La clase obrera de los países capitalistas debería tener muy en cuenta que la existencia de la Unión Soviética y sus pioneras formas de gestionar la sociedad (sistema socialista) fue determinante para la consecución de mejoras laborales, entre otras, en sus respectivos países.
La URSS fue ejemplo para las luchas obreras de todo el mundo; abrió los ojos a millones de personas explotadas, que comprendió que no era practicando la sumisión, precisamente, como se consigue o arranca a la burguesía mejoras laborales en aras de conseguir la liberación definitiva (la revolución socialista), sino mediante la lucha constante contra el dominio de sus explotadores.
La URSS fue pionera en muchas cosas, por ejemplo en la reducción de la jornada laboral. Ya en 1929, concretamente el 11 de enero de ese año, la Unión Soviética implantó la jornada laboral de 7 horas.
Este es el artículo 119 de la Constitución de la URSS de 1936:
“Los ciudadanos de la URSS tienen derecho al descanso. Garantizan el derecho al descanso la jornada laboral de siete horas para los obreros y empleados y su reducción a seis horas para las profesiones cuyas condiciones de trabajo son difíciles, y a cuatro horas en las secciones en que dichas condiciones son especialmente difíciles; las vacaciones anuales pagadas para los obreros y empleados, y la existencia de una extensa red de sanatorios, casas de descanso y clubs, puestos a disposición de los trabajadores”.
