La próxima cumbre de la OTAN, programada para los días 7 y 8 de julio en el Complejo Presidencial de Beştepe (Külliye) en Ankara, (Turquía). Es por eso que las autoridades turcas ya han puesto en marcha un férreo dispositivo represivo en la capital del país, lo que, por el momento, ya se ha traducido al arresto masivo de personas y la suspensión de derechos fundamentales de reunión en el espacio público.
En primer lugar, e operativo está dirigido a neutralizar los focos de disidencia política y a colectivos contrarios a la presencia de la alianza militar, la organización terrorista más grande y sanguinaria del mundo, llamada OTAN, en territorio turco.
En las últimas horas han sido detenidas 209 personas; de ellas un total de 185 corresponden a ciudadanos acusados de pertenecer a diferentes organizaciones “de extrema izquierda ilegales”, entre los que se encuentran el Partido-Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo, organización que históricamente ha mostrado una oposición frontal a las políticas de la OTAN.
La campaña de detenciones preventivas coincide con el bando publicado el lunes por la noche por el gobierno local de Ankara, el cual estipula la “prohibición absoluta de cualquier tipo de manifestación, marcha o concentración pública en las calles de la capital a partir del próximo 28 de junio y hasta que concluyan oficialmente las sesiones de la cumbre atlántica”.
Se debe subrayar que el Gobierno turco, presidido por Recep Tayyip Erdogan ha diseñado un bloqueo logístico completo para evitar cualquier expresión de rechazo civil en las calles. Esto implica restricciones severas al tráfico en las autopistas de acceso a los aeropuertos, cierres perimetrales absolutos en los distritos adyacentes a la sede de las reuniones y una vigilancia armada reforzada en los hoteles destinados a las comitivas internacionales.
