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JAVIER GÓMEZ SÁNCHEZ. Cuba entre Estados Unidos y el “capitalismo de desastre”

Intereses y actuación política del empresariado privado cubano tras la acción militar estadounidense en Venezuela y el bloqueo petrolero contra Cuba (enero-marzo, 2026).

in Artículos
JAVIER GÓMEZ SÁNCHEZ. Cuba entre Estados Unidos y el “capitalismo de desastre”

Los actores empresariales privados cubanos y sus circuitos de articulación de pensamiento para la presión política han mostrado cada vez mayores capacidades de aprovechamiento de situaciones de crisis para empujar al gobierno cubano a realizar cambios favorables a sus intereses.

Este artículo compila evidencias que exponen el desarrollo de acciones comunicativas de presión durante los meses de enero y marzo de 2026, a partir de la acción militar estadounidense en Venezuela y el posterior incremento del bloqueo petrolero a Cuba.

Shock y conmoción

Luego de varios meses de despliegue naval en el Mar Caribe, que incluyó el abordaje e incautación de buques petroleros, en la madrugada del 3 de enero de 2026 fuerzas militares de Estados Unidos lanzaron un ataque y tomaron prisionero al presidente Nicolás Maduro y su esposa, trasladándolos a territorio estadounidense. La operación involucró a un gran número de recursos navales y aéreos, que superó por mucho las capacidades defensivas de Venezuela.

Producto del ataque, además de personal venezolano, murieron 32 militares cubanos que formaban parte del dispositivo de seguridad del presidente como acuerdo de colaboración en materia de seguridad con el gobierno cubano. El hecho provocó una fuerte conmoción en Cuba, ante la posibilidad de una acción similar contra la isla.

Tras el ataque, el gobierno de Venezuela se subordinó al control estadounidense sobre la industria petrolera. Esto incluyó el cese total de envíos de combustible venezolano a Cuba.

Cortar la cadena de suministros

Según la agencia de información S&P Global Energy, en 2025 la isla importó un promedio de 1,2 millones de barriles de petróleo al mes, lo que suma un total de 13,7 millones de barriles anuales. El crudo venezolano representó el 61 % de este total, el mexicano el 25 %, Rusia y Argelia el 10 % y el 4 % restante (2026). Otras fuentes reportaban 27 mil barriles diarios desde Venezuela a finales de 2025, en un contexto de alta tensión, ya que ese año había caído la importación desde todos los orígenes en un 35 % (Reuters).

Estos datos ofrecen una idea bastante aproximada, pero no un panorama real, ya que están basados en reportes de tráfico marítimo disponibles públicamente, por lo que no incluyen el volumen aportado por la llamada “dark fleet” o “shadow fleet”, consistente en barcos que navegan sin ofrecer información sobre su trayectoria o destino. Se estima que el 10% de los buques petroleros que operan en el mundo lo hacen de esta manera (IFSMA, 2026) moviendo 299 millones de barriles mensuales (Marine Traffic, 2025).

Resulta probable que una parte del petróleo que entra a la isla lo hace gracias a esta vía. El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío respondió a la agencia Associated Press en una entrevista publicada el 2 de febrero que “no podía revelar ninguna vía que tenga la isla para garantizar el suministro de petróleo”. Pero esta forma de importación también se ha visto golpeada, desde diciembre de 2025 las fuerzas militares de Estados Unidos han abordado e incautado varios barcos de este tipo tanto en el Mar Caribe — con probable relación con Cuba, además de Venezuela — , como en otras regiones.

El 14 de marzo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel informó que “hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible a nuestro país” (Cubadebate, 2026). Aunque es probable que se refiera a envíos de carácter público y no a la “flota oscura”, confirma la situación de corte total por comercio abierto de petróleo.

Dando una idea de hasta qué punto las entregas secretas también habían sido golpeadas, el 7 de marzo el sitio digital Razones de Cuba, un medio de comunicación del Ministerio del Interior cubano, publicó el artículo Colapso anunciado: cómo el bloqueo energético de Estados Unidos dejó a Cuba a oscuras, en el que se contabilizaba que “El Comando Sur de los Estados Unidos y el Comando del Indo-Pacífico coordinaron la captura de al menos diez tanqueros vinculados a la red de suministro cubana entre diciembre de 2025 y febrero de 2026”. Los cargamentos apresados suman unos 8,7 millones de barriles.

Tras la pérdida para Cuba del suministro venezolano, Washington siguió buscando cortar al máximo otras vías, entre ellas aumentando la presión sobre el gobierno de México para cerrar las ventas de la empresa estatal mexicana PEMEX.

El 29 de enero Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a productos de un país extranjero que venda o suministre petróleo y sus derivados a Cuba (White House, 2026).

Consecuencias en Cuba

El 6 de febrero el gobierno cubano anunció medidas a partir de la disminución de disponibilidad de combustible, incluyendo la reducción drástica del transporte público, la suspensión de las clases presenciales en las universidades, entre otras (Cubadebate, 2026).

Mientras que para el 1ro de enero de 2026 la Unión Eléctrica anunciaba que se cortaría el suministro para el 46 % del país simultáneamente — el mismo que hacía un año exactamente — , en los últimos días de febrero había subido a entre el 57 y el 60 % (Swissinfo, 2025; 2026). Este aumento se debe mayormente a la disminución de la disponibilidad de diésel para la red de grupos electrógenos que apoyan a las termoeléctricas.

El 7 de febrero, CIMEX y CUPET, las empresas estatales encargadas de la comercialización y producción de combustibles respectivamente, informaron que se suspendía la venta de todo tipo de combustible en pesos y de diésel (gasoil) en dólares. Solo se mantendría la venta de gasolina (nafta), en dólares, limitada a 20 litros por comprador y mediante una lista de espera según la disponibilidad (Cubadebate, 2026).

Reportes informales del precio de la gasolina en el mercado negro hablan de 700 a 1000 pesos por litro a inicios de 2025, a entre 3000 y 6000 en febrero de 2026 (Diario de Cuba, Cibercuba, Cubita Now, 2026). La venta informal de diésel no solo se ha vuelto más costosa, sino que su disponibilidad ha disminuido a niveles mínimos o inexistentes. Esto es altamente sensible para el empresariado privado ya que el diésel es el combustible más utilizado para el transporte de carga, por tanto es el que mayor impacto tiene en la actividad económica.

Actores y acciones comunicacionales

El 8 de enero, el empresario cubanoamericano Hugo Cancio publicó en su columna Proposiciones de la revista On Cuba, un medio de su propiedad, el artículo Cuba ante el espejo venezolano: cuando postergar las decisiones deja de ser una opción, en el que planteaba:

La experiencia venezolana demuestra algo esencial: los sistemas políticos rara vez colapsan de manera súbita; se vacían lentamente. Primero se erosiona la economía real, luego la confianza ciudadana y, finalmente, la capacidad institucional. Cuando ese deterioro alcanza cierto umbral, las opciones se estrechan de forma drástica. (…)

Cada año sin cambios creíbles reduce la capacidad de implementarlos bajo términos propios (…)

Un modelo que no resuelve los problemas centrales del país ha dejado de ser operativo (…)

Cuba aún conserva la capacidad de influir en el ritmo, el alcance y la naturaleza de sus transformaciones, pero ese margen se estrecha rápidamente. Cada día de inmovilismo, cada semana de dilación y cada mes de reformas aplazadas aumenta la probabilidad de que los acontecimientos sean definidos desde fuera y no desde las propias instituciones del país (Cancio, 2026).

El 14 de enero, el politólogo Rafael Hernández, publicó en On Cuba el artículo Cuba ante EEUU: lecciones y antilecciones de la intervención en Venezuela. Este comenzaba estableciendo que “no hay política exterior como la política interna”, refiriéndose a que ha sido históricamente la actuación de Cuba, durante el proceso de la Revolución Cubana, la que ha determinado la política de los Estados Unidos hacia la isla y que por tanto un cambio interno favorable para las dos partes podría modificarla:

Muchos problemas que integran la agenda pendiente de las reformas cubanas se ubican en áreas tangentes con la agenda estadounidense hacia Cuba. Entre estos se encuentran, por ejemplo, la ampliación del sector privado y las facilidades otorgadas para su desarrollo; la expresión de la opinión pública y la autonomía real de los medios; el acceso y eficiencia de Internet; el lugar de los emigrados y su estatuto ciudadano; la legislación pendiente sobre asociaciones, derecho a protestas públicas, reuniones, culto religioso; etc. Esta agenda estadounidense las recarga políticamente de manera negativa.

