La culpabilidad, al contrario que la responsabilidad, nos paraliza, nos hace sentir mal y no nos deja buscar soluciones. El culpable ocupa como un escalafón inferior al del responsable. Es el que ejecuta la mala acción, pero no tiene la capacidad de resolverla: mi perro, cada vez que me despisto, revolea las bolsas de basura. No sabe que lo que está haciendo está mal y disfruta llenando toda la calle de basura porque depende de sus emociones y no de su inteligencia. Mi perro es culpable pero no es responsable, el responsable soy yo por no estar atento. Y porque, esencialmente, tengo la capacidad de solucionarlo y él no.
Aunque no es solo cuestión de capacidad, también suelen influir los intereses. Cuando el culpable les saca beneficio a sus malas acciones, acaba negando los hechos aun sabiendo que lo que hace está mal y conozca la manera de solucionarlo. Por falta de capacidad o conveniencia, el culpable pierde toda posibilidad de ser responsable y acaba siendo preso de sus instintos más básicos. El respeto, la educación, la empatía, o la solidaridad… desaparecen.
Los “Culpables”
Los sindicatos amarillos aún no son peligrosos en el Metal de Cádiz, los que sí resultan muy peligrosos para los trabajadores, son los sindicatos amarillentos. Esos que han ido poco a poco perdiendo el color (si es que algún día lo tuvieron) y, del rojo, han ido destiñendo a un amarillo sucio. Sindicatos que debían ser de izquierdas en la práctica pero que, situados en la comodidad y en el aburguesamiento, han ido promoviendo propuestas propatronales. En cada firma de convenio a espaldas de los trabajadores, en cada cierre de empresa y en su mirar a otro lado, han perdido el “color” y se han convertido en una amenaza. El enemigo de la clase obrera es la patronal pero a esos los conocemos, no nos traicionan… sin embargo, ¿cómo podemos defendernos de los que desde nuestra trinchera nos venden cada día?
En el hábitat de estos sindicatos amarillentos, nace, crece y se reproduce un animal bípedo que ha vendido su alma y sus ideales y que se deja llevar por sus instintos más básicos. Ya no puede ser responsable porque ha perdido su capacidad para serlo. Su inteligencia se ha ido disipando y ha ido desapareciendo la generosidad, la solidaridad… y solo va quedando el instinto materialista que le da un trabajo y un estatus que él mismo sabe que no se merece y que la única manera de mantenerlo, aun cargando con la culpa, es pisotear al que viene por detrás.
En el asunto de las listas negras, la CULPA de que Balber y Galván no estén trabajando todavía en el metal de Cádiz es de UGT, CCOO y de los “comités de LAS empresas” principales. Aunque no son responsables, porque hace tiempo que perdieron ese nivel, son solo culpables. El responsable intenta resolver el problema, el culpable lo obvia: Jesús y Manuel se han reunido, entre otros, con la Jefa de la Inspección, el alcalde de Cádiz y la alcaldesa de Puerto Real, la diputada por Cádiz en el Congreso, distintos diputados andaluces, ¡el mismísimo Secretario de Estado de Trabajo!… hasta el Comité de Empresa de Navantia/Fene se ha solidarizado con ellos. A día de hoy, recogida de firmas, reparto de panfletos, comunicados en prensa, concentraciones en Cádiz, actos solidarios en plenos carnavales, acampada en Navantia, 28 días consecutivos subidos/encerrados en una grúa… y, aun así, ningún comité de la Bahía (Navantia o Dragados) se ha reunido con Manuel y Jesús. Y no lo hacen porque son los CULPABLES y los culpables siempre se esconden.
¿Pero por qué lo hacen?
Porque no pueden permitir que ambos entren en sus factorías y organicen a los trabajadores. Perderían su estatus: ¿Cuánto tiempo llevan los discípulos del traicionero (Oliva) sin hacer sindicalismo y colmados de privilegios? Es imposible que un delegado del Comité se caiga de un andamio. Si a Peralta se le saltan las lágrimas no es porque le entre una rebaba de metal, llora porque es “muy sensible”. Sensible a su estatus, a una gran vida parasitando a costa de la Clase Obrera. ¿Qué podríamos decir de Antonio Montoro? Firmante del cierre de Delphi, del de Airbus Puerto Real, firmante de cientos de convenios a espaldas de los trabajadores y defensor de frases tan “obreras” como: “no hay trabajadores sin empresas”. O ¿qué podemos decir de Antonio Beiro, el Judas de la Clase Obrera? Capaz de mentir a la Inspección de Trabajo y negar la existencia de listas negras para que Manuel y Jesús no vuelvan a trabajar cuando él mismo estuvo en una.
