, escribiendo que “la declaración de Milei durante la noche nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas”.
Una fuente de Downing Street también minimizó las palabras del mandatario argentino ante un medio británico, enfatizando que la autodeterminación de los habitantes se extiende al derecho a explotar sus riquezas naturales.
Previamente, Milei anunció un endurecimiento de las sanciones para las compañías que participen en la explotación de recursos naturales en las Malvinas, mencionando proyectos de extracción de crudo de las empresas israelí Navitas y la británica Rockhopper, así como licencias de Borders & Southern y la canadiense JHI.
Además Milei confirmó que ordenará por decreto la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego, con financiamiento de Estados Unidos, para fortalecer las telecomunicaciones y reforzar la posición argentina en el Atlántico Sur. Esta medida se alinea con una carta de intención firmada en mayo por la Armada Argentina con la Cuarta Flota de Estados Unidos, que contempla provisión de tecnología y apoyo frente a amenazas en la región, en el marco de la coalición Escudo para las Américas.
Trump, por su parte, reflejó su molestia con Reino Unido por no haberlo apoyado en la guerra contra Irán como esperaba, en una entrevista con un canal de cable británico de derecha el jueves. «Su país no estaba allí para ayudarme», dijo a GB News. «No necesitábamos ayuda, pero le pregunté a la OTAN y a su ex líder: ‘¿Por qué no envía un par de barcos?’. Él dijo: ‘No tenemos ninguno’. Fue bastante triste todo el asunto».