Por esa razón de más, una política interna coherente, no reactiva ni coyunturalista, exigiría avanzar en cambios internos y externos que refuercen su autonomía y la desvinculen de la dinámica de las relaciones bilaterales. Es decir, impedir que el significado y la razón de ser de esos cambios se contamine a los ojos de la opinión pública, y por el contrario, se refuerce el consenso necesario para implementarlas, disminuido por los años de crisis y políticas ineficaces. El manejo comunicativo sobre la naturaleza de esos cambios internos, su alcance e implicaciones políticas resultaría clave también para contribuir a una lectura apropiada de nuestra política exterior, incluida la que tenemos hacia Estados Unidos (Hernández, 2026).

El texto en su metáfora geométrica plantea lo que pudiera entenderse como una “teoría de las agendas tangentes”, consistente en el carácter nacional de la transición, la cual ocurre en una zona de interés común, aunque haya otras que no lo sean, y que esta no debe, ni tiene por qué, estar asociada a la intervención o presión estadounidense pero puede calmarla. Aquello que internamente en Cuba se llama a hacer en términos de cambio de modelo económico para dar cabida a más actividad privada -dejando a un lado un conjunto de derechos y libertades mencionados que no tienen carácter económico, todavía sin resolver en la sociedad cubana- no es muy distinto a lo que los estadounidenses quieren parcialmente, por lo que realizarlo puede presentarse como un impulso propio y no por un empuje externo. Esto pone a los cubanos ante una disyuntiva que en el fondo es un falso dilema, en el cual a la zona de tangencia se llega ya sea a través de un capitalismo “cubano” o a un capitalismo “proestadounidense”. Capitalismo en definitiva. Descansa sobre la idea de que Cuba puede ser antiimperialista (hacer resistencia a Estados Unidos), pero realizar sin problemas éticos una transición a una economía de mercado (ser capitalista). Esto pudiera presentar las bases lógicas de un empresariado que defiende la transición utilizando códigos sacados del lenguaje de resistencia y soberanía. Pretende defender la independencia nacional al tiempo que defiende sus intereses de clase.

En el mismo texto, se presentan una serie de propuestas, de las que resaltan dos por su importancia hipotética para la transición de modelo económico:

Les pasé estas preguntas a un grupo de investigadores de la economía y la política cubanas, de distintas edades y trayectorias, residentes aquí y activos en algunas de nuestras instituciones (…)

7. Sustituir la planificación económica centralizada de asignación de recursos materiales y financieros heredada de la URSS. Establecer el mercado como regulador de la economía estatal y no estatal. Mantener la planificación estatal centralizada para determinar el desarrollo estratégico de la economía y para evitar las desviaciones del mercado que afecten a la población, sobre todo a los más vulnerables.

8. Convertir la mayoría de las empresas estatales en empresas públicas por acciones, que puedan ser adquiridas por los trabajadores y otras personas naturales y jurídicas nacionales y extranjeras. La gestión de estas empresas debe ser decidida por sus propios trabajadores, encargados de postular y elegir a los principales dirigentes empresariales (Hernández, 2026).

Estas propuestas sugieren fórmulas similares a las implementadas en la URSS durante la perestroika y otros países de Europa del Este para abandonar la economía socialista y adoptar el libre mercado, así como la privatización masiva de las empresas estatales a través de vouchers, que finalmente terminaron en manos de los oligarcas rusos. Los resultados son tan conocidos en Cuba y existe tanta bibliografía que explica cómo esos procesos condujeron a la desaparición del socialismo y la adopción del capitalismo en esos países que asombra que se proponga tan claramente. Hace evidente que el ambiente de naturalización de las ideas de transición capitalistas permite hacer este tipo de sugerencias de la manera más tranquila.

El 19 de enero, On Cuba publica un artículo del economista Daniel Torralbas, quien al igual que Triana, mantiene una sección fija, titulada Dato y relato. Se trata de un economista joven que en su presentación como autor aparece como exfuncionario del Ministerio de Economía y Planificación entre 2019 y 2021, con un trabajo orientado a diseñar las condiciones para el surgimiento del sector privado cubano.

El texto, de título La Venezuela de hoy: escenarios y premuras para la economía cubana, utiliza ideas como: “las circunstancias requieren extremo pragmatismo” y “La reforma aletargada nos ha hecho más vulnerables”, analizando el agravamiento de la situación energética cubana a partir de lo ocurrido en Venezuela:

La posposición de cambios estructurales en la empresa estatal, productividad, aceleración de la inversión extranjera, el mercado cambiario y mejores reglas para el sector privado ha derivado en deterioros constantes de la actividad económica, haciéndonos más vulnerables a shocks externos. (…) Una reforma económica postergada durante más de quince años ha reducido al mínimo nuestra capacidad de maniobra. Apostar únicamente a que cambie el contexto internacional — ya sea en Washington o en Caracas — no es una buena estrategia. Lo extraordinariamente urgente de la coyuntura exige una audacia extraordinaria (Torralbas, 2026).

El autor es además miembro del equipo de AUGE, una agencia de asesoría empresarial orientada al sector privado, que en los últimos años se ha dedicado a la organización de foros de empresarios y la elaboración de publicaciones dirigidas al sector. Al igual que On Cuba, AUGE se comporta como un think tank del sector empresarial privado cubano.

Su propietario y director, Oniel Díaz Castellanos, quien es un destacado participante en la actividad de proyección política y comunicacional a favor del sector privado, recomendó el 20 de enero en su cuenta de Facebook la lectura del discurso realizado ese mismo día por el Primer Ministro canadiense Mark Carney, en el Foro de Davos, presentándolo como “una clase magistral de lo que es el pragmatismo y de cómo navegar las aguas turbulentas del siglo XXI”.

Carney inició su discurso con la frase: “El poder de los que tienen menos poder comienza con la honestidad”, para continuar:

En 1978, el disidente checo Václav Havel, quien posteriormente sería presidente, escribió un ensayo titulado “El Poder de los sin poder”, en el que planteaba una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?

Y su respuesta comenzaba con un verdulero.

Cada mañana, este tendero colocaba un cartel en su escaparate: “Trabajadores del mundo, uníos”. No lo creía, nadie lo cree, pero aun así lo colocaba para evitar problemas, para indicar sumisión, para llevarse bien. Y como todos los tenderos de cada calle hacen lo mismo, el sistema persiste, no solo mediante la violencia, sino mediante la participación de la gente común en rituales que, en secreto, saben que son falsos.

Havel lo llamó “vivir dentro de una mentira”.

El poder del sistema no reside en su verdad, sino en la disposición de todos a actuar como si fuera cierto, y su fragilidad proviene de la misma fuente. Cuando una sola persona deja de actuar, cuando el verdulero retira su cartel, la ilusión empieza a resquebrajarse (Weforum, 2026).

El 29 de enero, Torralbas regresa con un artículo titulado El imperativo de la reforma económica en Cuba, en el que plantea que “La reforma económica entraña enormes riesgos, pero el inmovilismo conlleva una certeza: el colapso.”

Lo más significativo de este texto es que realiza una apropiación de la idea de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, utilizada por Fidel Castro en uno de sus discursos más conocidos y que ni remotamente tiene relación alguna con una transición a una economía de mercado. Usar la frase como recurso discursivo para defenderla es recurrente en los circuitos que la promueven, siendo un curioso caso de apropiación simbólica de una idea cuyo significado e intención original es todo lo contrario.

En este texto también utiliza otros dispositivos recurrentes en la promoción de la transición, como la posibilidad de que Cuba pueda realizar una transformación como la de China o Vietnam — dos países con condiciones muy diferentes a la isla caribeña — , y la validación política de las reformas invocando a la NEP de Lenin en la URSS. Pero reconoce que los resultados destructivos que tuvo la perestroika para el socialismo soviético son un obstáculo para que una reforma con mayores elementos de mercado sea vista como algo positivo por una gran parte de la población cubana.

Es importante comprender que, aunque en el discurso general en el que se producen los artículos se utiliza el término “reforma”, se está hablando de transición capitalista. No es otra cosa.

Al mismo tiempo usa un recurso también habitual en el discurso pro-transición: el emplazamiento a las fuerzas políticas que hacen resistencia a “un retorno al capitalismo” como carentes de propuestas para salvar la economía ya que “no ofrecen soluciones concretas. No tienen un proyecto económico real”. Este es un elemento discursivo recurrente que se complementa con la política estadounidense de asfixia económica, cuyo sentido es precisamente mantener al socialismo sin capacidades económicas y propiciar que sean los defensores de la transición capitalista los que puedan presentarse como portadores de propuestas y soluciones.