En el mismo saco podríamos meter al director de Navantia, Alberto Cervantes, al que a pesar de su cargo, tampoco podríamos otorgarle el grado de “responsable”… sus formas “dóciles” atienden más a un sicario bien pagado que se frota las manos cuando se monta una guerra. La importancia de su gestión y su nicho de mercado que tanto le alegra, contrastan con los nichos de niños que se levantan cada día en las guerras. Y todos juntos, dirección y comités, han convertido a una empresa pública, en un “cortijo sin vallar” –salvo cuando les conviene y acotan los aparcamientos para que no puedan ocuparse en una protesta obrera–. Acotan la libertad sindical de los demás y abren la suya: una gran red de clientelismo transversal en el que la dirección favorece al comité (enchufismo, absentismo, etc.) y este, a cambio, les mantiene la paz social. ¿Por qué no se obliga mediante una cláusula contractual que las empresas auxiliares o las ETT creen BOLSAS de TRABAJO transparentes? El “tú sí / tú no” les es más rentable.
En la lista de culpables NO responsables, sumaremos a Patricia Cavada, la única edil de las 3 ciudades de la Bahía que tienen Astilleros, que no se ha reunido con las víctimas de las listas negras. Huye de la responsabilidad, como buena culpable, de la mano de López Gil. ¿Qué temen?
Los “Responsables”
El problema de Jesús y Manolo no es de índole judicial o que deba solucionar la Inspección de Trabajo, es un problema POLÍTICO, porque a ambos se les prohíbe ejercer sus derechos sindicales y, a la par, se les manda un mensaje al resto de compañeros: “el que exija sus derechos será represaliado”. Pero, sobre todo, es un problema político porque Jesús y Manolo no son “almas libres”, representan –desde CTM– la organización obrera y el sindicalismo combativo que ha vuelto a llevar las protestas a las calles, que ha vuelto a las asambleas, al voto a mano alzada o a las cajas de resistencia, que ha conseguido reavivar el espíritu de astilleros, que ha acercado mucho más el carnaval a la lucha obrera, que se ha puesto al frente de la defensa de los represaliados, que ha colaborado para que en Cádiz limpiadoras, profesores, estudiantes y diferentes sectores laborales luchemos juntos.
En un momento de auge de la derecha y de “relatividades” constantes de la izquierda, toca elegir entre cálculos electorales a corto plazo o conciencia obrera de fondo, entre agentes sociales subvencionados u organización obrera, entre instintos básicos o educación de Clase.
Es obvio que el problema es claramente político y, por lo tanto, debe de ser el Ministerio de Hacienda –responsable, a través de la SEPI, de lo que ocurre en Navantia y el Ministerio de Trabajo– los que deben responsabilizarse y solucionarlo ¡YA!
NADA DE RELATIVIDADES Y CONVENIENCIAS: Nadie del PSOE ni de la colación SUMAR en Cádiz, tiene dudas de los motivos por los que ambos siguen en el paro… Y son ellos y ellas (Cavadas aparte) si realmente pretenden hacer políticas de izquierdas, los que tienen que dar la cara y exigir responsabilidades a ambos Ministerios. ¿O vais a esperar a que gobierne la derecha?
“Cuando El Responsable pasa a ser también El Culpable”
Si mi perro esparce las bolsas de basura de manera puntual, yo soy el responsable pero no el culpable. Si lo hace todos los días, soy también el culpable por no solucionar el problema.
Los responsables de los bípedos de dos patas del Metal de Cádiz, se convierten en culpables cuando les permiten a estos revolcarse por la mierda diariamente. Si al PSOE y Sumar les pesa más el voto de CCOO y UGT que hacer políticas de izquierdas y si el Gobierno más progresista de la historia permite que en factorías públicas o privadas se incumplan derechos fundamentales a trabajadores de manera continuada, bajan el escalafón y pasan de responsables a culpables.
Hoy, 23 de agosto, nuestros compañeros siguen sin poder trabajar en su tierra. Ante tantos culpables y sin que aparezcan los responsables, la organización obrera de Cádiz y de todo el Estado vamos a estar con ellos hasta el final, porque el pueblo siempre es responsable de su gente.
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