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PACO AZANZA TELLETXIKI. Se cumplen 64 años del infame bloqueo yanqui a Cuba

in Artículos
Para que luego nos digan que el bloqueo yanqui a Cuba es una excusa del Gobierno revolucionario

Son ya 64 los años pasados desde que se puso en marcha el infame bloqueo yanqui contra Cuba. Seis décadas y cuatro años de manera oficial porque, en realidad, éste nació prácticamente con el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959.

De sobra conocido, aunque no está de más subrayarlo, es que el motivo de su puesta en marcha no fue otro que causar hambre y desesperación a la población revolucionaria y, de esa cruel manera, enfrentarla a su dirección con el ánimo perverso de derrocarla.

Documentos desclasificados en 1991 así lo certifican: “No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministro a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Estas palabras fueron expresadas el 6 de abril de 1960 por el entonces secretario de Estado Adjunto para los Asuntos Interamericanos, Lester Dewitt Mallory, durante una reunión dirigida por el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower. Este señor siguió al pie de la letra las citadas recomendaciones. El 6 de julio de 1960 redujo la cuota de importación de azúcar cubano. El 30 de octubre del mismo año prohibió todas las exportaciones a Cuba, excepto comestibles y medicinas. Y, finalmente, el 16 de diciembre, también de 1960, redujo a cero la importación de azúcar cubano.

Mientras tanto, asesorado por la CIA, en su cabeza se desarrollaban los planes de la invasión mercenaria por Playa Larga y Playa Girón. El presidente que le hubo reemplazado, John F. Kennedy, se encargó de continuar con los planes de su predecesor, materializando –aunque sin éxito- la citada invasión el 17 de abril de 1961, y ordenando el bloqueo económico total de la Isla el 3 de febrero de 1962.

En 1992, con un George H. Bush ya a la baja, se aprobó la Ley Torricelly —oficialmente Ley para la Democracia Cubana—. Y en 1996 William Clinton puso en marcha la Hemls-Burton —Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana— con efectos extraterritoriales. Obsérvese qué dos maneras más falsas e insultantes de denominar a las citadas leyes.

Con Barack Obama como presidente, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba fueron algo más distendidas; se abrieron, por ejemplo, las embajadas. Después de tantos años, el Gobierno estadounidense reconoció su fracaso en el intento de doblegar a la población cubana. Pero Obama tampoco eliminó el bloqueo, y continuó con la idea de retomar el control de la isla con otros métodos más sutiles, aunque no menos perversos.

Después, como se sabe, llegó el republicano Donald Trump, y endureció el bloqueo a la Isla irredenta aplicando más de 250 nuevas medidas que el demócrata Joe Biden las mantuvo intactas, sin eliminar ni una sola de ellas.

Volvió otra vez el pederasta Donald Trump a la Casa Blanca y, ahora, tras atacar a Venezuela y secuestrar a su legítimo presidente, Nicolás Maduro, y su compañera Cilia Flores, ha ordenado el bloqueo total del petróleo con destino a Cuba, amenazando con sanciones a los países que quieran venderlo. Cree que con ello rendirá definitivamente a la población revolucionaria y retomará el control de la Isla.

Evidentemente, subestima al pueblo de Cuba. Son ya 13 los inquilinos que han pasado por la Casa Blanca con el mismo y perverso deseo de derrocar a la Revolución Cubana; y ninguno lo ha visto cumplido. ¿Qué les hace pensar que ahora sí van a conseguir lo que tanto desean?

Son tan necios que, al parecer, no saben lo que en verdad significa la disyuntiva de ¡Patria o Muerte! expresada por Fidel el 5 de marzo de 1960, durante el funeral por las víctimas del atentado contra La Coubre del día anterior.

Tampoco recuerdan los imperialistas que, tres meses después, el 4 de junio de aquel mismo año, la consigna conscientemente asumida por la población revolucionaria fue completada por el propio Fidel con la palabra ¡Venceremos!

No deberían hacerse muchas ilusiones. Cuba es un pueblo de ¡Patria o Muerte! (¡Socialismo o Muerte!) ¡Venceremos! Y esto no sólo es retórica, como lo demuestra con creces la historia.

(Baraguá / @maceobaragua)

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