Otra operación discursiva presente es ir más allá de solo evitar contraponer “socialismo” y “capitalismo”, y llegar a presentar la reforma como una manera de salvar las garantías sociales que el modelo socialista había logrado, hoy carentes de recursos para funcionar:

El crecimiento económico pone a Cuba en mejores condiciones para abordar deudas sociales pendientes, desde la infraestructura de los servicios públicos, la calidad de la salud y la educación o la reducción de la pobreza (Torralbas, 2026)

La idea de que más privatizaciones y crecimiento del sector privado van a convertirse en mayores servicios de salud y educación gratuita, o que van a disminuir la indigencia, es contradictoria. En el propio marzo de 2026, la BBC — un medio que no puede considerarse contrario al libre mercado ni defensor de la idea del socialismo — publicó un largo reportaje sobre el proceso de privatización del comercio en Cuba, apoyado con entrevistas a investigadores académicos cubanos dedicados a estudios sobre pobreza, con el título: Cómo la apertura de tiendas privadas de alimentos en Cuba destapó una desigualdad “invisible”.

El 31 de enero, el medio digital cubano-estadounidense Martí Noticias, heredero de la emisora radial y televisiva Radio y TV Martí, realizó una entrevista al experto en industria petrolera Jorge Piñón, director del Centro de Política Internacional de Energía y Medio Ambiente, y del Programa de Energía para América Latina y el Caribe de la Universidad de Texas at Austin, titulada ¿Hay un plan B?

Se trata de un investigador de larga experiencia en la “cubanología”, estudios académicos enfocados en Cuba desde universidades estadounidenses, en este caso en temas energéticos. En los últimos meses, Piñón se ha convertido en un referente habitual para los medios de comunicación sobre la situación energética cubana, a partir de su monitoreo del tráfico naval con suministro de gas y petróleo en los puertos cubanos:

El diésel es el combustible más importante que tiene Cuba, porque el diésel opera el transporte público, de carretera, los trenes, los grupos electrógenos, las bombas de agua del sistema de los acueductos. (…) Así que nos estamos enfocando no solamente en los envíos de petróleo crudo, sino más en particular en los envíos de diésel que es el combustible crítico (…)

Las energías renovables no trabajan en los trenes, ni en las guaguas, ni en los tractores del sector agrícola. (…) es verdaderamente crítico y también lo que me llama la atención es la falta de reacción o de acción desde el punto de vista del gobierno cubano (…) qué acción se va a tomar para que el impacto que esto va a costar se minimice (…) No veo sentido de emergencia, no veo dónde está (…)

De una forma u otra, para el mes de marzo, tiene que haber una reunión en una mesa entre los estadounidenses, entre los americanos y Cuba. Hay una solución a este problema y es que los Estados Unidos hoy en día tienen en su posesión millones de barriles de petróleo crudo venezolano (…). La salvación temporalmente de Cuba es que Estados Unidos le dé petróleo venezolano, (…) para por lo menos darle vida a ellos mientras estén conversando. Y eso, entonces, es otra posición de presión que le pueden demostrar a Cuba: Te estoy ayudando, tienen ustedes que cambiar de política, tienen ustedes que cambiar de modelo económico (Piñón en Martí Noticias, 2026).

Piñón señala que el petróleo que produce Cuba — unos 40 mil barriles diarios — es un crudo muy pesado, que las refinerías del país no tienen la tecnología para convertir en diésel. Ante esto, en 2013, en otra entrevista que le realizaran Lenier González y Roberto Veiga — quienes en 2014 crearían el “laboratorio de ideas” Cuba Posible, un proyecto para introducir entre los intelectuales y académicos en Cuba las ideas producidas por la cubanología en Estados Unidos — , publicada por la revista Espacio Laical, este recomendaba:

China, en los próximos cinco años, tendrá en América Latina una participación accionaria en temas petroleros asociados a 600 mil barriles diarios. Es decir, China está hoy activamente en Venezuela, en Brasil, en Colombia, en Argentina, en Perú, en varios países. En los próximos cinco años puede ser que llegue físicamente a los 600 mil barriles diarios de petróleo. Puede tomarlos y llevárselos para China, o puede hacer lo que desea: Que parte de ese petróleo se quede en la cuenca del Caribe. China está hoy buscando activamente una refinería en la zona. Está hablando con Costa Rica para construir una allí, ha hablado con una compañía estadounidense para una refinería que hay en Aruba, y hemos oído rumores sobre la posibilidad de que China tenga un interés de participación en la refinería de Cienfuegos, por la cual siempre he abogado.

Es estratégicamente importante para Cuba llegar a un acuerdo no necesariamente con Venezuela, sino tal vez con China, para que tenga una participación en el sector de refino de Cuba.

Estratégicamente, a largo plazo, ese es para mí un socio mejor que quizás lo sea Venezuela. China es un país al que, por alguna razón, se le tiene mucho miedo. Yo no le tengo ninguno. (Piñón en González y Veiga, 2013)

Volviendo a la reciente entrevista con TV Martí, 13 años después, la idea es muy diferente:

Ese crudo en una futura Cuba se exportaría al Golfo de los Estados Unidos, donde hay un sinnúmero de refinerías que pueden procesar ese tipo de crudo. Se envía ese crudo y entonces se trae de los Estados Unidos para Cuba, el diésel, la gasolina, los derivados de ese crudo cubano (Piñón en Martí Noticias, 2026).

El cambio de propuesta habla por sí solo.

El 7 de febrero vuelve Hugo Cancio sobre el tema con el artículo Cuba, entre el sacrificio y la urgencia de una salida:

El presidente Trump ha mostrado más decisión para actuar en relación con el tema Cuba que cualquier otro presidente anterior.

Obama pudo haber gestionado el acercamiento mucho antes y llevarlo más lejos. Biden no hizo nada. Ambos estuvieron condicionados por el temor al political backlash. Trump, en cambio, está dispuesto a pagar el precio de negociar con un gobierno que, según su propia Administración, es dañino para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Se trata de una oportunidad que no debe desaprovecharse.

Desde La Habana también hablan de disposición al diálogo, pero llegarán a la mesa — si se concretara — con un país a punto del colapso económico en el que durante décadas pudieron haberse hecho reformas que no se hicieron y quizás pudieron haber evitado el actual escenario límite (…)

Cambiar no es rendirse (Cancio,2026)

Luego, el 11 de febrero, publica otro titulado Cuba y la responsabilidad de no repetirnos, respondiendo a las reacciones que provocó su artículo anterior y planteando la pregunta ¿Cómo construir un país si no somos capaces de convivir con la diversidad de criterios y opiniones?

A diferencia de los textos anteriores, este tiene un carácter abiertamente político y busca presentar la aceptación de sus propuestas como tolerancia y respeto a la diversidad de opiniones:

La Revolución Cubana nació, para muchos, como una promesa de justicia. En el camino, sin embargo, generó una estructura de poder que terminó produciendo exclusión, silencios forzados y fracturas profundas. De ese proceso emergió una generación que hoy carga con responsabilidades históricas que no siempre se examinan con matices.

Frente a eso surge ahora otra tentación peligrosa: enjuiciar de manera indiscriminada a todos los que gobernaron, colaboraron o simplemente sobrevivieron dentro del sistema, y extender ese juicio más allá de las decisiones individuales, alcanzando incluso a quienes no las tomaron, pero cargan con apellidos, vínculos o herencias que no eligieron (Cancio, 2026)

Al mismo tiempo presenta ejemplos de transiciones políticas en diversos países como posibles modelos a seguir:

Tras la caída del Muro de Berlín, Alemania optó por integrar antes que humillar, por juzgar responsabilidades concretas y no identidades colectivas. Sudáfrica priorizó la verdad para evitar la venganza. España, después del franquismo, eligió una transición imperfecta pero pacífica. Ningún camino fue ideal; todos evitaron algo peor.

Cuba no ha tenido aún un cierre histórico (Cancio, 2026)

En este texto, Cancio se dirige como cubanoamericano a la comunidad cubana en Estados Unidos, especialmente a la de la Florida, apelando términos como “polarización emocional”, o “castigo colectivo” para describir respectivamente las expresiones políticas y la celebración de la situación a la que el bloqueo ha llevado a la población de la isla.

