Un dirigente nacido a la luz de las reivindicaciones del 15 M del 2011, dijo en su momento que, entre las cosas conseguidas con esa eclosión popular, estaba que Felipe VI había sustituido a Juan Carlos, y que ese relevo generacional era consecuencia del 15.M. Lo de acabar con la monarquía se le antojó algo más delicado y utópico, y se conformó con que el preparado sustituyera al campechano. Pero, ¿eran ese tipo de «cosas» las que se buscaban, y que junto al aumento del número de diputados aparentemente ajenos al bipartidismo justificaban tamaña rebeldía?
15 años después de todo aquello, el panorama institucional y de movilización no parece ofrecer cambios importantes. Se ha escrito y analizado mucho sobre el 15-M y el destino de lo que fueron sus dirigentes y sus autonombrados portavoces. La lucha de clases no es solo el motor de la historia sino una realidad que devora personajes arribistas. Eso sí, lo que se gritaba en las calles sigue teniendo actualidad, el régimen no ha cambiado.
- «Lo llaman democracia y no lo es»
- «Que no, que no nos representan»
- «No es una crisis, es una estafa»
- «No falta el dinero. Sobran ladrones»
- «Políticos: somos vuestros jefes y os estamos haciendo un ERE»
- «PSOE, PP, la misma mierda es»
- «Mis sueños no caben en tus urnas»
- «Si no nos dejan soñar, no os dejaremos dormir»
- «¡Nos mean en la cabeza y dicen que llueve!»
- «Tengo una carrera y como mortadela»
- «Silencio, están robando»
- «No hay pan para tanto chorizo»
