Una cosa es estar necesitado de ayuda y aceptarla de manos realmente solidarias (dadas las circunstancias Venezuela lo está) y otra aceptar la supuesta ayuda de quienes desde hace ya muchos años han estado agrediendo de manera brutal al pueblo venezolano, con el remate que todos conocemos del 3 de enero.
Muchos países del mundo han enviado rescatistas y ayuda material, sin embargo, desde Estados Unidos, el país torturador del pueblo venezolano, se envió militares. ¿Es que no tenían rescatistas civiles para tener que enviar uniformados de un ejército que ha sembrado el mundo de muerte y destrucción?
Pero la guinda al pastel la ha puesto el Estado terrorista de Israel. Ayer, el Canciller de Venezuela, Yvan Gil, anunció la llegada de una misión de genocidas sionistas. Gil lo anunció en su cuenta X de esta manera:
“Recibimos y agradecemos la llegada de una misión técnica del Estado de Israel, integrada por expertos en ingeniería estructural y ciencias aplicadas, que se incorpora a las labores de evaluación de infraestructura afectada tras los recientes sismos en Venezuela, en el marco de la cooperación técnica internacional y el apoyo al pueblo venezolano”.
Por muy mal que se esté, por muy grave que sea la situación actual de Venezuela, esa “ayuda” resulta del todo inadmisible. ¿Cómo es posible que la un Estado que esta exterminando al pueblo palestino y esté atacando a la población libanesa e iraní sea erigida por el Gobierno de Venezuela a la categoría “ayuda humanitaria? ¿Qué humanitarismo puede tener un Estado tan, pero tan deshumanizado?
Cabe subrayar que, no guardan ni las formas, algunos miembros de la misión sionista llegaron vestidos de militares.

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