Al definir los términos del conflicto como “polarización emocional” evade que su carácter de base no es emocional sino ideológico. La construcción “castigo colectivo” apela a la idea de que la disfuncionalidad del bloqueo consiste en afectar a todo el país y no a su gobierno. Al cuestionarlo de esta manera, está implícitamente validando una visión en la cual el gobierno cubano debería ser el objetivo y no toda la población. El razonamiento que intenta presentarlo en términos de “castigo colectivo” ignora — o en todo caso disminuye — que ese es precisamente su verdadero sentido, original y mantenido hasta hoy, no una disfunción. El bloqueo fue concebido desde sus inicios como un ataque multidimensional a toda la sociedad cubana, a Cuba como nación en sus relaciones internacionales, a la Revolución como movimiento, y al socialismo como modelo. Ninguna de estas dimensiones puede ser presentada de una manera que no sea colectiva.

El 11 de febrero, el economista Juan Triana Cordoví pone por título No se puede renunciar al futuro a su sección Contrapesos en On Cuba, en la que dice:

La nueva medida de Trump vuelve a recordarnos que, para Cuba, en especial por la “atención” tan especial (sic) que la Administración estadounidense le dedica al país, la variable tiempo es mucho más importante que para otros países. Un segundo no aprovechado es un segundo regalado.

Como en los inicios de la década del noventa, sobrevivir parece ser la palabra de orden, pero no estamos en los noventa. Es posible que aún podamos utilizar algunas de las medidas/ideas/estrategias puestas en práctica entonces, pero el contexto es otro — mucho más agresivo e incierto — ; la economía es otra, la población es diferente y también el liderazgo.

Sobrevivir significa, primero que todo, sumar antes que restar, aprovechar lo poco que tenemos y que puede rendir más, concentrar el esfuerzo en “lo que funciona”, incluso aunque no sea lo que más agrade políticamente.

Sin dudas, esta nueva etapa de la crisis significa también nuevas oportunidades, pero los márgenes que existen para aprovecharlas son pequeños y pueden ser muy volátiles.

Atender, priorizar, incentivar lo que funciona, ya sea a escala local, sectorial o nacional, debería ser la norma en la conducción de la economía. Hay que fortalecer lo que es fuerte, lo que ha demostrado capacidad para crecer y adaptarse.

La crisis también ayudará a apartar lo superfluo, lo que no es esencial, lo que no funciona, lo que enlentece, lo que frena la transformación necesaria para sobrevivir y poder enrumbar la senda del desarrollo; esa es otra oportunidad. Hacerlo es complejo, requiere de habilidad y valentía política (Triana, 2026).

Junto con la compulsión con la “variante tiempo”, se establece que las reformas que se hicieron en Cuba tras la desaparición de la URSS, que tenían como base las empresas estatales y asociación de estas con empresas extranjeras, no son suficientes esta vez, sino “lo que funciona”, aunque “no agrade políticamente”, entiéndase la empresa privada.

El 17 de febrero, Cancio publica Cuando el combustible falta, la vida se detiene, en el que aborda cómo la falta de combustible afecta la vida cotidiana de la población cubana para luego exponer:

Desde hace años, el sector privado cubano ha venido solicitando de manera reiterada a las autoridades la posibilidad de importar combustible por sus propios medios. (…)

Hoy el sector privado cubano no es un actor secundario ni complementario. Es, en muchos sentidos, el principal sostén del abastecimiento cotidiano del país. El sector privado importó 2200 millones de dólares en 2025 y las autoridades cubanas prevén que podrían llegar a ser 2600 millones este año. Economistas estiman que entre el 60 % y el 70 % de esos montos corresponden a alimentos.

Las importaciones privadas de alimentos han crecido hasta igualar y, en varios rubros, superar a las del sector estatal. Son las mipymes las que hoy traen gran parte de las proteínas, granos, aceites y otros productos básicos (Cancio, 2026).

A mismo tiempo presenta su valor como factor dentro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, apelando a la supuesta convergencia de intereses, como una postura aparentemente positiva:

Si la Administración de los Estados Unidos ha expresado en múltiples ocasiones su apoyo a una apertura económica en Cuba, ¿no es esta precisamente una de sus expresiones más claras? ¿No es permitir que el sector privado importe combustible una apertura económica real, concreta y medible que reconoce el peso, el rol y la responsabilidad que ese sector ya tiene en la economía actual del país? (…)

Una apertura y una oportunidad concreta, real y sin precedentes (Cancio, 2026)

El análisis de lo publicado hasta este momento permite establecer etapas argumentativas progresivas:

1-Construcción del marco de crisis sistémica (Comparación con Venezuela).

2-Construcción del marco de oportunidad geopolítica (Trump dispuesto a negociar).

3-Reducción del miedo político a la transición (narrativa de reconciliación).

4- Presentación de la solución concreta (importación privada de combustible).

Se construye la percepción de tiempo limitado para decidir (“postergar las decisiones deja de ser una opción”, “cada día de inmovilismo”, “escenario límite”, “cuando el combustible falta, la vida se detiene”). El lector es inducido a percibir que no actuar sería irracional.

Segundo, de inevitabilidad histórica (“los sistemas políticos rara vez colapsan de manera súbita; se vacían lentamente”). Presenta que Cuba está en ese mismo camino y busca crear un marco de advertencia histórica.

Tercero, de normalización del cambio, introduciendo ejemplos de transiciones (Alemania post-muro, Sudáfrica post-apartheid, España post-franquismo). De esta forma utiliza precedentes históricos para normalizar una propuesta política, con el mensaje implícito de que las transiciones son posibles sin caos ni venganza. La intención es reducir la resistencia psicológica al cambio.

En un cuarto momento aparece la solución con la propuesta específica: importación privada de combustible. La narrativa construida previamente permite que esta se presente sin connotación ideológica y sea aceptada como lógica, inevitable, técnica y pragmática. Recordemos que el conflicto ideológico ya había sido rebajado a “polarización emocional”.

El principal público objetivo es la dirigencia cubana. De ahí el tono moderado, sin ataques directos al sistema político, en el que por momentos se usa un lenguaje institucional (“decisiones, reformas, soberanía, instituciones”), y se presenta un argumento clave: cambiar no es rendirse, con lo que se intenta reducir la resistencia ideológica dentro de la estructura de poder.

Ya desde el 6 de febrero, en la misma intervención en la que se anunciaron las restricciones de venta de combustibles, el Viceprimer Ministro y Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva declaró “Estamos facilitando y autorizando que cualquier empresa que tenga posibilidad de adquirir combustible lo compre”, en lo que se describió como una descentralización de la importación. La mención alentaba la posibilidad que se incluyera a empresas privadas.

En noviembre de 2025 — ante el inicio del bloqueo naval estadounidense a las exportaciones de petróleo de Venezuela — , el gobierno cubano había autorizado a empresas extranjeras que operan en el país a importar combustible para su consumo, pero esto no incluía a las empresas privadas nacionales como se entendía que podría ocurrir ahora.

El 19 de febrero varios medios de prensa internacionales se hicieron eco de informaciones que afirmaban que funcionarios del gobierno cubano se habían reunido con empresarios extranjeros y privados nacionales para explicar las condiciones para la importación no estatal de combustible (Forbes, 2026).

El 22 de febrero, el analista político Arturo López-Levi, en su canal de YouTube, emite un video titulado Estados Unidos y la reforma económica en Cuba. ¿Abre Marco Rubio la puerta?, en el cual aunque advertía que por su naturaleza de político cubanoamericano de línea dura Rubio no era representativo de una estrategia al estilo Obama, una postura favorable del Secretario de Estado a permitir compras de combustible en Estados Unidos por el sector privado cubano para importarlo a la isla daría resultados que serían una muestra de cómo una relajación del bloqueo que favorezca el crecimiento del empresariado privado en Cuba sería más efectiva que la política de máxima presión:

Creo que ningún sistema leninista, ni siquiera el chino, va a aguantar que un sistema de economía de mercado prospere a largo plazo. No hay un equilibrio estable en el cual en la expansión del mercado se va a controlar.

Si usted adopta un sistema de economía mixta, como hasta el propio Partido Comunista ha planteado que debe, que es el destino de la reforma, el sector privado va a crecer, crecer y crecer, y va a haber una espacio de colinas dominantes que puede el gobierno mantener por un tiempo, pero el nivel de autonomía económica de los actores se va a reflejar en retos políticos. El nivel de crecimiento de la clase media que una Cuba insertada económicamente con una economía de mercado, esa clase media prosperando, viajando, mandando hijos a estudiar Inglaterra, a los Estados Unidos, a Canadá, a México, a la Universidad de la West Indies que está allí al lado, esa gente cuando viren no van a virar bajo el control ideológico del Partido y el Partido Comunista va a tener que cambiar. Y si el objetivo es mantener el control, va a tener que echar atrás todo eso y cuando lo eche atrás, va a pagar un costo político grande.

