La desaparición parlamentaria del espacio que dice situarse a la izquierda del PSOE fue una de las noticias de las elecciones en Castilla y León. En 2022, la coalición de Podemos e IU logró el 5,1% de los votos en la comunidad. Ahora han concurrido en dos listas separadas y el fracaso ha sido manifiesto: IU-Sumar-Equo se queda con el 2,2% y Podemos-Alianza Verde, con el 0,7%. Pero el caso es que tampoco habría obtenido ningún escaño aun concurriendo unida. Sumando sus votos en la circunscripción de Valladolid, se hubieran quedado a 1.726 votos del último escaño, que logró el PSOE. En el resto de provincias se quedaron todavía más lejos. La táctica y estrategia de ser el bastón del PSOE a cambio de algunas dádivas parece haberse quebrado. Ni los Rufianes salvan la coyuntura.
