Lo ha anunciado esta mañana saliendo previamente a la calle, junto a la puerta de su residencia oficial en Downing Street. No ha causado sorpresa la dimisión del primer ministro británico, Keir Starmer, pues desde hace días estaban circulando rumores en los medios de comunicación
La decisión ha sido motivada por meses de intensa presión interna dentro del Partido Laborista. Esta renuncia se produce apenas dos años después de que Starmer lograra una contundente victoria electoral, pero el desgaste político se volvió insostenible tras el hundimiento de la formación en las elecciones municipales de Inglaterra, Escocia y Gales celebradas el pasado 7 de mayo. De aquel tiempo a esta parte, quien acaba de dimitir enfrentó una creciente rebelión en sus filas que terminó por fracturar los apoyos clave de sus ministros y representantes sindicales.
Starmer ha precisado que su salida no será inmediata, sino que permanecerá en funciones hasta que concluya el proceso de elecciones primarias de su partido, afirmando que “el nuevo primer ministro asumirá el cargo previsiblemente a principios del próximo mes de septiembre”.
El anuncio sitúa de inmediato al exalcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, como el principal favorito de las bases laboristas para asumir la jefatura del Gobierno.