Y si el gobierno norteamericano no cae por la trampa de poner el bloqueo de nuevo, eso va a poner al gobierno en contradicción con su propio pueblo. Repito, el análisis de los mejores estudiosos de lo que era la sovietología, el estudio sobre China, el estudio de la teoría de la modernización apunta que el capitalismo crea burguesía, que la economía orientada al mercado, incluso con importantes participaciones del Estado, crea clase media, organiza clase obrera y las demandas por cambios políticos no pueden esperar. Y eso es difícil, esperar a ver de qué manera hay un modelo dinámico que explique cómo un sistema comunista basado fundamentalmente en el control y no en la aspiración a obtener la legitimidad por crecimiento económico, puede parar las dinámicas que el modelo apunta de crecimiento de clase media, de una clase obrera que en la misma medida en que industrialice o que trabaje en un área como el turismo, en los servicios, adopte valores que son más orientados al típico liberal democrático.

¿En qué medida, por ejemplo, la existencia de propietarios de medios y trabajadores en una relación directa, acepten que un factor ajeno como el Partido Comunista vaya a imponer sus intereses de control, y no de que el propio Partido Comunista tenga que aceptar en su seno a lo que en el caso de Venezuela llaman los boliburgueses? Y cuando usted mete eso en el Partido, lo más probable sea que tiene que transformarlo en un partido más de Catch-All Party, como le dicen, que tenga clases sociales de diferente tipo de representación nacional y eso implica transformaciones políticas extraordinarias (López-Levy, 2026).

El concepto de partido “catch-all” (partido atrápalo-todo), fue formulado por el politólogo alemán Otto Kirchheimer en la década de 1950, para explicar la transformación de los partidos a través de la reducción de la carga ideológica y la importancia de la militancia de base para incluir a un espectro de miembros más amplios, incluyendo a sectores de la clase media y burguesía, junto a capas más bajas y proletarias. “Boliburguesía” es un término utilizado por el periodista venezolano Juan Carlos Zapata con las combinaciones de “bolivariano” y “burguesía”, señalando que la relación de empresarios con el funcionariado durante el período chavista había producido un nuevo tipo de ricos.

En el caso cubano la aparición de estos elementos se ha observado en los últimos años. Quizás el ejemplo más significativo sea el empresario Carlos Miguel Pérez Reyes, propietario de la empresa de software Dofleini, una compañía beneficiaria de contratos para la creación de plataformas digitales institucionales cuya sede ha sido visitada por el Presidente de la República. Este empresario fue promovido para ser diputado a la Asamblea Nacional y, aunque no es el único miembro del poder legislativo cubano con intereses en la actividad empresarial privada, es el único que se presenta abiertamente como empresario. Sus intervenciones en las sesiones están orientadas a defender los intereses de ese sector, recibiendo especial atención televisiva y en las redes.

Su línea discursiva es de tipo antimperialismo-procapitalismo, como muestra en su publicación en Facebook del 8 de marzo de 2026:

¿Nos invade Estados Unidos en 15 días? (…) La crisis que ellos mismos han alimentado en Cuba no ha generado los suficientes detractores ni los suficientes neutrales. Todavía hay muchas ganas en Cuba de luchar por su independencia. Y aún en medio del asfixiante cerco petrolero y energético, ese cálculo sigue sin darles el resultado político que esperaban (…)

*Mientras tanto en Cuba nos hemos concentrado en reordenar el modelo económico con más autonomía para las empresas y los municipios, menos aparato estatal, mayor impulso a la producción nacional, sobre todo de alimentos y cambios en la matriz energética, más exportaciones, más facilidades para la inversión extranjera y una apertura más clara a negocios con cubanos residentes en el exterior; y además ya empezó a traducirse en medidas concretas como el Decreto-Ley 114/2025, que crea por primera vez un marco legal para asociaciones entre empresas estatales y privadas, incluyendo sociedades mixtas, compra de participaciones, fusiones y contratos de asociación económica. Si bien esta nueva ofensiva nos tiene contra las cuerdas también ha sido una oportunidad para acelerar los cambios que nos van a permitir a la larga salir adelante con o sin bloqueo (Pérez Reyes, 2026).

Sus palabras evidencian un componente esencial en la actividad política y comunicacional del empresariado privado: presentar sus intereses propios como intereses nacionales y solución a los problemas del país. Explícitamente deja claro que el estrechamiento del cerco económico estadounidense es un catalizador para la transición.

Al mismo tiempo emerge la idea de que si el país hubiera realizado la transición antes no se vería en la situación actual, soslayando el carácter geopolítico del conflicto. Esto encuentra eco y se arraiga no solo en los discursos de empresarios y economistas, sino en otros actores públicos a la manera gramsciana en la que una idea conquista espacios en la sociedad civil como si se tratara de posiciones en el terreno de un campo de batalla. La acumulación de lógicas por el sistema de producción de pensamiento convierte la transición en una idea-fuerza que se potencia con la crisis, la pérdida de hegemonía del Estado cubano y la presentación del sector privado como un “nuevo Príncipe”. El actor y director de cine Jorge Perugorría respondió en una entrevista realizada por el diario español El Mundo — publicada el 9 de marzo — durante su participación en el Festival de Cine de Málaga, a donde llegó con dificultades:

Como en La Habana no se puede repostar combustible, hemos tenido que hacer antes una escala larguísima para poder volar a España (…) Cuba estrangulada económicamente y sin combustible vive al borde de una neurosis. Sufrimos una política de estrangulamiento que, obviamente no comparto, pero que nos tiene que obligar a cambiar. No podemos seguir con un sistema del siglo pasado que no ha funcionado en ningún lado y que seguimos defendiendo pese a no conducir a ningún lado. Y esa es la paradoja, los cubanos vivimos entre la espada de una política agresiva e injusta de EEUU y la inmovilidad de un gobierno que se resiste a cambiar. Los cambios en Cuba se han postergado durante tanto tiempo que cada día que pasa es más difícil todo (Perugorría en El Mundo, 2026).

El discurso es representativo de una dinámica de relación con el gobierno cubano consistente en una “oposición leal”, un tipo de expresión que se manifiesta con una identificación de fondo con su causa pero orientada al cuestionamiento.

Tanto las palabras de Pérez Reyes y Perugorría, como los artículos de Torralbas (“frente al peligro que representa la deriva fascistoide del régimen estadounidense”), y los posts en Facebook de Díaz Castellanos — que lo mismo se expresan patrióticamente que alaban el libre mercado — , (15 de enero, “Honor y gloria”, homenajeando a los 32 militares cubanos muertos en combate durante el ataque estadounidense en Venezuela; siguiente post, 20 de enero, recomendación de un discurso sobre la mentira en que se sustenta el comunismo), remiten a uno de los principales dilemas que han tenido los estadounidenses frente a la isla en los últimos 35 años: Una Cuba que abandone el socialismo y pase a funcionar bajo un modelo capitalista no significa per se una subordinación a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

Sin embargo, es más probable que una Cuba en descomposición ideológica, integrada al capitalismo como lógica global dominante, pretendiendo sustituir la antigua cohesión social del socialismo por un dudoso nacionalismo de conciliación de clases, esté en condiciones más favorables para caer bajo el poder estadounidense.

Por otro lado, la ingenuidad de creer que la actividad económica privada funcionaría para aliviar al país del cerco estadounidense y puede servir para “burlar el bloqueo” es poco probable bajo la advertencia hecha por el propio Marco Rubio respecto a la inmediata suspensión de ventas de combustible a privados cubanos si el gobierno estadounidense detecta que el producto está apoyando el funcionamiento de servicios brindados por el Estado cubano.

El 23 de febrero, Torralbas publica un nuevo artículo, de título Oportunidades y retos de la importación descentralizada de combustible, donde comenta sobre la importación de combustibles por empresas privadas cubanas:

Por primera vez el Gobierno cubano autorizó a empresas del sector privado a traer combustibles fósiles desde el exterior.

A la expectativa generada por el anuncio ha seguido una apresurada implementación de la medida, con las autoridades facilitando las gestiones privadas para la importación de este insumo básico.

