La hipocresía y el cinismo del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no tiene límites. Nada que sorprenda, tratándose de un individuo que apoya abiertamente al fascismo en Ucrania y en otras partes del mundo y, aquí en este engendro que llamamos España, les deja hacer lo que les venga en gana con su policía protegiéndolos mientras persigue y encarcela a los antifascistas. Esto no es una suposición, es una realidad absolutamente demostrable.
Pues bien, al señor Sánchez no se le ha ocurrido otra cosa que celebrar la puesta en libertad, en Venezuela, de presos contrarrevolucionarios. Esto tampoco sorprende, pues su apoyo al fascismo venezolano ha sido una constante (apoyo a Guaidó y acogimiento y protección de connotados golpistas como Leopoldo López…).
Pedro Sánchez lo ha celebrado a través de su cuenta X con este mensaje: “Celebramos la liberación de los españoles que han pasado más de un año retenidos en Venezuela. Es un acto de justicia y un paso necesario para impulsar el diálogo y la reconciliación entre los venezolanos”.
No dice lo mismo de los presos políticos que mantiene en sus cáceles. Por poner unos pocos ejemplos podríamos nombrar a Pablo Hasél, las “6 de la Suiza”, trabajadoras y militantes sindicales condenadas tras un conflicto laboral, junto a dos de los “6 de Zaragoza”, o los más de 120 presos políticos vascos. Y, lamentablemente, no son los únicos que están encarcelados.
