«Madre del amor…», fue el sollozo, casi imperceptible, que no pudo contener la fiscal de Antidroga tras escuchar a uno de los imputados en la causa de narcotráfico que desveló la existencia de un túnel que unía subterráneamente Ceuta con Marruecos.
Este investigado, al que se le atribuye haber ofrecido labores de vigilancia y transporte de 1.397 kilos de hachís, los grupos de traficantes aseguró que llevan valiéndose «toda la vida» de guardias civiles del Puerto ceutí para introducir ilegalmente, desde territorio marroquí, sustancias estupefacientes en nuestro país.
Este hombre declaró en la Audiencia Nacional (AN) que accedió a llevar a cabo estas tareas ilícitas, a cambio de una cifra monetaria que se situaba en torno «a los 3.000 o 4.000 euros». La razón, explicó, fueron problemas económicos que atravesaba.
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