En los años recientes, son pocas las veces que el Gobierno cubano ha anunciado una medida hacia el sector privado que haya ejecutado prácticamente de inmediato. La explicación más clara está en la presión energética por el fin de los suministros desde Venezuela y el bloqueo petrolero estadounidense. (…)

Las mipymes están usando isotanques para estas importaciones, un tipo de contenedor cisterna de acero inoxidable con capacidad para transportar de manera segura decenas de miles de litros de combustible. Una búsqueda rápida en redes sociales y reportes de prensa muestran ofertas para importar 25 mil litros de diésel y gasolina por entre 73 y 86 mil dólares. Son cifras inalcanzables para la mayoría de los emprendimientos cubanos(…)

¿Podrán todos los emprendimientos seguir la estrategia de importar combustibles? Tras identificar el efecto embudo, podemos inferir que no (Torralbas, 2026).

El propio Torralbas en un artículo del 10 de febrero, trece días antes, titulado Emprendimientos en Cuba: ¿cómo sobrevivir en el año más escabroso?, había señalado que:

Vale la pena analizar cómo es posible pronosticar un escenario de contracción si, al mismo tiempo, el Gobierno estima que las importaciones privadas alcanzarán los 2600 millones de dólares, un crecimiento del 18 % respecto a 2025. La respuesta es relativamente sencilla: los importadores privados son un grupo limitado y altamente concentrado, con barreras burocráticas que impiden la entrada de nuevos competidores, y que manejan esas sumas millonarias (Torralbas, 2026).

Volviendo al texto del 23 de febrero sobre la importación privada de combustible, continuaba:

Sin embargo, las mipymes privadas ya insertadas en la cadena de importación de bienes tienen ventaja sobre el resto: conocen las reglas del comercio exterior, poseen una cadena logística, contactos y proveedores externos, y capacidad financiera para importar grandes volúmenes. Es probable que las mismas empresas privadas que hoy importan pollo, leche, huevos y cerveza aprovechen la oportunidad para convertirse en la puerta de entrada, también, de los combustibles (Torralbas, 2026).

Los productos mencionados consisten mayormente en alimentos básicos que han jugado un papel estratégico en la economía, y son simbólicos del poder del sector privado sobre la sociedad ante la incapacidad económica del Estado hundido en la crisis post pandemia y el bloqueo. En 2021, el comercio de los alimentos básicos fue privatizado casi completamente. Ahora, en 2026, se trata de que otro producto de alto impacto social, como es el combustible, pase de ser manejado completamente por el Estado a ser objeto de operaciones y control privado. Ya entre 2023 y 2025 se han experimentado en Cuba diversos episodios de desabastecimiento deliberado al intentar poner un control de precio por parte del Estado a las ventas privadas de pollo, o la cadena de distribuidores y retenciones especulativas aumentaron el precio de la harina. Con el combustible en manos privadas, un nuevo producto — de valor estratégico por excelencia para la estabilidad de un país — cae bajo el efecto del “dólar mediático”, la operación de desestabilización económica, similar a Dólar Today en Venezuela o Dólar Blue en Argentina, mantenida por El Toque — que recibe financiamiento estadounidense — , y su tasa informal de compraventa de divisas manipulada por algoritmos.

Alerta que uno de los problemas previsibles es que inevitablemente ese combustible irá al mercado negro, lo que será imposible de controlar, y propone como “solución” pasar al siguiente nivel: Permitir que las empresas privadas se conviertan no solo en importadoras para su uso, sino en vendedoras formales de combustible:

El alcance de la medida está limitado al autoconsumo. Autorizar la comercialización como actividad económica formal golpea al mercado negro y multiplica los impactos, haciendo rentable la importación de volúmenes mayores y diversificando el acceso a combustibles a otros actores nacionales que hacen compras más pequeñas. Eso sí, la cooperación con CUPET en contratos de gestión conjunta es fundamental: en tanto los privados aportan la gasolina y el diésel, la venta se realiza en las gasolineras, manteniendo la fuerza laboral estatal y usando las redes de distribución y almacenamiento especializadas. Permitir la venta obliga a modificar el Decreto 107/2024, que establece las actividades no permitidas para el sector privado (Torralbas, 2025).

El 25 de febrero la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU publicó una aclaración en la que responde a la pregunta ¿Aprobaría OFAC la reventa de petróleo de origen venezolano a Cuba?:

OFAC aplicaría una política favorable de concesión de licencias para determinadas solicitudes de licencia que busquen autorización para la reventa de petróleo de origen venezolano destinado a su uso en Cuba.

(…) Los solicitantes no necesariamente deben tener una entidad establecida en Estados Unidos, y las limitaciones de la GL 46A respecto a Cuba no se aplicarían [Esto significa que pueden ser empresas privadas cubanas en la isla].

Esta política favorable de licencias está dirigida a transacciones que apoyen al pueblo cubano, incluido el sector privado cubano (por ejemplo, exportaciones para uso comercial y humanitario en Cuba).

De conformidad con la legislación y la política aplicables de Estados Unidos, las transacciones que involucren o beneficien a personas o entidades asociadas con el ejército cubano, los servicios de inteligencia u otras instituciones gubernamentales, incluidas las entidades que figuran en la Lista Restringida de Cuba del Departamento de Estado de EE. UU. (31 C.F.R. § 515.209), no estarían cubiertas por esta política favorable de licencias (OFAC, 2026).

Ese mismo día, el Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio respondió preguntas de la prensa durante un descanso en las sesiones de la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM):

Siempre ha sido legal vender al sector privado en Cuba. Estas no serían ventas al gobierno, estas no serían ventas a las empresas que son propiedad del ejército. Serían ventas a un sector privado muy pequeño que existe en Cuba. Eso siempre ha sido legal, pero hay personas que tienen una licencia para hacerlo ahora. Esto solo ampliaría los números de los que podrían hacerlo. Nuevamente, iría al sector privado. El sector privado en Cuba es bastante pequeño. Existe, pero es pequeño y ciertamente por sí solo no tiene la capacidad para enfrentar la escala y el alcance de los desafíos que enfrentan. Pero si la economía cubana fuera una economía funcional, tendría un sector privado mucho más grande. (…)

La única manera en que Cuba tendrá un mejor futuro es si tiene un modelo económico diferente. Ahora, si retrocedes a las órdenes ejecutivas del presidente Trump de 2017 o 2018 sobre una nueva política hacia Cuba, esa política fue diseñada en muchos aspectos para poner al sector privado y a los cubanos privados individuales, no afiliados con el gobierno, no afiliados con el ejército, en una posición privilegiada. La razón por la cual esas industrias no han florecido en Cuba es porque el régimen no les ha permitido florecer. Entonces, ahora que están en una crisis, hay una oportunidad para que importen combustible en pequeñas cantidades, concedido a través del sector privado. Si encontramos al sector privado allí jugando y desviándolo al régimen, o a la empresa militar, si descubrimos que están moviendo esas cosas de maneras que violan el espíritu y el alcance de estos permisos, esas licencias serán canceladas. (…)

Y en última instancia, en cuanto a la medida de hoy con el petróleo, esto es una ley existente. La ley nos permite hacer negocios como combustible e incluso telecomunicaciones con el sector privado cubano. El problema es que el sector privado cubano es muy pequeño. Si quieren abrir las puertas y permitir que el sector privado cubano, independiente del ejército, independiente del gobierno, crezca, esa solución está ahí.

Lo que el pueblo cubano debe saber es esto, que si tienen hambre y están sufriendo, no es porque no estemos preparados para ayudarlos, lo estamos, es que las personas que se interponen en nuestro camino para ayudarlos no lo están. Es su partido comunista. Eso es lo que se interpone en el camino. Si se hacen a un lado, estaremos más que felices de trabajar con los cubanos individuales para que puedan tener la oportunidad de alimentar a sus familias y construir su economía. Pero nosotros no somos el impedimento. Ellos lo son (U.S. Department of State, 2026).

En esos días comenzaron a aparecer en las redes, incluyendo la publicidad insertada en la revista On Cuba, anuncios para la importación privada de isotanques (contenedores para líquidos) de hasta 25 mil litros, 1.48 el litro de gasolina, y a 1.58 el de diésel (este último más caro por su demanda, a pesar de ser un combustible más barato en el mercado internacional).

El 24 de febrero, el medio digital El Toque abordaba el tema de la importación de combustibles por el sector privado en Cuba:

La «descentralización», primero a las empresas extranjeras y ahora a las privadas, dejaba una conclusión clara: la tendencia del Gobierno cubano a la privatización de procesos y servicios tradicionalmente estatales, y con cuya gestión había sido muy celoso (…)

Lo significativo de la «descentralización» del monopolio estatal sobre este rubro es el mensaje que transmite: el Estado cubano es cada vez más incapaz de cumplir sus roles, se deslinda de las responsabilidades y las traspasa a los afectados.

