VICENTE SARASA. La espera del Che

En ocasión de anteriores aniversarios de la caída en combate del Che, le hemos dedicado reseñas y semblanzas a modo de homenaje. Siempre lo hicimos en clave de poner en valor la actualidad de su línea internacionalista y de su ejemplo de entrega combatva. Así procedimos expresamente en los números 4 y 13 de Cuba más. Este año, en el 50 aniversario, quisimos adelantarnos con nuestra anterior edición -dedicada al Movimiento 26 de Julio que dirigió la revolución cubana- fundiendo las figuras de Fidel y el Che.

En el presente número hemos querido destacar la completa pertinencia hoy día de dos enseñanzas del guevarismo. Por un lado, el papel del socialismo en América Latina como única manera de culminar la deseada unidad del continente tras la independencia de España, pero que inmediatamente frustró el imperialismo de Estados Unidos. Y, por otro lado, la necesidad de reconocer que la mejor garantía de paz con justicia no vendrá de la mano de un pacifismo iluso sino de la organización combativa de los pueblos; lo que nos emplaza a realzar el lado, digamos, “menos romántico” del Che.

La Historia, incluida la más presente, es rica en ejemplos de cómo las oligarquías y sus secuaces de los aparatos del estado o sus paramilitares se envalentonan sanguinariamente cada vez que los pueblos bajan la guardia. Sin duda que el Che, desde su memoria que no muere, observa con preocupación y dolor cómo se incrementan las cifras de asesinatos de activistas sociales en Colombia, a los que ya nos referíamos también en nuestro anterior número. ¿Y qué habría sido de Venezuela si Chávez no hubiese comprendido que la clave decisiva estaba en mantener a un pueblo armado que acompañase tantas elecciones ganadas, no bajando precisamente la guardia, si no se quería repetir la tragedia del Chile de Allende?

Más allá de la situación del continente americano, cuando reparamos en la situación mundial, vemos que el imperialismo sólo se da un respiro de paz, a fin de reflexionar qué es lo más que le conviene, cuando los pueblos no caen en un falso pacifismo. Porque este sí que supone una derrota. Por el contrario, la caída en combate del Che hace 50 años es de esas “derrotas” que arman la victoria final. No sólo es que el Che vive. Es que nos lleva todo un futuro de adelanto. Desde donde nos espera. Ahora sí, con todo el amor de pueblo sencillo que nadie como él supo atesorar.

 

…”para el nº 21 de Cuba más”. Publicación solidaria con la revolución cubana y su pueblo elaborada en la Bahía de Cádiz.

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