Está ocurriendo en Cuba un desmantelamiento solapado de la empresa estatal socialista. El régimen se ha visto obligado a aceptar que en manos privatizadas está la solución. Ayer fueron las remesas y el pollo y la harina, los cuales solo el sector privado ha podido garantizar. Hoy es un isotanque dentro de un contenedor; mañana será un tanquero; y pasado, abierta la caja de Pandora, bien puede ser el Gobierno (El Toque, 2026)

El fiasco de las agendas tangentes

A mediados de marzo se puso en evidencia el débil sostén de la teoría de las “agendas tangentes”, propuesta de diversas maneras (Rafael Hernández, Daniel Torralbas, Carlos Miguel Pérez) como una posible dinámica de conveniencia y entendimiento mutuo entre Cuba y Estados Unidos, en la cual los intereses de ambos gobiernos pueden tener zonas en común, logrando que algunos de los cambios realizados por interés de la parte cubana se presenten como logros de los estadounidenses — aunque no se plantea, también en sentido contrario: exigencias estadounidenses pueden implementarse dentro de la “actualización” económica impulsada por el gobierno de la isla — , cuando quedaron claras las diferencias de alcance y carácter en los objetivos de cada gobierno:

El lunes 16 de marzo el Viceprimer Ministro y Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, ofreció una entrevista al canal estadounidense NBC para realizar un anuncio. Esto había sido adelantado, desde el viernes 13 por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, sin revelar en qué consistía, en una comparecencia realizada en un horario poco habitual de la mañana, iniciada por la emisión de un video de una reunión del Buró Político en la que por primera vez el mandatario informaba al país que “funcionarios cubanos han sostenido recientemente conversaciones con representantes del gobierno de los Estados Unidos”.

El anuncio de Pérez-Oliva a través de la NBC y en una entrevista más extensa para los medios nacionales, consistió en exponer la decisión del gobierno aceptando el reclamo pendiente de que cubanos emigrados con ciudadanía extranjera pudieran tener empresas privadas en la isla sin necesidad de ser residentes legales en ella. Recordó que se permitió que las empresas extranjeras contraten directamente fuerza laboral, otro reclamo anterior, anunciado en noviembre de 2025. Al mismo tiempo habló del crecimiento de la economía privada cubana en los últimos tiempos:

El 48% del total de empresas que existen en Cuba son privadas. El sector privado hoy tiene el 33% del empleo en Cuba. No es una cifra despreciable si se compara con la totalidad (…) El 80% de la tierra cultivada en Cuba hoy está en manos de productores privados o cooperativos. Son datos elocuentes que evidencian el papel de este sector en nuestro desarrollo cotidiano (Perez-Oliva en NBC, 2026)

También mencionó al bloqueo — “embargo” para los estadounidenses — como un obstáculo para transformar la economía, lo que lleva implícita la idea de que si este se relaja el alcance de los cambios pudiera ser aumentado:

Cuba está abierta de manera permanente a establecer relaciones comerciales con empresas estadounidenses. (…) Las leyes de los Estados Unidos hoy no lo permiten. Existen muchas oportunidades en Cuba y sin duda alguna, si no existiese esa política de hostilidad, todas las transformaciones que nuestro país viene implementando en los últimos años pudieran hacerse de manera más ágil, de manera más rápida e inclusive en beneficio de ambos países (Perez-Oliva en NBC, 2026).

Más tarde, haciendo un recuento de los daños humanitarios que provoca el bloqueo energético, lo reiteró:

Cuba está abierta para los negocios. (…) Si se transforman esas políticas, evidentemente nuestro país estará en mejores condiciones de implementar de manera más rápida y más efectiva las transformaciones que venimos llevando a cabo desde hace varios años (Perez-Oliva en NBC, 2026).

En respuesta, al día siguiente el Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio dijo en una conferencia de prensa, junto a Trump y el Vicepresidente Vance en la Sala Oval de la Casa Blanca:

Cuba tiene una economía que no funciona dentro de un sistema político y de gobierno que no pueden arreglar. Tienen que cambiar drásticamente. Lo que anunciaron no es lo suficientemente drástico. No lo va a arreglar. Así que allá tienen grandes decisiones que tomar. (Latinus, 2026)

El bloqueo a Cuba y la doctrina del shock

Los textos citados no deben ser vistos como piezas aisladas, sino como un conjunto que conforma un sistema discursivo. Una macroestructura con el corpus de una narrativa central: La crisis energética provocada por el bloqueo petrolero crea una situación extraordinaria que obliga a Cuba a realizar reformas económicas profundas, postergadas o que hasta ahora no se habían concebido, comenzando en lo inmediato por permitir al sector privado importar combustible, dentro de cambios mayores. Un shock externo que justifica cambios internos.

Esto funciona dentro de la “doctrina del shock”, planteada por la investigadora canadiense Naomi Klein en 2007 en su libro La Doctrina del Shock. El auge del capitalismo de desastre, en el cual demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras formas de shock.

Klein define como “capitalismo de desastre” los ataques organizados contra las instituciones y bienes públicos, siempre después de acontecimientos de carácter catastrófico, declarándolos al mismo tiempo atractivas oportunidades de mercado, de la misma manera en que los teóricos reformistas cubanos presentan el desabastecimiento por el bloqueo petrolero estadounidense diciendo que la crisis energética es también una oportunidad.

Para explicarlo, Klein señala la lógica de la doctrina militar de Shock and Awe (Conmoción y pavor), utilizada en la guerra contra Irak en 2003, que plantea que “del shock y de la conmoción surgen miedos, peligros y destrucciones inaprensibles para la mayor parte de la gente, para elementos y sectores específicos de la sociedad, o para los dirigentes.” (Klein,p.12).

En el caso cubano ya no se busca impactar en toda la sociedad, ya el pueblo cubano está más que aplastado e indefenso ante la situación, y la militancia que tradicionalmente ha defendido las ideas del socialismo está neutralizada por la burocracia, se trata entonces de empujar y conquistar nuevos espacios en las mentes de la élite dirigente que son los que deben y pueden tomar las decisiones.

El economista estadounidense Milton Friedman, citado por Klein, ícono teórico del neoliberalismo y profesor emblemático de la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago, en su libro Capitalism and Freedom publicado en 1961, planteó cómo las fuerzas que buscan un cambio de modelo económico deben esperar y aprovechar la ocurrencia de una crisis para impulsarlos:

Sólo una crisis — real o percibida — da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable (Friedman en Klein, 2007, p.16).

Según la investigadora canadiense, Friedman y sus seguidores habían perfeccionado la estrategia de “esperar a que se produjera una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperaban del trauma, para rápidamente lograr que las «reformas» fueran permanentes.” (Klein, 2007, p.15)

Klein denominó esta táctica del capitalismo contemporáneo como “doctrina del shock”. Esta puede reconocerse de manera evidente en el caso de Cuba: “Algunas personas almacenan latas y agua en caso de desastres o terremotos; los discípulos de Friedman almacenan un montón de ideas de libre mercado.” Como las propuestas acumuladas de los reformistas cubanos de disminuir el rol económico del Estado y aumentar el del sector privado. “Una vez desatada la crisis, el profesor de la Universidad de Chicago estaba convencido de que era de la mayor importancia actuar con rapidez, para imponer los cambios rápida e irreversiblemente.”De ahí la compulsión de los reformistas al insistir en que no hay tiempo y que los cambios no pueden posponerse más. “Antes deque la sociedad afectada volviera a instalarse en la «tiranía del statu quo».” (Klein, 2007, p.16) Aprovechar el shock antes de que se vuelva a la normalidad. En el caso cubano sería lograr y afianzar la importación y venta de combustible por privados antes de que de alguna manera el Estado consiga recuperar nuevamente la capacidad de importar y vender combustible.

Klein desafía la idea de que el triunfo del capitalismo nace de la libertad, que el libre mercado desregulado va de la mano de la democracia. Por el contrario busca demostrar que el “capitalismo de desastre” es una forma fundamentalista del capital que ha surgido de la violencia y la coerción, infligidas en el cuerpo político colectivo de la misma manera en que se aplica la tortura física en el cuerpo de un prisionero. Con esa misma intención la sociedad cubana ha sido torturada mediante el bloqueo.

Conclusiones

La convergencia discursiva entre actores diferentes permite ver cómo la presión interna es implementada por un triángulo de empresarios-economistas-think tanks que buscan influir en las decisiones del Estado mediante la intervención en el espacio público aprovechando el estado de shock a partir del ataque a Venezuela y el bloqueo petrolero total a Cuba.

Este aparato intenta modificar modelos mentales de las élites políticas. No se dedica a demonizar al gobierno ni atacarlo, pero se beneficia y se valida intencionadamente en el contraste con el circuito de comunicación más agresivo políticamente, presentándose como una alternativa con propuestas. Es un circuito organizado de presión política instrumental al bloqueo estadounidense. El bloqueo crea los problemas, el aparato de presión brinda las soluciones.

Ofrece una salida sin humillación, no radical, sino presentada como una reforma parcial, propuesta a través de una estrategia incremental, combinando la persuasión pragmática y reducción del miedo al cambio. Su principal objetivo es reconfigurar la percepción del sector privado de actor secundario a actor central de la economía nacional.

Los elementos expuestos permiten ver cómo Cuba está siendo forzada por fuerzas internas y externas a una transición de su antiguo modelo socialista a un modelo capitalista. En ese proceso la actuación política comunicacional de empresarios, economistas y think tanks es fundamental, funcionando de manera complementaria al bloqueo, en la misma medida en que la privatización de actividades que reclaman cada vez más no ha venido a aumentar las opciones para el pueblo cubano, sino que han sustituido a las empresas de propiedad social ocupando el espacio dejado por una economía estatal estrangulada.

Exponer la falacia en la cual la transición pretende ser presentada como una solución para todos los cubanos, cuando realmente consiste en el beneficio para una minoría, deja al descubierto cómo funcionan los intereses de esa élite en sinergia con la implementación de las políticas y objetivos del gobierno de los Estados Unidos sobre Cuba.

Referencias

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https://apnews.com/article/cuba-petroleo-venezuela-eeuu-dialogo-b70333a54e63055543e701587b1c5530

-BBC News (2026). Cómo la apertura de tiendas privadas de alimentos en Cuba destapó una desigualdad “invisible”. Marzo, 2026.
https://www.bbc.com/mundo/articles/c78j9xk42npo

-Cancio, Hugo (2026). Cuba ante el espejo venezolano: cuando postergar las decisiones deja de ser una opción. Enero 8, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/proposiciones/cuba-ante-el-espejo-venezolano-cuando-postergar-las-decisiones-deja-de-ser-una-opcion/

-Cancio, Hugo (2026). Cuba, entre el sacrificio y la urgencia de una salida. Febrero 7, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/proposiciones/cuba-entre-el-sacrificio-y-la-urgencia-de-una-salida/

-Cancio, Hugo (2026). Cuba y la responsabilidad de no repetirnos. Febrero 11, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/proposiciones/cuba-y-la-responsabilidad-de-no-repetirnos/

-Cancio, Hugo (2026). Cuando el combustible falta, la vida se detiene. Febrero 17, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/proposiciones/cuando-el-combustible-falta-la-vida-se-detiene/

-Cibercuba (2026). Escasez de gasolina en Cuba dispara precios del combustible. Enero 27, 2026.
https://www.cibercuba.com/noticias/2026-01-27-u1-e129488-s27061-nid319431-escasez-gasolina-cuba-dispara-precio-combustible

-Cubadebate (2026). Corporación Cimex anuncia medidas temporales ante situación de disponibilidad de combustibles. Febrero 7, 2026.
http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/02/07/corporacion-cimex-anuncia-medidas-temporales-ante-situacion-de-disponibilidad-de-combustibles/

-Cubadebate (2026). Díaz-Canel actualiza al pueblo cubano: Diálogo con EE.UU., situación energética y defensa de la Revolución. Marzo 3, 2026.
http://www.cubadebate.cu/especiales/2026/03/13/diaz-canel-actualiza-al-pueblo-cubano-dialogo-con-ee-uu-situacion-energetica-y-defensa-de-la-revolucion/

-Cubadebate (2026). Gobierno cubano informa acciones que adopta el país para enfrentar la actual situación. Febrero 6, 2026.
http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/02/06/gobierno-cubano-informa-acciones-que-adopta-el-pais-para-enfrentar-la-actual-situacion-video/

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-Diario de Cuba (2026). 6.000 pesos por un litro de gasolina en Cuba: “la Opción Cero se quedará chiquita”. Febrero 19, 2026.
https://diariodecuba.com/cuba/1771502487_65459.html

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https://www.facebook.com/oniel.diazcastellanos/posts/el-primer-ministro-de-canad%C3%A1-en-su-discurso-en-davos-hoy-ha-dado-una-clase-magis/24871785772494253/

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https://www.facebook.com/oniel.diazcastellanos/photos/honor-y-gloria-/24824594953880002/

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-NBC (2026). Extended interview: Cuba’s Oscar Pérez-Oliva Fraga on foreign investments, U.S. relations. YouTube. Marzo 19, 2026.
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-OFAC (2026). 1238. Would OFAC approve the resale of Venezuelan origin oil to Cuba? Office of Foreign Assets Control. US Department of the Treasury. Febrero 25, 2026.
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-Razones de Cuba (2026). Colapso anunciado: cómo el bloqueo energético de Estados Unidos dejó a Cuba a oscuras. Marzo 17, 2026.
https://razonesdecuba.cu/colapso-anunciado-como-el-bloqueo-energetico-de-estados-unidos-dejo-a-cuba-a-oscuras/

-Reuters (2025). Cuba struggles to ease power cuts amid reduced fuel supplies from Venezuela and Mexico. Noviembre 2, 2025.
https://www.reuters.com/business/energy/cuba-struggles-ease-power-cuts-amid-reduced-fuel-supplies-venezuela-mexico-2025-11-19/

-S&P Global (2025). Shadow fleet expands to maintain sanctioned oil flows. Septiembre 3, 2025.
https://www.spglobal.com/energy/en/news-research/latest-news/crude-oil/090325-factbox-shadow-fleet-expands-to-maintain-sanctioned-oil-flows

-S&P Global (2026). Cuba faces fuel crunch as US policies squeeze oil imports. Febrero 9, 2026.
https://www.spglobal.com/energy/en/news-research/latest-news/crude-oil/020926-cuba-faces-fuel-crunch-as-us-policies-squeeze-oil-imports

-Swissinfo (2025). Los apagones afectarán hasta el 46 % de Cuba de forma simultánea este jueves. Abril 10, 2025.
https://www.swissinfo.ch/spa/los-apagones-afectar%C3%A1n-hasta-el-46-%25-de-cuba-de-forma-simult%C3%A1nea-este-jueves/89144307

-Swissinfo (2026). Crisis energética en Cuba: hasta un 58 % de la isla a la vez en apagón este jueves. Febrero 26, 2026.
https://www.swissinfo.ch/spa/crisis-energ%C3%A9tica-en-cuba%3A-hasta-un-58-%25-de-la-isla-a-la-vez-en-apag%C3%B3n-este-jueves/91003895

-Swissinfo (2026). Los apagones afectarán al 46 % de Cuba en el horario de mayor demanda este jueves. Enero 1, 2026.
https://www.swissinfo.ch/spa/los-apagones-afectar%C3%A1n-al-46-%25-de-cuba-en-el-horario-de-mayor-demanda-este-jueves/90714888

-The White House (2026). Addressing threats to the United States by the government of Cuba. Enero 29, 2026.
https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/01/addressing-threats-to-the-united-states-by-the-government-of-cuba/

-Torralbas, Daniel (2026). El imperativo de la reforma económica en Cuba. Enero 29, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/dato-y-relato-economia/el-imperativo-de-la-reforma-economica-en-cuba/

-Torralbas, Daniel (2026). La Venezuela de hoy: escenarios y premuras para la economía cubana. Enero 19, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/dato-y-relato-economia/la-venezuela-de-hoy-escenarios-y-premuras-para-la-economia-cubana/

-Torralbas, Daniel (2026). Oportunidades y retos de la importación descentralizada de combustible. Febrero 23, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/dato-y-relato-economia/oportunidades-y-retos-de-la-importacion-descentralizada-de-combustible/

-Triana, Juan (2026). No se puede renunciar al futuro. Febrero 11, 2026.
https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/no-se-puede-renunciar-al-futuro/

-U.S. Department of State (2026). Remarks to press by Secretary of State Marco Rubio. Febrero 25, 2026.
https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/02/secretary-of-state-marco-rubio-remarks-to-press-5

-World Economic Forum (2026). Special address by Mark Carney at Davos 2026. Enero 20, 2026.
https://www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-by-mark-carney-prime-minister-of-canada

(La Tizza)

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